El marrano de San Antón vaga libre por las calles de la localidad serrana de La Alberca

Numerosas personas se congregaron en la tradición bendición del marrano de San Antón. /WORD
Numerosas personas se congregaron en la tradición bendición del marrano de San Antón. / WORD

Leandro Pérez el vecino más longevo del municipio es el padrino del cerdo que, tras su bendición de ayer, estará suelto hasta la rifa del próximo enero

ROSA M. GARCÍA / WORDLA ALBERCA

Como cada 13 de junio, numerosas personas se congregaron en el atrio de la iglesia parroquial de La Alberca, junto al monumento que representa a un cerdo, para celebrar la tradicional bendición del marrano de San Antón y su posterior suelta por el municipio serrano. Leandro Pérez, el vecino más longevo del municipio, con 102 años, será su padrino este año.

Desde ayer, San Antonio de Padua, y hasta el sábado siguiente a la festividad de San Antón, el 17 de enero, el nuevo vecino de cuatro patas será cuidado y alimentado por los habitantes de La Alberca, así como por los visitantes que se acercan a la localidad.

La rifa de enero otorgará el animal a la persona que tenga la papeleta premiada. Todo el dinero que se obtenga de la venta de las papeletas, que suele rondar los 5.000 euros, se destina cada año a una causa solidaria. En esta ocasión, será para Asperger de Salamanca, una donación que no sólo es metálica, sino que servirá para dar visibilidad a la una enfermedad. Asperger es una asociación para el trastorno del neurodesarrollo, un perfil cognitivo-social que presentan algunas personas dentro de los trastornos del espectro autista (TEA); se inicia a edades muy tempranas y se mantiene durante toda la vida.

El marrano de San Antón, donando por Embutidos Fermín, pesaba ayer en torno a los 17 kilos y el día de la rifa alcanzará los 180 kilogramos. El cerdo, que ya ha estado durante estos días previos acostumbrándose a las calles albercanas, acompañado de su cuidador, pasará el día recorriendo el pueblo a su 'libre albedrío' y la noche, encerrado en un lugar habilitado por el Ayuntamiento. Además de los cuidados, el cariño y la comida que le den los vecinos durante los próximos siete meses, el Consistorio se encargará de todo lo demás, manutención, veterinario, vacunas, controles, guía, limpiarlo, etc.

Esta es una de las muchas tradiciones con las que cuenta La Alberca, pero quizás sea una de las más llamativas, sobre todo para los turistas que visitan por primera vez la localidad serrana y se sorprenden al encontrarse un cerdo caminando por las calles

Esta tradición albercana muy conocida hasta fuera de nuestras fronteras, se remota, según explica el alcalde, Miguel Ángel Luengo, al siglo XV. «Se hacía en muchos pueblos de España; era una manera de demostrar lo cristianos que eran las gentes de los pueblos, porque en aquel tiempo, en el que se dudaba si uno era cristiano, si seguía con elementos de la cultura judía, para evitar sospechas lo que hacían eran soltar cerdos por las calles, dando a entender a todo el mundo que ese pueblo era de convicciones fuertes cristianas, que se comía carne de cerdo, que era un animal que ni judíos ni árabes comían. La suelta del marrano era una demostración de fe».

Antes de la tradicional bendición del marrano, los albercanos celebraron la festividad de San Antonio de Padua, comenzando con los actos con la procesión desde la ermita hasta la iglesia parroquial, donde tuvo lugar la eucaristía.