«La de Religión es una asignatura que engloba a otras como pueden ser Historia o Filosofía»

Alfredo Ramajo trabajando en su despacho del obispado./S. G.
Alfredo Ramajo trabajando en su despacho del obispado. / S. G.

El sacerdote de la Diócesis de Ciudad Rodrigo y delegado de Enseñanza y Peregrinaciones, Alfredo Ramajo, defiende que forme parte del currículo académico de los estudiantes

SILVIA G. ROJO

n esta época del año en la que en muchos centros educativos se siguen realizando matrículas para el próximo curso académico, para la Iglesia Católica vuelve a tomar fuerza su campaña 'Me apunto a Religión', presentada originalmente durante el mes de abril, y que asume como objetivo que los alumnos reflexionen y valoren esta posibilidad, que al menos se planteen matricularse de esta clase.

En la Diócesis de Ciudad Rodrigo el delegado de Enseñanza y también de Peregrinaciones y Turismo Religioso es el sacerdote Alfredo Ramajo (El Sahugo, 1953), quien reconoce que «ahora está en boga eso de que si la clase de Religión es catequesis y no es verdad; que si la clase de Religión debería estar fuera del currículo y fuera de la escuela pero la clase de Religión, y en este caso de Religión Católica, engloba muchas más cosas que aprender cuatro teorías o cuatro doctrinas». Según su percepción y entre los argumentos que esgrime para que se apueste por esta asignatura está el hecho de que esta clase «engloba desde las clases de Historia hasta las de Filosofía, todo tiene cabida dentro de la clase, no es solo el ámbito de la Iglesia como núcleo cerrado sino que está abierto a todo aquello que pueda tener relación con la vida humana desde el comportamiento o la forma de actuar. Otras asignaturas no engloban a la clase de Religión pero la clase de Religión sí engloba a otras».

En la siguiente entrevista, Alfredo Ramajo, que también es arcipreste de Yeltes y párroco in solidum junto a Fernando Sánchez Tendero de en Tamames-Avililla de la Sierra; Aldeanueva, La Sagrada-Carrascalejo; Aldehuela de Yeltes, El Maíllo, Morasverdes y Guadapero, explica algunas cuestiones sobre su tarea.

– ¿Qué funciones tiene cómo delegado de Enseñanza de la diócesis y coordinador de la región?

- Entre las funciones está la de proponer al final de curso y al principio del siguiente a los profesores que impartirán esta materia y que deben tener la 'Missio Canónica'. Es un documento que da el obispo autorizando y dando validez a que esa persona que va a ir a ese puesto de trabajo reúne las características suficientes: morales, éticas y profesionales para poder dar clases de Religión en cualquier sitio de la diócesis. Sin la 'Missio Canónica' no se podría dar clase.

– ¿Quién se encarga de decidir cuáles son los contenidos que se van a impartir dentro de la propia asignatura de Religión en los colegios?

-La asignatura la organiza fundamentalmente la Conferencia Episcopal Española (CEE), que es la que marca qué es lo que hay que dar en cada etapa y eso luego lo plasman las editoriales. Cada profesor de Religión usa aquellos materiales que cree más convenientes para el funcionamiento de su clase, pero marcada por la Conferencia Episcopal Española.

¿Se mantiene el número de alumnos de Religión cada año en la diócesis civitatense?

-No, por desgracia. Va bajando cada año, aunque no de manera excesivamente significativa, en torno a los 100 de un año a otro, al ritmo de la población. Habrá más hechos pero el descenso de la población es uno de ellos. Ha subido el porcentaje de los alumnos que asisten a clase de Religión en nuestra diócesis, pero lo que ha bajado es el número total de alumnos.

– ¿De qué cifras concretas está hablando?

- En cifras totales, el 67,44% de los alumnos de la diócesis van a clase de Religión. Los datos son variados si se atiende a los diferentes cursos y donde más baja es en primero de Bachillerato, donde hay un 36% de alumnos que cursan esta asignatura. En cambio, en quinto de Primaria es donde más sube, con un 77% de alumnos. Eso, por ejemplo, llama la atención y contrasta con otros cursos porque en cuarto de Primaria baja al 73% y eso que es el año que toman la Comunión y parece que debería ser un número mayor.

– ¿Con cuántos profesores de Religión cuenta la diócesis en este momento?

-En la actualidad son 15 profesores, poquitos. Este año hay concurso a la plaza del Colegio Público San Francisco, que ya llevaba cinco años con una sustitución por una excedencia y no se había podido sacar la plaza antes. Nos tenemos que reunir en Valladolid los diferentes representantes de la Junta, sindicatos, diócesis y baremar las candidaturas.

¿Qué piensa cuándo observa o participa en una clase de Religión actual y las compara, salvando las distancias, con las clases que usted recibió en su época de estudiante?

