El 18% de los niños aún nacen por cesárea aunque ya ha bajado más de nueve puntos

Una enfermera atiende a uno de los bebés en una cuna de la Unidad de Neonatología del Clínico de Salamanca. /LAYA
Una enfermera atiende a uno de los bebés en una cuna de la Unidad de Neonatología del Clínico de Salamanca. / LAYA

El Complejo Asistencial Universitario de Salamanca logra una reducción drástica en los últimos siete años y se aproxima a la media recomendada

ANA SANTIAGOVALLADOLID

Reducir el número de cesáreas en todo el mundo y en particular en Europa y en Asia, donde se abusa mucho más de esta práctica forma parte de objetivos y planes sanitarios de toda España del Ministerio, las consejerías y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomienda que la tasa no supere entre el 10 y el 15 por ciento y se practique solamente en casos necesarios según criterio médico.

Hace ya más de un decenio que los hospitales comenzaron a cuidar esta reducción con protocolos e indicaciones más claras. Sin embargo, el alto número de embarazos gemelares, las más elevadas tasas de reproducción asistida, unas futuras madres cada vez más añosas y más partos prematuros con más niños que llegan de nalgas hacen muy difícil alcanzar el porcentaje de la OMS en un país como España, donde se supera de media en diez puntos tal indicación. En el conjunto de Castilla y León es similar y se sitúa en un término medio nacional.

No obstante, algunos hospitales de Sacyl, fundamentalmente los mayores complejos asistenciales han logrado reducir estas intervenciones quirúrgicas hasta lograr al menos equipararse con las recomendaciones de la Sociedad Científica de Ginecología, la SEGO que, de momento, señala el 23 por ciento como objetivo. La revisión de protocolos, la creación de unidades de Medicina Perinatal donde trabajan equipos multidisciplinares y la incorporación de técnicas como la versión cefálica externa (maniobra externa que busca cambiar la posición del bebé para colocarlo en presentación de cabeza) contribuyen a mejorar los datos en busca de ese objetivo. La alarma se disparó por el exponencial incremento de los partos quirúrgicos hace años hasta el punto de que los más pesimistas apuntaban a un futuro en el que nacer sería un acto quirúrgico.

La variabilidad de la práctica clínica sigue siendo más que importante. En Castilla y León, sus nueve provincias marcan resultados muy diferentes. Desde 2007, el porcentaje de partos por cesárea ha ido disminuyendo, pasando del 27,10% al 21,54% en 2018. Por hospitales, destacan el Santiago Apóstol, de Miranda de Ebro, y el de Medina del Campo, donde el 34,7% y 30,8%, respectivamente, de los partos atendidos se realiza en un quirófano. En el lado opuesto está el complejo asistencial de Burgos y el Hospital de Soria, con un 15,9% y 16,1%, de cesáreas, respectivamente.

El alumbramiento espontáneo, sin forceps o ventosas, baja el 15% en un decenio

En Salamanca, todavía el 18,5% de los niños nacen por cesárea, unas cifras que se han reducido considerablemente, en más de nueve puntos, en relación a los datos del año 2001, ejercicio en el que un 27,81 por ciento de los partos se realizaban por cesárea. El Complejo Asistencial Universitario salmantino se sitúa así en el tercer puesto de la Comunidad donde menos porcentaje de cesáreas se realizan y con unos datos que le acercan a las cifras recomendadas por los distintos organismos.

El Ministerio de Sanidad hizo público un informe sobre el uso de la cesárea en los diferentes hospitales públicos. Y el resultado muestra cómo el 21,8% de los nacidos en 2011 lo hicieron por este procedimiento, pero el porcentaje varía enormemente de unas autonomías a otras.

Así, el País Vasco sería la comunidad con menor tasa de cesáreas sobre el total de nacidos, un 12,6%. Con cifras bajas se sitúan también Navarra (15,9%), Asturias (16,9%), Aragón (18,6%), Cantabria (18,9%) y La Rioja (19,06%). En el lado opuesto, autonomías como Extremadura registran una alta tasa de cesáreas, por encima de la recomendación de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) de no superar el 23% o como mucho el 25%, y alcanzan hasta un 27,4% de cesáreas sobre el total de nacidos.

Durante el año 2018, se han registrado 37,12 partos por día en la Comunidad -de ellos 5,10 en Salamanca-; lo que supone un total de 13.550 nacimientos en Castilla y León, un 2,7 por ciento menos que en el año 2017. De ellos, 1.860 llegaron al mundo en el Complejo Asistencial salmantino, 387 menos que hace siete años (2.247 nacimientos).

Las cifras ministeriales solo discriminan entre pública y privada hasta 2009. Y según esos datos, la Sanidad privada tendría una tasa de cesáreas mucho más elevada que la pública. Frente al 22% de la pública en ese año, los hospitales privados registrarían un 37% sobre el total de nacidos en sus centros hospitalarios.

Partos complicados

El problema del 'abuso' de la cesárea es universal. Una de cada cinco embarazadas del mundo ya da a luz por cesárea, según la publicación 'The Lancet'. En el año 2015 el dato se sitúa en un 21% y es casi el doble que el 12% que se daba en 2000. Entonces, la situación del planeta en su conjunto se ajustaba a las recomendaciones de los especialistas y la OMS.

Europa y América son los continentes con mayores tasas, según los datos de la publicación, pero el aumento es general. Aunque por ser más compleja que un parto vaginal, esta práctica es más propia de países ricos donde una cirugía de estas características es considerada un riesgo bajo frente a un parto complicado.

Cada día llegan al mundo cinco bebés en Salamanca y 37 en la Comunidad

«Las cesáreas salvan vidas cuando son necesarias», afirma la OMS, pero se ha demostrado que «las tasas superiores al 10% no están asociadas con una reducción en los índices de mortalidad materna y neonatal». Los especialistas explican que un parto quirúrgico puede tener más riesgo que uno natural; aunque sin olvidar que cuando se decide una cesárea es porque ya hay complicaciones. También hay peligro «de adherencias que pueden complicar futuros embarazos porque el sistema reproductor quede afectado y puede dejar secuelas de dolor pélvico e infecciones».

Tampoco es inocua para el niño. «Pasar por el canal del parto es bueno para que el bebé madure, porque se produce un poco de estrés y entra en contacto con las bacterias de su madre», destaca la Sociedad Científica de Ginecología, SEGO.

En lo que respecta a partos instrumentales, es decir, los que precisaron de forceps o ventosas, se han reducido en un 8% de media en los 14 hospitales públicos; aunque la tasa con respecto al total de partos se ha venido manteniendo constante: los criterios y protocolos para realizar un parto con estas ayudas están muy definidos. En 2017 se registraron un total de 8.650 partos espontáneos, casi un 15% menos que hace nueve años.