Un 3% de la población salmantina tiene alergia al veneno de las avispas o abejas

El alergólogo Francisco Javier Muñoz Bellido, en su consulta del Complejo Asistencial de Salamanca. /LAYA
El alergólogo Francisco Javier Muñoz Bellido, en su consulta del Complejo Asistencial de Salamanca. / LAYA

El tratamiento más adecuado es la vacuna, con cerca de un 90% de efectividad ante la picadura

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Con la llegada del verano se producen más casos de reacciones alérgicas por picaduras de insectos, en especial en Salamanca, de avispas y abejas (heminópteros). En la provincia, en zonas de la sierra como Valero y San Miguel de Valero se producen más picaduras de abeja debido al gran número de colmenas allí existentes. Así lo confirman desde el servicio de Alergología del Complejo Asistencial de Salamanca uno de sus especialistas, el doctor Francisco Javier Muñoz Bellido. Este tipo de situaciones también se suelen producir en zonas agrarias, pero también ocurren en áreas urbanas o semiurbanas.

«La mayor parte de las que vemos son reacciones inflamatorias locales que necesitan un tratamiento local pero no es una alergia, aunque a veces sean muy aparatosas», describe este alergólogo, porque en relación a este tema existe a veces mucho desconocimiento y creen que es preciso diferenciar entre una reacciones normal ante una picadura y la de una persona que es alérgica.

«El veneno de los heminópteros de por sí tiene una toxicidad propia, porque es un mecanismo de defensa de los insectos, y normal es que tan solo produzca una inflamación local y nada más, pero en los alérgicos, que ya están predispuestas genéticamente, desarrollan un mecanismo de hipersensibilidad frente a las proteínas de esos venenos y es cuando tienen una reacción alérgica», detalla el doctor Muñoz Bellido.

Este tipo de situaciones pueden llegar a ser muy graves e incluso mortales, «porque a veces se da en personas que siquiera los sabían». A los que ya están diagnosticados, a parte de la opción de la vacuna (con un 90% de eficacia), «se les da medicación de emergencia para que lleven y se les instruye en la utilización de la misma», la adrenalina autoinyectable.

¿Cómo llegan los pacientes hasta el servicio de Alergología en estos casos? Suelen venir derivados o bien de Atención Primaria o tras sufrir un episodio grave en el servicio de Urgencias, «se hace su historia clínica y se ve cómo ha sido la reacción», para ello se hacen sus pruebas diagnósticas, que tienen dos partes, una cutánea, y si saben con certeza el insecto, «hacemos pruebas con el veneno que sea», y además, se hace una determinación en sangre de anticuerpos alérgicos frente a esos venenos. «Y cuando todo eso cuadra se le hace el diagnóstico definitivo de alergia a avispa o abeja o diferentes tipos de veneno en ellas», porque como aclara, «no todos son iguales».

En cuanto al volumen de la población alérgica a este tipo de venenos en Salamanca, es similar a las cifras de España, que según la Sociedad Española de Alergología es de un 3%. Francisco Javier Muñoz Bellido confirma que en los últimos años se ha producido un incremento de las reacciones graves, «de lo que se atiende en consulta», en concreto, han subido de un 30 a un 50% de las consultas por heminópteros.

Este alergólogo insiste en que una persona no puede ser alérgico si no le han picado antes, «una primera picadura, a menos de que sea múltiple, no te producirá una reacción alérgica como tal, tiene que haber una picadura previa, y en ella, el sistema inmunológico tiene contacto con esas proteínas del veneno y aparece la sensibilización a partir de ese momento».

Por lo tanto, las reacciones alérgicas aparecen en las segundas picaduras o sucesivas, «en la primera ocasión puede ocurrir si es una picadura múltiple, porque a veces es difícil distinguir si es un efecto tóxico por la cantidad o no». Este alergólogo confirma que cada año se dan casos de picaduras múltiples, «muchas veces por labores de agricultura, de jardinería, por imprudencias», y tienen lugar en verano, «que es cuando los insectos son más agresivos, en especial, donde hay comida, bebidas dulces, fruta, zonas de basura, que es donde tienen alimento, porque ellos defienden su alimento y se vuelven más agresivos», o cerca de los nidos, «si les incordias o lo rompes irán a por ti». Entre las abejas y las avispas, son más agresivas las segundas, «las abejas domésticas si no la incordias no suele picar, pero las avispas sí», y los abejorros son muy pacíficos y se utilizan como polinizadores.

¿Cómo diferenciar si la picadura provoca una reacción normal o se trata de una alérgica? El doctor Muñoz Bellido asegura que una reacción de inflamación, de picor, de enrojecimiento en torno a la picadura, incluso de hasta 10 centímetros se puede considerar como algo normal, «a algunos les saldrá más y a otros menos», pero en el caso de un alérgico suele tener otros síntomas asociados, más generales, «y a distancia del punto de la picadura», como por ejemplo, «una inflamación de la cara, le salen ronchas por todo el cuerpo, le pican las manos o los pies, el cuero cabelludo, tiene sensación de mareo».

Este alergólogo asegura que el abanico de síntomas es amplio, «desde síntomas respiratorios, como episodios de asma, inflamación de la glotis, o cardiovasculares, con hipotensión, mareo o incluso shock, en los casos más graves», enumera el doctor Muñoz Bellido.

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