México pone colorido a una Fiesta de la Charrada mirobrigense que cumple su 40 aniversario

La Plaza Mayor congregó a numeroso público tanto por la mañana como por la tarde./S. G.
La Plaza Mayor congregó a numeroso público tanto por la mañana como por la tarde. / S. G.

La cita fue seguida por numeroso público pues, a pesar del viento, el sol lució a lo largo de toda la jornada

SILVIA G. ROJO

Las calles de CiudadRodrigo volvieron a llenarse de folclore un año más a través de la Fiesta de la Charrada que esta edición cumplió 40 años haciendo un guiño a los charros mexicanos.

Desde primera hora, 32 tamborileros y 24 dulzaineros recorrieron diferentes barrios para avisar a los vecinos de que era día grande.

La posterior exhibición de charros a caballo congregó, igualmente, a numeroso público que, en primer lugar, pudo observar algunos ejercicios de la denominada doma vaquera, utilizada antiguamente para trabajar con el ganado, en esta zona, morucho y bravo, según explicó el etnógrafo José Ramón Cid.

En cuanto al traje recordó que estaba diseñado para ejecutar esas faenas de campo y, como nota curiosa, estableció similitudes entre la doma vaquera y la equitación de combate, tal y como se recoge en diferentes tratados militares.

La nota más novedosa de este apartado fue la presencia de charros mexicanos, en concreto, Alexia del Castillo hizo una exhibición de 'charreado' montada a caballo, cantó e, incluso, acompañó a un jinete con movimientos desde el suelo. Desde su llegada a Ciudad Rodrigo hace varios días también coordinó con el Centro Ecuestre Casasola una 'escaramuza' que ejecutaron cuatro alumnas del centro.

Con la mañana cargada de actividades, llegó el momento del pasacalles que encabezaron los jinetes y al que fueron siguiendo diferentes agrupaciones con dulzaineros, tamborileros y hombres y mujeres ataviados con el traje charro.

Los grupos de Ciudad Rodrigo, especialmente los niños, interpretaron varios bailes en la Plaza Mayor, que registró una gran entrada a lo largo de toda la jornada.

Ya por la tarde, el denominado festival ocupó varias horas con grupos llegados desde diferentes puntos de la provincia con el objeto de apreciar las diferencias en indumentarias o bailes de unas y otras zonas.

Fue el momento, además, de entregar el premio Encina Charra por su contribución al folclore a Ismael Peña, folclorista segoviano de larga trayectoria que manifestó su «satisfacción y alegría» por este reconocimiento. «Es todo un honor, porque en este mundillo ver reconocido toda una serie de años trabajando sobre folclore, que es un campo mucho más limitado, esto no es el rock, no es el mundo que te meten constantemente; es una satisfacción y una alegría».

Casualmente, era la primera ocasión en la que acudía a la Fiesta de la Charrada y dijo que lo que había visto «me ha alucinado», sobre todo, «ver esa cantidad de grupos con todos sus trajes, con todos los instrumentos porque veo que está vivo, que no es algo muerto, lo están viviendo desde niños a mayores y eso quiere decir que esto no se va a acabar».

En opinión de Ismael Peña, en el mundo del folclore, aunque todo va cambiando «hay que respetar la esencia de cada una de estas manifestaciones» y puso como ejemplo los propios trajes.