«Un puñado de versos bien sembrados suelen dar una fértil cosecha»

El poeta y profesor Alfredo Pérez Alencart. /JOSÉ ANADOR MARTÍN
El poeta y profesor Alfredo Pérez Alencart. / JOSÉ ANADOR MARTÍN

Editorial Betania publica en Madrid el libro de ensayos 'En torno a la poesía de Pérez Alencart', de Enrique Viloria

MAURICIO CIFUENTESSALAMANCA

El pasado 13 de agosto salió de imprenta un libro que recopila ensayos y artículos que el venezolano Enrique Viloria ha escrito sobre poemarios y antologías de Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Usal y ampliamente conocido en el ámbito literario iberoamericano, tanto por su propia poesía como por ser un notorio puente literario entre España y América, a través de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que dirige desde hace veintiún años.

-Con casi veinte poemarios publicados, ¿se podría decir que la suya es una carrera de éxitos?

-Uno se nutre de los reinos del aliento, de esos instantes que se captan de la belleza y la bondad, pero también de las injusticias de quienes desprecian a sus semejantes y oscurecen la condición humana. No hay carrera alguna ni prisas cuando se trata de querer estar próximo a la Poesía. En todo caso, el símil podría ser con una maratón interminable, de esas que sólo culminan cuando aspiras la última bocanada de aire de tu existencia. Tampoco hay éxitos o fracasos. Tal vez el logro sería si uno lograse pronunciar palabras como frutos, o bien derramar unas líneas sobre vientos que piden ojos, visiones de uno mismo cayéndose y levantándose.

-Y ahora con un libro que recopila reseñas sobre su quehacer poético. ¿Hay otros trabajos que siguen esta línea ensayística?

- Soy agradecido huésped de un nuevo libro gestado por la pluma y la generosidad de Enrique Viloria, quien, por otra parte fue el primer crítico de mis ejercicios poéticos, cuando el año 2006 publicó 'Pérez Alencart: la poética del asombro', bajo el sello de la editorial madrileña Verbum. Posteriormente aparecieron otros cuatro: Arca de los Afectos (2012), que es un homenaje de más de 200 autores de cuatro continentes para celebrar mis cinco décadas de vida y fue coordinado por la poeta salmantina Verónica Amat. Luego está 'Alencart, poeta de todas partes' publicado en 2015, donde sesenta escritores y críticos del mundo, coordinados por Viloria, escribieron sus ensayos y comentarios pobre mi libro 'Los éxodos, los exilios'. Finalmente hay dos libros individuales, 'La órbita poética de Alencart', publicado en 2016 por el filólogo, filósofo y poeta colombiano Jaime García Maffla, y 'Visión poética en tres libros de Alfredo Pérez Alencart' (2017), obra del poeta y ensayista puertorriqueño David Cortés Cabán.

-¿Qué nos dice del autor del nuevo libro y de los motivos que le llevó a publicarlo?

- Lo primero, decirle que Viloria Vera es mi amigo y es un polígrafo empedernido. Lleva publicados más de 120 libros de diversos géneros y temáticas, desde la literatura al Derecho, y desde la economía y humor, pasando por la crítica pictórica. Una docena de ellos han sido escritos en su exilio salmantino, donde lleva viviendo los últimos tres años. Respecto a la segunda parte de su pregunta, supongo que este abordaje le sirve para que no apague la fe en la amistad, además de sus apetencias por los poemarios de diversos voltajes que he logrado pergeñar.

-¿Sobré cuáles de sus libros reflexiona y comenta Enrique Viloria?

- Su libro lo vertebra en dos secciones. Una primera incluye once ensayos y artículos sobre mis poemarios 'Madre Selva', 'El pie en el estribo', 'Cristo del Alma' y 'Hombres trabajando'. También sobre mis antologías 'Una sola carne', 'Para después' o 'Gaudeamus', por citar algunos. La segunda parte contiene su largo ensayo 'La poética del asombro', ya dado a conocer en 2006.

-¿Cómo valora el resultado del mismo?

- Con felicidad, no tanto por el contenido, que eso debe ser valorado por otros lectores, sino por la amistad que no se deja llevar por empalagos o loas zalameras. Descreo de los simulacros de amistad, pero también he constatado que hay amigo más unido que un hermano, tal como se anota en Proverbios. Es, como él mismo dice en su introducción, un «Sincero y fraterno homenaje a quien no sólo practica la poesía, y quien sin ha venido promoviendo la poesía iberoamericana…». Así lo tomo, hasta en los silencios del corazón.

-El libro contiene también un prólogo y un epílogo que lo tratan y retratan de forma estupenda…

- …Es cierto. ¿Qué se puede esperar de una 'confabulación' tan bien tramada? En mi caso esos textos me generan alegría y gratitudes, pues vienen de un venezolano como José Pulido, destacado periodista y mejor poeta y narrador, si cabe. El epílogo lo firma el poeta y editor Felipe Lázaro, un hermano de muchos lustros. Su Betania siempre ha estado proclive a publicar ensayos sobre mi poesía. En este connubio entre cubanos y venezolanos, presidido por Viloria, no podía faltar otro amigo-hermano, el pintor cubano Luis Cabrera, quien ha hecho el retrato mío que aparece en portada. Es un maestro al que admiro por su arte y por su generosidad.

-Interesante es que el libro se cierre con una entrevista que le hiciera Viloria, donde usted manifiesta: «Admiro a los perdedores que siempre ganan, como Cristo o ese Quijote llamado Cervantes».

- Así es, me ha parecido oportuno que Viloria incluyera esa entrevista que me hizo en 2016, publicada en este mismo periódico coincidiendo con la presentación de mi poemario 'El pie en el estribo', un homenaje al poeta Cervantes. Con tantos afanes de éxitos y victorias con los que nos bombardean a diario, yo opto por abrir la puerta a las derrotas, esas que nos acosan como flechas. Y he aprendido a demorar toda impaciencia, sabiendo que hay tiempo de lluvias y tiempo de sequías.

-En el colofón se indica que el libro se publicó el 13 de agosto 'vigésimo aniversario del unigénito del poeta'

- Magnífico homenaje a mi hijo José Alfredo, también poeta genuino, desde que tiene uso de razón. Viloria lo tiene como a su sobrino y así quiso dejar constancia de su nacimiento en esta 'Luciérnaga de piedra', ya tan nuestra.

-Suponemos que habrán nuevos abordajes a su poesía.

- Mis versos pueden resistir más miradas o nuevas interpretaciones. Y esto porque algunos de mis libros permiten o hacen necesaria cierta exégesis por la polisemia empleada como argamasa. Hay en marcha una amplia recopilación de ensayos sobre cuatro poemarios y antologías que di a imprenta.