La riqueza de los lagares rupestres y su importancia

Los seis ponentes junto a Joaquín Berrocal, promotor de la celebración del foro en San Esteban de la Sierra junto con el Ayuntamiento. /M.J. GUTIÉRREZ
Los seis ponentes junto a Joaquín Berrocal, promotor de la celebración del foro en San Esteban de la Sierra junto con el Ayuntamiento. / M.J. GUTIÉRREZ

Numerosas personas asistieron ayer al Foro Hispano-Luso en el que participaron antropólogos, enólogos, arqueólogos...

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORDSAN ESTEBAN DE LA SIERRA

La riqueza de los lagares rupestres, tanto por su diversidad como por el número de ellos localizados por Joaquín Berrocal, más de 120, hizo que San Esteban de la Sierra acogiera en la tarde de ayer el Foro Hispano-Luso sobre Lagares Rupestres en el que participaron grandes estudiosos de ambos lados de la frontera, de España y de Portugal.

El alcalde, Antonio Agustín Labrador, fue quien abrió el foro dando la bienvenida a los asistentes, que llenaban el salón del Ayuntamiento, aforo en el que había personas de diferentes localidades de la Sierra de Francia. Posteriormente tomó la palabra Joaquín Berrocal, para presentar a todos los ponentes, a los que pasó el testigo para que hablaran tanto de lagares rupestres como de su importancia, tanta, que entre todos los expertos reunidos ayer -no sólo los seis ponentes sino una veintena procedentes de distintas partes de España y Portugal- se constituyó una asociación, que una vez legalizada comenzará a organizar y programar actividades.

Volviendo a las ponencias, éstas fueron abiertas por Virgilio Loureiro, enólogo de Lisboa y profesor jubilado de Microbiología, quien manifestó su interés por las civilizaciones del vino y quien manifestó que «sólo gusta lo que se entiende y para entenderlo es preciso conocerlo», por ello, explicó que los lagares no tienen fronteras ni tampoco la cultura del vino asociada a ellos, por lo que deben ser algo «transversal».

Asimismo, hizo referencia a las potencialidades de los lagares rupestres para atraer al turismo cultural. «Porque tienen historia y tradición y esto es lo que deben mostrar también los vinos de esta tierra», afirmó. En este sentido, consideró que en los últimos 5 años se está en el camino correcto y se está apostando por lo propio, la uva rufete, y por la historia; porque, concluyó, «si no tenemos capacidad de incorporar la historia y la tradición en el vino que elaboramos, lo transformaremos en una ‘commodity’, en una mercancía».

Otro técnico en enología y viticultura y sumiller gallego, Luis Paadín, se centró en los lagares rupestres labrados en Galicia y habló de su antigüedad asociada a la variedad. Respecto a los lagares rupestres de San Esteban de la Sierra señaló que comparten morfología, diversidad y material con los gallegos.

Luis Vicente Elías, antropólogo de la Rioja, dio una visión general de la situación de los lagares rupestres en España; explicando que a partir de 2010 con el congreso celebrado en La Rioja y de 2016 con el de Portugal la gente ya sabe qué es un lagar rupestre, además de localizarlo y conocer el uso que tuvieron. Las administraciones, añadió, los respetan como muestras arqueológicas y en algunas zonas han sido declarados como Bien de Interés Cultural (BIC). Además, quiso destacar la divulgación que de ellos se ha hecho desde algunas localidades, como San Esteban de la Sierra, que los ha integrado en sus actividades culturales, turísticas y deportivas.

«Desde el primer congreso hasta ahora ha habido un cambio importante y una concienciación de la población, ya no se destruyen y ahora son un elemento de la historia del vino de cada región», manifestó, a la vez que añadió que teniendo en cuenta la cantidad que hay en este municipio, esto tiene que ver con la calidad de sus vinos y su antigüedad, por lo que deberían ser una marca de calidad de un territorio, sobre todo para las bodegas.

Asunción Martínez, arqueóloga valenciana, centró su ponencia en los lagares rupestres de Requena, los más antiguos de la Península Ibérica, de los siglos VI-V a.C., que son el origen de la producción de vino a escala comercial por los iberos; que muestran una tradición semita muy importante, documentada en formas y sistemas de elaboración.

Rafael Ocete, profesor jubilado de Entomología Aplicada de la Universidad de Sevilla, habló de las parras silvestres, que han sido en parte destruidas por el oidio, mildiu y las obras públicas (pantanos, carreteras, limpieza de cunetas...). Su importancia es que tiene un gran acervo genético porque se reproducen por semilla, no por esquejes, y dan lugar a clones; y pueden ser un recurso fitogenético para nuevas variedades de cultivo, por su acidez y gran intensidad de color y por su resistencia al encharcamiento del suelo y caliza activa. Por ello, defendió una figura de protección para la vid silvestre.

Por último, Julio Grande, licenciado en Humanidades, habló del inventario de lagares que se está realizando en la Rioja, donde ya se han inventariado 112 y se espera llegar a los 140; explicando el sistema de cartografía, fichas... que se está utilizando allí.