FÚTBOL - Segunda B

Roberto Aguirre repasa su carrera: «Cumplo 500 partidos pero no veo el final de mi carrera, tengo la misma ilusión del inicio»

Roberto Aguirre realiza indicaciones durante el partido en el Helmántico. /Manuel Laya
Roberto Aguirre realiza indicaciones durante el partido en el Helmántico. / Manuel Laya

El técnico de Unionistas de Salamanca repasa su amplia carrera deportiva antes de llegar al partido 500 en liga de Segunda B ante el Tudelano este sábado en Las Pistas

Juanjo González
JUANJO GONZÁLEZSalamanca

Roberto Aguirre cumplirá este sábado en Las Pistas nada menos que 500 encuentros oficiales de Liga en una amplia trayectoria deportiva que le tiene en Salamanca desde el verano de 2018 al frente de Unionistas, que decidió renovarle las pasadas Navidades viendo el gran trabajo del asturiano a los mandos del equipo.

–Cumplirá 500 partidos en la Liga de Segunda B... una vida pegada al banquillo.

–Sí. Mientras los vives ni te enteras, ha pasado rapidísimo, no me he enterado. Ahora cuando salen las cifras y te paras a pensar un poco te das cuenta de la cantidad de partidos y temporadas. Pero a mí me parece que fue ayer cuando empecé. La principal causa es que casi nunca he estado parado.Aunque parezca tranquilo soy muy inquieto y nervioso. No soporto estar parado. Siempre que he podido he estado entrenando. No sé estar parado. Siempre he tenido opciones y siempre elegí entrenar, solo cuando terminé en el Playas decidí no entrenar de inicio teniendo oferta porque murió mi suegra. Pero el resto siempre.

–¿Tiene buena memoria? ¿Es de los que se acuerda de todos los partidos?

–Sí, es como si se me quedasen grabados. Puedo tener algún lapsus pero yo diría que recuerdo todos.

–Y lo de ser uno de los técnicos españoles con más partidos debe llenarle de orgullo...

–Es una profesión de mucho vértigo, intensa y nunca me he parado a pensar en estas cosas. Yo mismo me he sorprendido de hasta dónde había llegado y estoy orgulloso porque es una profesión dura y difícil. Pero no me siento con desgaste encima, para mí cada partido es el primero. A mí me 'ponen' los partidos y me gustaría seguir con la esperanza de algún día llegar a una categoría superior.

–En un fútbol en el que cada uno va a lo suyo. ¿Aguirre va dejando más amigos o enemigos?

–Muchos más amigos. Es una profesión dura, siempre en el umbral... hoy te quieren todos y mañana te odian. Pero siempre he tenido un comportamiento en lo bueno y en lo malo manteniéndome firme con mi forma de ser, ideas y carácter para ir siempre con la cabeza alta.

–Hombre calmado, respetuoso, metódico, trabajador... ¿Son valores que cree importantes para el fútbol?

–Para mí sí son importantes. Uno no puede ejercitar esta profesión de cualquier manera. Y en la vida igual, uno tiene que sostenerse en su comportamiento. En esta profesión de tanta pasión es fácil perder los papeles y equivocarse, dejarse llevar por los nervios.

–Dicen de Aguirre que hace muy buenos vestuarios.

–Cuando entro a un vestuario lo primero que le digo a los jugadores es que mi intención e interés y todo mi comportamiento va a ser para tener una buena relación profesional con todos ellos. Parto siempre desde el respeto profesional y personal y de que la autoridad no se impone sino que se gana y creo que he tenido la suerte de ganarme el respeto y la autoridad. Luego intento exprimir al máximo a cada uno.

–Por cierto, siendo asturiano, apenas ha dirigido tres años en Segunda B en su tierra...

–Sí, circunstancialmente yo me forme como entrenador en Madrid en el Rayo Majadahonda y allí me hice como entrenador. El tercer nivel lo saqué en Asturias y allí ya dirigí en Tercera. Pero rápidamente me moví cuando en aquellos años era poco normal.

–Zamora estará siempre en su cabeza y corazón...

–Sí, fueron cinco temporadas seguidas con tres directivas diferentes, fueron años muy duros porque el club tuvo una gran crisis económica. Pero de las mayores emociones las viví allí.

–¿De dónde guarda sus mejores recuerdos deportivos?

–Si hablo solo de lo deportivo, el año de Lorca. Me hacía mucha ilusión el poder entrenar en Segunda División y fue espectacular la segunda vuelta que hicimos y cómo entramos al play-off. Era un sueño al alcance de la mano. Trabaje a un nivel muy profesional, los disfruté muchísimo. Cuando te elimina el Villarreal estás dolido pero fue el momento más rico.

–¿Y lo peor?

–Hay temporadas duras, de estar meses sin cobrar, de ver la dureza del día a día con lo mal que lo pasan los futbolistas. Tenías que mantener con energía al futbolista para superar esa dificultad y además afrontar la competición. Pero el peor momento sin duda tanto en lo emocional y en lo personal, y no me gusta hablar de ello, fue cuando murió Agustín Villar en el Zamora. Le detectaron un cáncer y en la siguiente, ya había empezado la pretemporada y... Pierdes una persona, un capitán, es lo más duro. El peor trago de todos a nivel humano.

–¿Confía en llegar a entrenar al menos en Segunda?

–Es un sueño que uno tiene, llevo muchos años ganando experiencia y formándome como entrenador, y es una posibilidad que hay en el fútbol. Es difícil dar el salto de Segunda B a Segunda A pero me motiva alcanzarlo, tengo esa ambición personal. Ojalá que pueda ser en Unionistas.

–Y en esta larga trayectoria se presenta en su camino hace dos veranos Unionistas...

–Ya dije en la presentación que estaría seguro de que no me iba a arrepentir y no lo hago. Una de mis mejores decisiones venir aquí. Llegué con una ilusión tremenda porque venía de un año difícil aunque previsible en el Lealtad. Conocía el nacimiento del club de cuando yo estaba en Zamora por amigos comunes con la directiva y afición... No dudé nada. Pasé una primera temporada extraordinaria, disfruté con el trabajo, el equipo, la gente del club y la afición... Será de los mejores recuerdos que pueda tener de aquí a que termine mi trayectoria. Ahora estamos sufriendo un poco en el arranque pero lo vivo con optimismo por lo que veo aquí con el apoyo continuo del club.

–¿Se ve una tercera temporada en Unionistas?

–No lo pienso. Vivo mucho en el día a día, llevo 500 partidos y no me he enterado (ríe)... Solo pienso en el fútbol y no sé lo que va a ser de mí la temporada que viene. El curso pasado no lo esperaba y me ofrecieron la renovación en Navidades de repente. No pienso más allá de Tudela. Soy metódico para el trabajo pero soy muy de presente. Miro lo justo para atrás y me gusta ser optimista para el futuro, pero me centro en el presente. Lo que sí puedo decir es que aquí estoy muy motivado y contento.

–¿Y tras el 500, hasta cuando?

–No veo final. Ahora ante el partido ante el Tudelano tengo el mismo cosquilleo e inquietud que tenía por dentro cuando debuté en Segunda B con el Langreo ante el Castilla. Tengo el motor funcionando para seguir, me apasiona.