«Ojalá Pyfano ya no hiciera falta»

La ciudad se vuelca con los menores oncológicos en el Día del Niño con Cáncer

Lectura del manifiesto de este año, dedicado a los niños supervivientes./LAYA
Lectura del manifiesto de este año, dedicado a los niños supervivientes. / LAYA
D. B. P. / WORD

a Asociación de Padres, familiares y amigos de Niños Oncológicos de Castilla y León (Pyfano) llenó ayer Salamanca de buenos deseos y ánimos para todos los chavales que padecen dicha enfermedad. Las mesas informativas se repartieron por la ciudad a lo largo de toda la mañana. Al caer la tarde, los actos se concentraron en la Plaza Mayor.

El Día Internacional del Niño con Cáncer concluyó con la entrega de los premios de redacción e ilustración de Pyfano, en los que participaron 486 escolares de la región; con la lectura de un manifiesto y con la suelta de globos, que tiñeron de colores el cielo de la ciudad.

El presidente de Pyfano, Míchel Vicente, reveló durante su intervención que el año pasado se detectaron 40 nuevos casos de cáncer infantil en la región (10 de ellos en Salamanca) y pidió a los asistentes y a las administraciones que «no dejen a los supervivientes» oncológicos y que se les siga acompañando. Envió sus ánimos y esperanzas a las familias de los niños e insistió en que la tasa de supervivencia llega hasta el 80%. «Hay supervivencia, claro que la hay», aunque la asociación luchará «hasta que el porcentaje no sea del 80%, sino hasta que todos los superen. Para este año deseo que Pyfano desaparezca porque ya no haga falta ayudar a ninguna familia. Ojalá desapareciese porque ya no hiciera falta».

«Soy un superviviente»

El manifiesto, leído por una joven integrante de Pyfano, insistía en esta idea. «Somos todo aquello que superamos. Y soy un superviviente porque superé un cáncer infantil. No he vuelto a nacer, pero sí soy consciente de las ganas que tengo de esta aquí», reza el texto. «Entendiendo», continúa, «que aquella fue una batalla entre todas las que me quedan por librar. Por eso, necesito que no dejes de seguirme, porque solo con un seguimiento continuo tras la finalización del tratamiento podré vivir sabiendo que puedo comerme el mundo disfrutando de cada bocado, con los cinco sentidos».