Provincia

Ofrendas a la Virgen de la Cuesta en Miranda del Castañar

Danzarines y mozas del ramo ofrecieron sus paleos a la Virgen de la Cuesta, que ayer estrenaba manto/M. J. G.
Danzarines y mozas del ramo ofrecieron sus paleos a la Virgen de la Cuesta, que ayer estrenaba manto / M. J. G.

Relaciones, danzas y productos son colocados a los pies de la talla en el ofertorio

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORDSALAMANCA

Día grande ayer en Miranda del Castañar y lleno de público ya que los mirandeños honraban a su patrona, la Virgen de la Cuesta, que ayer estrenaba manto, y lo hacían con uno de los dos actos que más emociona a todos los asistentes.

Si en la noche del pasado sábado el municipio serrano se llenó de visitantes para asistir a la procesión de los candiles, en la que la imagen de la patrona era subida desde la ermita de la Cuesta hasta la iglesia parroquial en la penumbra de la noche, sólo alumbrada por los candiles, y acompañados por los danzarines y mozas del ramo; ayer no se quedaron atrás y de nuevo cientos de personas de diversos municipios se daban cita a las puertas de la iglesia parroquial para asistir al ofertorio y subasta de los productos entregados a la imagen.

Primero tendría lugar la eucaristía y, a continuación, a la puerta del templo, el ofertorio, que abrió el bobo de la danza pidiendo un minuto de silencio por los que habían fallecido y después señalando que iban a recoger a las mozas y mocita del ramo a la puerta de la villa, algo que hicieron los danzarines.

Una vez todos en la plaza comenzaron las relaciones a la Virgen, que abrió la mocita del ramo quien, en verso, señaló que «desde Salamanca he venido para recitar mi poesía». Tras pedir por su padre, también lo hizo por su hermano Daniel, para que «cumpla sus sueños y llegue a servirte algún día».

Las peticiones por las familias, la salud y el trabajo no faltaron en las relaciones tanto de las ocho mozas del ramo como después de los ocho danzarines, como tampoco las alusiones a sus fallecidos. Y entre verso y verso, hubo varios que se atrevieron a pedir a los asistentes que paguen la Peña del Toro «porque el festejo taurino cuesta mucho y todos corremos para coger sitio pero ninguno para pagar». Por ello pidieron que los vecinos se «rasquen los bolsillos porque las fiestas no se pagan solas».

Y dentro de las reivindicaciones, también más de uno, tanto chicas como chicos, hicieron alusión a que faltan jóvenes que «te quieran venir a servir» por lo que, aunque muchos de ellos llevan haciéndolo durante varios años, afirmaron que «siempre que ha hecho falta te he venido a servir». «Cada año cuesta más que te vengan a danzar, pero la devoción aquí hay que demostrar», señaló uno de los danzarines.

De esta forma, los jóvenes manifestaban su preocupación porque no se pierda la tradición, a la que ellos aportaban su granito de arena para mantenerla.

Otra de las peticiones que había que tener en cuenta fue la que realizó una de las mozas del ramo, quien recordó a los asistentes que al igual que el día antes de la ermita subieron a la Virgen de la Cuesta el domingo la tienen que bajar.

Todas las peticiones y gratitudes llegaron llenas de emoción y nerviosismo, tanta que en algunos momentos hizo que los jóvenes olvidaran sus relaciones, por lo que recibieron el aplauso del público para animarles a seguir.

Acabadas las poesías, ofrecieron sus bailes a la patrona -la cruz, los paleos, y el ramo- y dieron paso a la entrega de donativos y productos, los cuales fueron subastados. La puja se realizó por cada producto y se llegó a pagar 450 euros por un jamón de bellota, 120 euros por un roscón, 100 por una empanada o 70 por un tostón recién asado.