Los patrimonialistas piden un plan «de mayor envergadura» para las ruinas del Botánico

Ruinas del Botánico, en las inmediaciones del Palacio de Congresos, con la Clerecía al fondo. /LAYA
Ruinas del Botánico, en las inmediaciones del Palacio de Congresos, con la Clerecía al fondo. / LAYA

Creen que hay que culminar las excavaciones y proteger todos los restos a la intemperie antes de pensar en posibles recorridos turísticos

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

El enclave del Botánico lleva casi 20 años abandonado a su suerte. Es uno de los rincones con más historia de Salamanca y languidece lleno de maleza y bajo el azote de la lluvia, el viento y el sol, aunque el Ayuntamiento y la Universidad, propietaria del suelo, alcanzaron un acuerdo hace algunas semanas. El centro de estudios cedía el terreno al Consistorio y éste se ocupaba de acondicionarlo y convertirlo en un espacio de visitas para el público.

La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio lleva años denunciando la situación de aquel terreno y pidiendo una intervención en condiciones antes de que se arruine por completo. Por una parte, se felicitan de que «por fin se pretenda abrir a la visita pública este espacio de Salamanca que no puede calificarse como solar al encontrarse lleno de historia y de arte». Por otra, señalan que los planes del Ayuntamiento les parecen «insuficientes» para todo lo que debería hacerse en el Botánico.

Desprotección

Durante casi dos décadas este colectivo «ha denunciado ante las Administraciones Públicas competentes el abandono que hoy siguen padeciendo estos restos». Éstos sufren vandalismo «y sobre todo de desprotección física al encontrarse, pese a su fragilidad, a la intemperie». Los restos se descubrieron al excavar en las pistas de atletismo de la Universidad y ahí siguen. «Aquello es un vergel, es un campo de amapolas y sufre vandalismo. Y aunque eso se supone que se acabará con las cámaras, seguirá lloviendo, granizando, nevando, haciendo sol, soplando el viento que llevará tierra, papeles y hojas de árboles en otoño, de los que hay en la zona y de los que se plantarán. Va a ser un desastre si no se puede limpiar a diario, pero tampoco conviene limpiarlo a diario», señalan desde la asociación.

Y además está la cuestión de la piedra de Villamayor. Esta roca arenisca es la que da su color dorado a la ciudad, pero si se deja al aire libre y no se cuida ni se restaura, acaba ennegreciéndose.

La propuesta de la Asociación patrimonialista está clara. Antes de limpiar los restos, demoler las graderías de la pista de atletismo, plantar árboles nuevos... hay que proteger las ruinas. «Un nuevo vallado, unas adecuaciones estéticas y la creación de itinerarios para que los visitantes puedan realizar un recorrido perimetral se antoja como insuficiente, ya que en primer lugar debe primar la conservación y el mantenimiento del patrimonio que queda», explica la Asociación. Y añaden que «lo normal sería que estos restos se cubriesen». Una cubierta «no es tan cara, y si hacen falta fondos, que se hable con la Junta o el Ministerio». En Castilla y León hay ejemplos a seguir, como Olmedo.

En 1856, una campaña popular sufragó la recuperación de los restos de Fray Luis

«No tiene por que ser costosa. Basta con algo metálico y ligero para evitar que las inclemencias afecten y que la visita sea agradable. En invierno y en verano hay temperaturas extremas» y los visitantes estarían a la intemperie.

De hecho «ya se reconoce que las mallas» que se desplegaron para cubrir la zona «no se colocaron para permanecer tantos años, que el deterioro y la pérdida de los restos también se deben a la erosión y la escorrentía y que no se prevé limpiar diariamente la totalidad del enclave», insisten.

La cobertura debe ser «una actuación anterior a cualquier planteamiento de recorrido turístico», opinan los patrimonialistas. Y la excusa del impacto visual no es tal, ya que la techumbre «no levantaría más de un piso bajo en la calle Balmes». Temen que el Ayuntamiento no haya planteado esta idea de la techumbre «por si les critican, pero en realidad es todo lo contrario. Primero hay que conservar para poder visitar».

