Nueve de cada 10 municipios de la provincia han perdido población en lo que va de siglo

Un hombre pasea por las calles de un pueblo prácticamente deshabitado./EL NORTE
Un hombre pasea por las calles de un pueblo prácticamente deshabitado. / EL NORTE

Salamanca tiene casi 20.000 residentes menos que en 2001 y, según las previsiones, perderá otros 36.000 antes de 2031

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

El proyecto de investigación 'Despoblación, Planta Municipal y Financiación de los Ayuntamientos de Castilla y León', elaborado por el profesor de la Universidad de Valladolid Ignacio Molina de la Torre, analiza, a lo largo de sus 200 páginas, cómo ha evolucionado la población regional, en qué zonas ha aumentado o disminuido y qué cabe esperar en el futuro. En palabras de autor, recogidas en la introducción del informe, «el trabajo que aquí se presenta tiene como objetivo principal, a partir de la evolución y distribución espacial de la población, evaluar el modelo de financiación actual, analizar el impacto de la despoblación y definir los problemas detectados en dicho modelo, de acuerdo con las características territoriales de Castilla y León, y particularmente de su planta local».

El siglo XXI, según se desprende del informe, está siendo una desdicha para Castilla y León en general y, en lo que nos toca más de cerca, para Salamanca en particular. De acuerdo a los estudios de Ignacio Molina de la Torre, el 88,1% de los municipios de la provincia ha perdido población entre 2001 y 2017. Es decir, que prácticamente nueve de cada 10 localidades tienen menos habitantes que cuando arrancó la nueva centuria. El estudio también evalúa cómo ha discurrido el periodo de tiempo entre 2011 y 2017 y el balance es igual de desalentador: el 88,4% está en 'números rojos'. «En definitiva, la despoblación es un fenómeno tan extenso que, aunque puede haber algunas diferencias entre las provincias de Castilla y León, puede señalarse su carácter generalizado, y más aún si el periodo de análisis se centra en los últimos años, cuando prácticamente no hay diferencias entre las provincias».

Las localidades que ganan habitantes están en las áreas periurbanas y en las zonas de influencia de las capitales

Habrá quien piense que los habitantes simplemente se han mudado de unas localidades a otras (es evidente que los municipios en torno a la capital han crecido a lo largo de los últimos años) y que, después de todo, Salamanca mantiene sus residentes pero éstos se distribuyen de otra forma. No es así. La evolución salmantina no deja lugar a dudas de cómo la provincia se vacía: de 352.986 habitantes en 2011 a 333.063 en 2017. Casi 20.000 personas menos en apenas un lustro y con perspectivas igual de negativas: en 2031 apenas superaremos los 300.000 residentes en toda la provincia.

Mudanzas

El informe también corrobora que los municipios periurbanos y las áreas de influencia de las capitales de provincia son los únicos que han salido ganando estos años. El 88% de las localidades de Salamanca ha perdido población y no es demasiado aventurado decir que el 12% que la ha ganado está rodeando a la capital.

De acuerdo con el estudio, todos los municipios periurbanos de la región (todos, el 100%. En Salamanca sólo reconoce como tal a Santa Marta) tienen más habitantes que en 2001. Además, el 90% de las localidades del área de influencia, lo que se conoce como el alfoz, también han visto aumentar sus residentes. Es el caso de Cabrerizos, Villares, Villamayor, Carbajosa... que, en muchos casos, se han nutrido de antiguos habitantes de la capital. En palabras del autor, la «dinámica» de las capitales de provincia (seis de la nueve de la región han perdido residentes este siglo) «tiene su correlato en la evolución de los municipios de los alfoces, puesto que todos los municipios periurbanos crecen entre 2001 y 2017, y también lo hacen el 90% de los términos situados en el área de influencia urbana. En el primer caso, es evidente que la pérdida de habitantes de capitales como Valladolid, Salamanca o León no tiene tanto que ver con una crisis territorial como con una reconfiguración de su espacio urbano, que provoca un trasvase desde los centros hacia periferias en los municipios aledaños».

En otra tipología de poblamientos la situación es peor. Las ciudades de la región (en nuestra provincia sólo Ciudad Rodrigo y Béjar tienen esa consideración) y los Centros de Servicio 1 (Guijuelo y Peñaranda) aguantaron el tipo y la mayoría ganaron habitantes entre 2001 y 2017. Casi todas las capitales de provincia de la Comunidad y la mayoría del resto de municipios (Centros de Servicio de tipo 2, como Ledesma; de tipo 3, como Vitigudino; o poblaciones rurales en general) se vaciaron en el mismo periodo de tiempo.

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