- Lógicamente que no tiene nada que ver, ni en los textos ni en los materiales, y ahora la mayoría se hace con internet y la pantalla, antes era el libro y poco más. Además, valoro que en la actualidad se hacen salidas, hay conocimiento de otras realidades, encuentros con otros colegios, es todo mucho más dinámico y cercano al mundo real. Además, los profesores están súper preparados en su materia, tanto o más que cualquier otro, están en continua formación para impartir la materia y desarrollar sus clases.

Peregrinaciones

Otra de sus funciones que desempeña dentro de la Diócesis de Ciudad Rodrigo es la de delegado de Peregrinaciones. ¿Qué tareas asume en la misma?

-Es la delegación de Peregrinaciones y Turismo Religioso, lo que pasa que el turismo religioso se nos está olvidando, sobre todo en Castilla y León se le da muy poquita importancia a los grupos. En Ciudad Rodrigo que se ve, al menos en la calle, que ha habido un aumento de grupos, no hay nadie que los atienda religiosamente y, sin embargo, sobre todo en comunidades como Cataluña, Valencia o Aragón lo tienen muy metido dentro de esa delegación de Peregrinaciones.

– ¿Qué se puede hacer para dar un giro a esa situación?

-Simplemente hablar con los grupos o con las agencias cuando se contratan esos grupos y ver, preguntar, si necesitan una asistencia religiosa del tipo que sea. Están las guías profesionales que enseñan los monumentos fenomenalmente bien, pero luego no hay una posibilidad de tener una eucaristía, una celebración pues a lo mejor no tiene que ser una eucaristía. No se les da las facilidades para que ese grupo por medio de la delegación pudiesen entrar en una parroquia sin, a lo mejor, tener que pagar nada, y tener unos servicios que ellos puedan demandar.

-Pero si que hay casos de grupos que, por ejemplo, van hacia Fátima y piden poder realizar una misa en Ciudad Rodrigo. Eso es algo que se notó especialmente en el centenario de las apariciones en el santuario portugués.

- Precisamente por eso. ¿A quién se lo tienen que pedir? Tienen que por su cuenta buscarlo, pero las agencias de viajes no saben que hay una delegación que puede coordinar todo eso.

– Entonces, por lo que está contando, es algo que se ha dejado de lado o está totalmente olvidado.

-Todo eso está olvidado, así que la delegación tiene validez o se mueve cuando hay que organizar alguna peregrinación, por ejemplo, cuando vino Benedicto XVI que fuimos 16 autobuses y desde aquí lo preparamos. Luego también preparamos todas las peregrinaciones a nivel diocesano, bien sea a Israel, a Roma, ahora cuando vino el Papa Francisco a Fátima otra vez o cualquier otro lugar. Entonces sí, es la función que tiene la delegación de Peregrinaciones y Turismo Religioso, preparar eso, pero luego esa otra parte es la que no está arraigada.

Por llevarlo al terreno y de manera más práctica, ¿se podrían ofrecer momentos en un convento, por ejemplo?

-Sí, sí, correspondería exactamente igual a la delegación. Lógicamente, la delegación puesta en contacto con el obispo, que es el máximo responsable y con los conventos, por supuesto, sí que se podría hacer para los grupos que quieran. En cantidad de sitios, en Valencia, donde está la Virgen de los Desamparados, la delegación de Peregrinaciones y Turismo Religioso tienen grupos casi a diario y en Pamplona exactamente igual. Ellos los acompañan. En mi caso, cuando he ido a Córdoba, a Montilla, a lo de San Juan de Ávila, me puse en contacto con el delegado de Peregrinaciones y Turismo Religioso de Córdoba y él me facilitó absolutamente todo: poder celebrar la eucaristía, poder confesar, tener la reliquia. Eso una agencia no lo puede hacer, porque se dedica a otras cosas, pero no a la parte religiosa porque no es su función, por lo que ahí deberíamos estar nosotros. En Castilla y León prácticamente no hay en ningún sitio por lo que veo en las reuniones nacionales, no se le da esa importancia y cuando nos reunimos nos damos cuenta de que algo estamos haciendo mal, algo está fallando. Palencia tiene algún contacto con Santiago a causa del Camino de Santiago.

-El Camino de Santiago es una de esas referencias de turismo religioso o al menos así lo hemos asumido durante años.

-Precisamente hace un tiempo, un par de años, tuvimos una reunión de ámbito nacional en Santiago de Compostela para ver lo que era la realidad de ese Camino hoy en día y en relación a lo que era hace 20 años, y no tiene nada que ver, se está yendo de las manos también ese tema, porque la parte de turismo religioso se ha perdido.

-¿En qué se aprecia que se ha perdido ese aspecto religioso?

-Hoy en día los peregrinos no llevan mochila, hay empresas especializadas que las llevan de un albergue a otro y ellos no se tienen que preocupar, pero eso no es hacer una peregrinación; es hacer turismo, que me parece muy bien. Pero el Camino de Santiago es otra cosa, hay que empaparse, pararse a contemplar cualquier monumento, detenerse a hablar con la gente, a conocer sus impresiones. Son conceptos totalmente distintos y ese tema de la parte religiosa se está yendo de las manso así que sería algo a tener muy en cuenta.

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