La mayor parte de las condenas a menores son por golpear a sus padres

Imagen de los juzgados de Salamanca. /LAYA
Imagen de los juzgados de Salamanca. / LAYA

En las últimas dos décadas, 1.748 infractores de entre los 14 y 17 años han sido condenados por sentencia firme en Salamanca

M.J. PASCUALSALAMANCA

La mayor parte de los delitos cometidos por menores en Salamanca tienen que ver con el maltrato a los progenitores y casi siempre, físico. Según fuentes jurídicas, la mayor parte de las veces son casos que llegan al juzgado 'in extremis', cuando los padres ya no pueden más y lo hacen muy a su pesar. «Y eso que muchos padres retiran la denuncia o, simplemente, no se presentan a declarar. Es muy duro tomar la decisión porque son sus hijos, pero sí, son malos tratos físicos, les pegan», corrobora el magistrado. Y en la autoría de las agresiones a los progenitores, chicos y chicas «están igualados», apunta.

Según los datos del Consejo General del Poder Judicial aportados en una respuesta parlamentaria al diputado Jon Iñarritu, 13.804 menores de edad han sido condenados por sentencia firme en Castilla y León en las últimas dos décadas. Una estadística en la que Valladolid se sitúa a la cabeza, con 3.518 menores con edades entre los 14 y los 17 años, de los cuales 253 corresponden a 2018. En Salamanca esa cifra se reduce a 1.748, de los cuales 152 corresponden al pasado año.

Las mismas fuentes aseguran que en los menores infractores se está generalizando en los últimos años el maltrato a los padres, aunque hay que delimitar dos franjas de edad en las que se cometen más delitos o estos se agravan: los menores de 14 y 15 años y los de 16 y 17 años. Los más pequeños, indica, se dedican a los hurtos, cada vez más violentos. También muchos de los autores de los pequeños robos que terminan en el juzgado son extranjeros, principalmente, rumanos. Y tienen «preferencia» por determinados establecimientos y centros comerciales.

Lo que no existe es un perfil del menor delincuente basado en la clase social. «Es cierto que la marginalidad influye en algunos casos, pero la mayoría pertenecen a todos los estratos sociales. Lo que tienen en común es que muchos de estos chavales llevan vidas muy desestructuradas, son malos estudiantes, consumen drogas (hachís, principalmente, más que otras sustancias) y están muy sexualizados, practican sexo en edades muy tempranas», precisan.

Dentro de estos perfiles, capítulo reseñable es que muchos de estos adolescentes conflictivos que terminan en el juzgado son hijos adoptados o tienen algún problema mental, muchas veces agravado por el consumo habitual de cannabis.

Respecto de los casos de las agresiones a los padres, expertos jurídicos que «son fiel reflejo de esta sociedad permisiva y de superprotección en la que a las nuevas generaciones se les consiente todo y por ello no reconocen el principio de autoridad». Al final, «es un problema de educación», subrayan.

Muchas de las medidas cautelares tomadas por los Juzgados de Menores tienen que ver con el maltrato familiar. La medida más habitual es sacarles del domicilio familiar para que convivan un tiempo en una unidad educativa como las casas escuela Santiago en Salamanca. Los centros de internamiento se reservan para casos especialmente graves.

La cifra de menores condenados en Castilla y León experimentó un ligerísimo repunte en el último año del 0,38% al sumar cuatro más que en 2017. En este sentido, 2009 y 2010 fueron los años con mayor número de condenas a menores en la comunidad: 2.191 y 1.746 respectivamente. Para encontrar la cifra más baja de la serie hay que remontarse al año 2016, con 1.009 casos.

En los últimos veinte años han sido condenados en el conjunto del país 187.509 adolescentes, ocho de cada diez de nacionalidad española y el resto, extranjera, incluyendo en este apartado a los menores de edad no acompañados, los conocidos por el acrónimo 'mena', informa Efe. En Castilla y León el porcentaje es menor si se tiene en cuenta el dato de 2018 exclusivamente. El año pasado, con 1.033 menores enjuiciados, apenas el 17% (175) eran inmigrantes. Los delitos se cometen por los menores cuando más cerca está la vida adulta. En 2018, casi el 65% de los 1.033 infractores tenían 16 o 17 años y el 35% tenían 14 o 15 años. Las mujeres tienen una participación menor. En el conjunto de la comunidad, el 24,4% de los juicios a menores era a mujeres, con 252 casos en 2018.