Los paisajes de la pintura de Francisco Rodríguez resurgen con una exposición en San Martin del Castañar

Un momento del acto de inauguración de la exposición. /WORD
Un momento del acto de inauguración de la exposición. / WORD

La sala Bolosea acoge hasta el próximo 28 de julio la muestra '28 años', que recupera la obra de este prolífico pintor salmantino

REDACCIÓN / WORDSAN MARTÍN DEL CASTAÑAR

La sala de exposiciones Bolosea del Castillo de la Biosfera acoge hasta el próximo 28 de julio la exposición '28 años', muestra que constituye un homenaje póstumo al pintor Francisco Rodríguez (1924-1991) y que permite recuperar, al mismo tiempo, la obra de este artista, autor de un gran número de trabajos pictóricos, que abarcan desde dibujos a óleos.

La exposición ha sido posible gracias al esfuerzo de los hijos de Francisco Rodríguez, así como el tesón de la esposa de su hijo Francisco, lográndose de esta forma sacar a la luz el trabajo de este gran pintor salmantino, cuyas obras están presentes en colecciones particulares y museos, tanto nacionales como extranjeros.

En la inauguración de la exposición estuvieron presentes los hijos del artista –Marisa, MaríaÁngeles yFrancisco– así como el conocido pintor Florencio Maíllo. Francisco Rodríguez, en nombre de sus hermanas, agradeció especialmente al Ayuntamiento de SanMartín del Castañar la puesta en marcha de esta exposición.

Por su parte,Florencio Maíllo destacó que el mundo rural y el paisaje adquieren en la obra de Francisco Rodríguez un protagonismo especial con el que Maíllo conectó vitalmente. Resaltó que Francisco Rodríguez es un«artista de su tiempo y de su territorio, puesto que supo leer el concepto de pintura que se estaba generando en el interior de España, en un momento en el que todos los focos vanguardistas se centraban en Centroeuropa».

Maíllo también explicó que Francisco Rodríguez desarrolló en las décadas de los años 60, 70 y 80 «la consolidación de la temática del paisaje a través a través de un renovador método, consistente en la progresiva sintetización y esencialización del tema, geometrizando todo el cuadro». A todo ello contribuyó «su formación e inscripción profesional, ya que Francisco era aparejador y esto no es baladí, ya que como artista siempre tiene presente una clara organización analítica en términos geométricos del espacio». De esta forma, «maduró un estilo propio, sin la presencia abrumadora de lo anecdótico y descriptivo, elementos consustanciales al academicismo anterior en los paisajistas salmantinos».