Memoria y Justicia elogia el reconocimiento a las víctimas aunque llegue con años de retraso

La presidenta de Memoria y Justicia, Luisa Vicente./WORD
La presidenta de Memoria y Justicia, Luisa Vicente. / WORD

Valoran que el nombre de los fallecidos figure en los Registros Civiles

REDACCIÓN / WORD

La asociación Salamanca Memoria y Justicia valoró positivamente que, después de tantos años, se «empiece a hacer justicia» y que todos los españoles fallecidos en los campos de concentración «sean reconocidos como víctimas del Holocausto, y que su nombre figure en los Registros Civiles». Se trata de «un derecho que como españoles, nos es reconocido y como tal debe aplicarse».

La asociación rememoró que «con el comienzo de la Guerra incivil se inició una ola de terror y asesinatos que se instaló en la provincia de Salamanca, y obligó a muchos salmantinos a huir de sus casas, de sus pueblos, abandonarlo todo ante el miedo de ser asesinados por las hordas franquistas».

«Muchos de nuestros convecinos –señala la asociación– lograron pasar a Francia para intentar, primero sobrevivir, y posteriormente algunos de ellos, unirse a los que desde allí seguían luchando por la democracia y la República, y para intentar que esa sociedad moderna e igualitaria, cortada de raíz y de una forma tan sangrienta con la llegada de la dictadura, pudiera recuperarse».

Estos salmantinos, de diferentes edades y estamentos sociales, fueron también perseguidos en Francia por los alemanes, que «habilitaron cárceles en las ciudades ocupadas para reunir en ellas a los que, con su resistencia, se habían enfrentado a las tropas nazis, para posteriormente, ser deportados a diferentes campos de concentración». De esta forma alrededor de cuarenta salmantinos» marcados como apátridas con un triángulo azul, sufrieron esta terrible suerte. Utilizados unos, como mano de obra barata y esclava, y otros para sufrir en sus cuerpos experimentos médicos».

Memoria y Justicia indica que «más de la mitad murieron en los campos de concentración debido a las torturas y a las malas condiciones de vida, y otros a través de las cámaras de gas y los lograron salir con vida, serían liberados en 1945 aunque tristemente muchos acabarían sus vidas en hospitales franceses».