San Martín, la Purísima y San Sebastián comienzan a pasar el cepillo con tarjeta

Una mujer utiliza el atril digital instalado en la iglesia de la Purísima para hacer su donativo. /MARÍA SERNA
Una mujer utiliza el atril digital instalado en la iglesia de la Purísima para hacer su donativo. / MARÍA SERNA

El nuevo sistema ha empezado a funcionar hace solo una semana para recoger las limosnas y los donativos tanto de fieles como de turistas

LORENA SANCHO Y RICARDO RÁBADESALAMANCA

ESe acabaron las socorridas excusas de la calderilla, del «no llevo suelto» y del «me olvidé las monedas en casa». Los fieles que deseen realizar un donativo en el cepillo de su parroquia para afrontar obras, mejoras o cualquier otro gasto no previsto no necesitarán ya llevar encima dinero en efectivo para contribuir con la causa sino que con una tarjeta de crédito o, simplemente con el teléfono móvil, podrán realizar su colaboración. El sistema que permite recoger donaciones mediante el pago digital acaba de recalar en la Diócesis de Salamanca, en concreto en tres de las iglesias más emblemáticas y de mayor valor histórico y artístico del centro de la ciudad, como son San Martín, la Purísima y San Sebastián, donde se han instalado los primeros dispositivos que recogen limosnas con un sistema similar al del datáfono.

Se trata de la nueva era de la Iglesia, su adaptación al siglo XXI, con unos cepillos digitales que desde hace tan solo una semana ya se pueden usar en los tres templos religiosos citados anteriormente. Con esta iniciativa se trata de fomentar la comodidad a la hora de hacer efectivas las limosnas, especialmente para los turistas que visitan nuestras iglesias y, al mismo tiempo, se engarza con el ideal de plena transparencia en las cuentas que está abanderando la Conferencia Episcopal con el fin de que cada Diócesis haga públicos el origen y la procedencia de los ingresos que entran en sus arcas. Y una parte importante de esos ingresos provienen de los donativos y de la caridad de las fieles, que a partir de ahora ya han comenzado a materializarse a través de tarjetas de créditos y cepillos digitales.

Esta iniciativa, que también se ha puesto en marcha en otras diócesis españolas, ha partido del Banco Sabadell y Mastercard, que estrenaron en 2018 este sistema electrónico de recogida de donativos en la catedral de La Almudena de Madrid, de manera que actualmente ya se han alcanzado los 220 distribuidos por toda España. De ellos, los tres citados anteriormente operan en Salamanca, hay dos en Valladolid, cinco más en Burgos, uno en León, seis en Palencia y uno más en Ávila. La idea, según precisan desde la entidad financiera, es introducir un concepto de transición entre los usos tradicionales y las tecnologías actuales, «sin excluir a ninguna persona ni por edad, ni por acceso a los nuevos medios».

Salamanca se suma al Proyecto Done, que se inició en 2018 en la Catedral de la Almudena

El pago digital de donativos se enmarca así dentro del Proyecto Done, que consiste en colocar un sistema con forma de atril que contempla dos opciones para realizar una colaboración económica. Por un lado está el pago en efectivo (aunque mejorado para que no haga ruido al caer la moneda) y, por otro, la tarjeta bancaria mediante el sistema 'contactless' o sin contacto. Se ofrece de esta forma la posibilidad de donar hasta 19 euros (en importes ya cerrados de 5, 10, 15 y 19 euros) para realizar el pago sin tener que introducir el pin. El dispositivo, a su vez, está adaptado para poder ser utilizado por personas en sillas de ruedas.

Comisión por donativo

La instalación para las parroquias interesadas es gratuita aunque después deberán abonar una cuota mensual de 7 euros en la versión 'atril', mientras que después cada operación tendrá una comisión de mínimo 0,03 euros (0,30%) para tarjetas nacionales y de 0,20 euros (1,80%) para las internacionales. «En ningún momento supone un coste para los donantes, sino que la comisión se aplica a la parroquia que recibe el donativo», señalaron al respecto fuentes del Banco Sabadell.

Se cobra una comisión bancaria a la parroquia beneficiaria y nunca a la persona donante

¿Es realmente efectivo el nuevo sistema en un ámbito tan tradicional como el eclesiástico?. En el caso de Salamanca todavía resulta muy prematuro hablar, dado que tal como señala el párroco de la Unidad Pastoral del Centro Histórico, los cepillos electrónicos «han empezado a funcionar hace una semana, por lo que no sabemos cómo está afectando a los donativos, pero sí estamos viendo que hay gente que ya se está acercando para usar su tarjeta».

Economía interconectada

Antonio Matilla destaca que el Obispado ve con buenos ojos el estreno de estos novedosos dispositivo, que ayudarán a las parroquias en la obtención de ayudas para afrontar sus gastos en materia de restauración. Señala también que la economía diocesana está «muy intercondectada entre sí», como se refleja en lo que sucedió hace tres años con motivo de los trabajos que se ejecutaron en la iglesia de San Julián para la restauración de su tejado, que fue posible gracias al trabajo conjunto de tres iglesias, que sumaron esfuerzos para poder asumir la financiación de los mismos.

En parecidos términos se expresa Policarpo Díaz, sacerdote también de la Unidad Pastoral del Centro Histórico, quien precisa que los atriles instalados permiten a los turistas recordarles que «visitar tres iglesias monumentales de una gran belleza en el centro de la ciudad totalmente gratis implica necesariamente un coste, como so los gastos de la luz o la gratificación que se da la persona que voluntariamente mantiene abierta la iglesia, y por eso hacen falta estos donativos, que son siempre voluntarios». Díaz resalta que estas limosnas y ayudas se destinan a sufragar «la restauración de las iglesias y su mantenimiento».

El nuevo sistema se empezará a utilizar en 2020 para el pago de las velas de los lampadarios

En otras diócesis españolas, donde los cepillos electrónicos están operativos desde hace meses, se ha constatado que el importe medio de los donativos se incrementa en 8,50 euros de media cuando el pago se realiza con tarjeta. De tal forma que las colectas habituales se podrían ver notablemente aumentadas en aquellas parroquias donde apuesten por modernizar el cepillo. «Después de más de diez meses de funcionamiento del proyecto los resultados han demostrado que los fieles son más generosos cuando hacen sus aportaciones con tarjeta que cuando lo hacen en efectivo», apuntan desde la entidad bancaria a la hora de valorar los resultados cosechados en las diócesis donde ya funciona el sistema.

Y todavía hay más, porque la intención de los impulsores del Proyecto Done es ampliar este método y trasladarlo a los lampadarios, de tal forma que el encendido de velas o lamparillas podría pasar también por datáfono a partir de mayo de 2020.