«Nunca hemos vivido este rechazo ni desprecio en nuestras otras tres sedes»

Manuel Muiños, presidente de Proyecto Hombre en Salamanca. /LAYA
Manuel Muiños, presidente de Proyecto Hombre en Salamanca. / LAYA

El presidente de Proyecto Hombre considera que los vecinos que se oponen al uso de Las Bernardas están mal informados y desconocen su labor

ROSA M. GARCÍA / WORDSALAMANCA

«Nos ha dejado a todos muy descolocados y nos ha sorprendido tremendamente esta actitud cuando nunca hemos vivido ese rechazo ni desprecio ni nada parecido en las otras tres sedes que tenemos en Salamanca, incluso en las más céntricas de la ciudad». Así se expresa el presidente del Proyecto Hombre, Manuel Muiños, sobre la oposición de un grupo de vecinos del barrio de Prosperidad ante el futuro uso por la ONG del antiguo convento de Las Bernardas.

Proyecto Hombre lleva 15 años trabajando en Salamanca, aunque ya en 1997 comenzaron con la formación y la puesta en marcha. El trabajo que realizan es educativo-terapéutico con personas adultas con problemas de adiciones de todo tipo, sobre todo alcohol, cocaína, hachís, nuevas tecnologías y ludopatías. Actualmente, tienen tres sedes. Una en el paseo fluvial, en la avenida Reyes de España, donde está el centro de día y el servicio de evaluación, orientación y diagnóstico. Otra, la comunidad terapéutica, en la carretera de Alba, en el término de Carbajosa, con algo más de 40 personas en régimen de residencia. Y la tercera, el centro de reinserción, con 16-18 personas, que se encuentra en el centro de Salamanca, en la plaza de Monterrey.

«Nunca ha habido una queja por parte de nadie. La convivencia es tranquila y muy en equipo con el entorno en el que nos movemos; si queremos educar para integrar y convivir, tenemos que estar donde se puede vivir de esa manera; no irnos a las afueras ni al campo».

Para la labor que realizan cuentan con 104 voluntarios, así como con profesionales: médico, psiquiatras, enfermeras, etc. El seguimiento de las personas es de principio al fin.

El problema ha surgido con su futura ubicación en el antiguo convento de Las Bernardas, donde tendrán un centro residencial para 50 plazas -25 habitaciones dobles-, con el objetivo de mejorar la estancia de las personas atendidas. Además, realizarán distintas actividades. El monasterio, explica, «está cedido y tenemos que cuidarlo, mantenerlo y ponerlo en valor; es nuestro compromiso».

«Nuestro trabajo es con pequeños grupos, que se olviden de macrocentros, como están diciendo», afirma Muiños en relación a las críticas de la plataforma vecinal. Tampoco «vamos a atender a menores», como dicen. «Están fundamentando la oposición en planteamientos irreales y no lo entendemos; se enfrentan desde la mentira, desde el desconocimiento de la verdad. Creo que no saben realmente el trabajo que realizamos, sino no dirían todo lo que dicen».

Muiños insiste en que «uno cuando no sabe sobre algo se intenta informar, conocer la realidad y ver cómo funcionamos, porque son miedos totalmente infundados y totalmente irracionales. Dicen que vamos a hacer un macrocentro, donde vamos a masificar la atención de personas de todo tipo y demás, que vamos a traer presos de topas, a menores extranjeros no acompañados,... son cosas que no tienen ni pies ni cabeza».

También dicen «por ejemplo, que van a urbanizar los sitios donde estamos y que por eso nos tenemos que ir de allí y eso no es verdad; hemos renovado el convenio por 10 años con las Jesuitinas en pleno Salamanca y no nos vamos a ningún sitio; ese centro funciona y seguirá funcionando. Y en el otro centro igual».

Esa «desinformación o información falsa» es lo que realmente llama la atención. «Nosotros sabemos convivir con todo el mundo y queremos integrarnos, no tiene ningún sentido esta actitud y esta negativa a acoger a personas que quieren precisamente vivir de nuevo en un sociedad de una manera adecuada», afirma.

Muiños destaca que «la mayoría del barrio de Prosperidad no piensa así. Hay un grupo de vecinos que no lo entienden, desconozco el motivo y también el porqué no quieren que se lo expliquemos, porque estamos abiertos a ellos». Insiste en que «deben informarse de lo que es realmente el método educativo-terapéutico. Creo que el desconocimiento del método es lo que realmente les lleva a esta actitud. El no saber realmente qué es, cómo es y cómo trabaja Proyecto Hombre», y confía en que «ese rechazo ese miedo, podamos ir poco a poco recuperándolo».