El origen «del defecto del proyecto» opinan, está en cómo concibe el Ayuntamiento la gestión del patrimonio y que «suele estar ligado a la disponibilidad presupuestaria o a la voluntad». La actuación en el Botánico no se consultó con expertos «y está dirigida únicamente a crear las condiciones necesarias para que el enclave actual, previa limpieza o consolidación, sea accesible». Además, «queremos cuestionar la idoneidad de ideas que se pretenden llevar a cabo con el proyecto municipal como el tránsito de visitantes por la Calle Mayor de la Judería o la plantación de nuevas especies arbóreas en la parcela, a excepción del necesario muro vegetal que oculte el infausto aparcamiento subterráneo el cual mutiló este enclave e hipotecó el espíritu de esta zona de la ciudad».

Oportunidad perdida

La asociación señala que las administraciones locales están perdiendo una oportunidad para divulgar la historia de Salamanca, salvar definitivamente los restos y, además, crear un innovador producto turístico.

Para empezar «la excavación debe terminarse. Solo se abrió la zona de la biblioteca y lo que queda al Oeste». Toda la parte Este está sin levantar. Bajo la antigua gradería «ahí se supone que está el patio del Colegio Mayor de Cuenca. Y recordemos que en el Botánico está gran parte de la historia de la ciudad que debería explicarse. La Guerra de la Independencia, la destrucción de patrimonio desde el Cerro de San Vicente, la excavación de 1856 para rescatar los restos de Fray Luis de León, sufragada por una campaña popular de los salmantinos, los restos del colegio de San Agustín, los de San Juan de Sahagún, la Judería Mayor...». Todo eso se oculta en el subsuelo del Botánico.

«Parte de la historia de la ciudad y de la USAL se concita en ese lugar»

«Y los restos arqueológicos y piezas sueltas, desde vasijas o piezas de arte y las que salieron del convento de San Agustín, los hallazgos en El Zurguén, que se almacenan en el Museo Provincial... todo eso se puede explicar y musealizar para el turismo en el Botánico, pero si el Ayuntamiento no quiere invertir nada...». Temen que la propuesta del Botánico acabe como el Pozo de las Nieves y el Cerro de San Vicente, que abren temporalmente y no son demasiado conocidos fuera de Salamanca. «Parte de la historia de la Universidad de Salamanca, pero también del desarrollo urbano de la ciudad, se concita y se entiende acudiendo a este lugar», explican. Tal y como está planteado, el proyecto del Consistorio «es una oportunidad perdida».

Ademas, creen que la debida musealización del Botánico aportaría una «labor divulgativa, hoy inexistente» entre los salmantinos y quienes nos visitan «extrapolando los sucesos al contexto internacional y contemporáneo». Las consecuencias de la Guerra de Independencia fueron desastrosas para Salamanca y «por sí solas son motivo suficiente» para realizar dicha labor divulgativa.

«Es evidente que esta Asociación no solo realiza un análisis si no que plantea y propone, a diferencia de la Junta de Castilla y León, incapaz durante años de lograr que El Botánico llegase a contar con un vallado perimetral aceptable, quien se limita a estudiar el proyecto presentado por el Ayuntamiento de Salamanca», denuncian. Por otra parte «también nos preocupamos por la conservación y el mantenimiento del patrimonio, alejándolo de cualquier amenaza que ahonde en su deterioro, y por darle la importancia histórica y cultural que merece, en base a su conocimiento, exposición e interpretación completas».

Por tanto, concluyen «el proyecto que el Botánico merece, y en consecuencia la ciudad, es de mayor envergadura y requiere una visión más amplia y menos excusas. Para ello demandamos liderazgo desde el Ayuntamiento para implicar a otras Administraciones Públicas, diálogo con una pluralidad de expertos, historiadores y agentes y toda la financiación necesaria. Hasta ahora nada de esto ha sucedido y lamentablemente estamos acostumbrados a que así sea».