«Si uno no es libre para pensar, ¿qué hace aquí, en el mundo?»

Anselmo Matilla muestra un ejemplar de su libro. /WORD
Anselmo Matilla muestra un ejemplar de su libro. / WORD

Acaba de publicar 'Manual de Historia de la Filosofía. Atrévete a pensar', dirigido especialmente a alumnos de segundo de Bachillerato

SILVIA G. ROJO CIUDAD RODRIGO

«El propósito del libro es motivar a los alumnos para pensar. No tenemos que renunciar a algo que es típicamente nuestro que es pensar».

Así resumen el sacerdote Anselmo Matilla el objetivo que se ha marcado con su libro 'Manual de Historia de la Filosofía. Atrévete a pensar', y que acaba de publicar Editorial Adarve.

Indica que ha sido una labor «muy callada» el trabajo que hay detrás de la obra y justifica: «Llevo dos años dando clase y he ido elaborando unos apuntes, de ahí ha surgido el libro. Me lo pidió la editorial, dijo que se podía publicar y adelante».

El sacerdote de la diócesis de Ciudad Rodrigo reconoce que la Filosofía para los alumnos es «una materia muy abstracta, muy ardua, muy difícil y nos cuesta motivarlos». Recuerda que en esto de pensar «nos han precedido muchas personas que se han dedicado al noble arte del pensamiento y hay que aprender de ellos para después hacer nuestro propio sistema de pensamiento».

El libro está dirigido especialmente a los alumnos de segundo de Bachillerato «en un momento en el que la Filosofía no está de moda, ha dejado de ser obligatoria en los planes de estudio», comenta, «este libro es para que se motiven a matricularse en la asignatura y no renuncien a algo que es propiamente suyo, pensar».

Asume, igualmente, que las letras en general «no están de moda, esa es una realidad muy grande. Vemos que la mayoría de los alumnos de los institutos son de ciencias, pero eso no quiere decir que tengas que renunciar a las letras».

La pregunta parece lógica: ¿Cómo se consigue que esos jóvenes se interesen por la Filosofía y su propio sistema de pensamiento?

Anselmo Matilla entiende que es una materia que se hace «conociendo a otros que han formado sus propias estructuras y sus cosmovisiones del mundo, de lo que es el ser humano, de la realidad. A partir de ahí, ellos pueden optar».

Su teoría es que «un sistema de pensamiento es complejo elaborarlo, pero al final los que nos han precedido ya han dado muchas respuestas y es optar por las que te convencen más y elegir cuáles te sirven a ti para hacer tu propio sistema. Al final se basa en la libertad, si uno no es libre para pensar, ¿qué hace aquí, en el mundo?».

Como profesor siente que es parte de su tarea y de los propios alumnos «atreverse a construir su mundo, a definirlo y a pensarlo».

Tradicionalmente parece que la Filosofía y la Teología han estado reñidas y en su opinión, «eso no es verdad, son complementarias» y aclara: «En mi caso, como sacerdote, he propuesto un libro muy aséptico porque te diriges a un público muy general, pero yo no renuncio a mis ideas religiosas y una de las preguntas filosóficas fundamentales, la final se convierte en una pregunta religiosa: ¿Quién es Dios? ¿Quién sostiene el mundo? El libro también pretende que los alumnos se planteen esta cuestión que es fundamental para el ser humano».

Como sacerdote parte del hecho de que «la fe es un don, un regalo que no todos recibimos, pero estar ya abierto, que es lo que hace la Filosofía, abrirte a preguntas que te favorecen una respuesta, es ya un paso». Sobre esta cuestión en concreto, «si tienes una estructura, eso te puede abrir a la respuesta religiosa y a la aceptación de Dios como respuesta a la pregunta sobre el sentido de tu vida».

El libro está divido en cinco «sencillas» partes que comienzan con una introducción sobre «aquellas cosas que tenemos que recordar de primero». Posteriormente aparece la Filosofía en la Antigüedad, «sobre todo la griega, adaptándome sobre todo a los planes de estudios de Castilla y León». Una tercera parte está dedicada a la Filosofía en el Medievo, Filosofía Moderna y Contemporánea para completar el trabajo.

La especialidad de Anselmo en las lenguas clásicas se nota en los términos griegos, por ejemplo, que aunque están traducidos, utiliza con letras griegas «en un enclave filológico muy claro, también términos latinos».

Esos apuntes para sus alumnos a los que hace referencia y de los que surgió el libro los ha llevado a la práctica con los jóvenes del Seminario San Cayetano donde imparte clases. «Cuando les comenté la idea los alumnos me animaron a publicar», matiza, «con algunos la experiencia ha sido peor que con otros pero al final les gustaban y me animaron también ellos».

La distribución del libro ha sido «pequeña» pero ya se están preparando más copias para que pueda llegar a más sitios. En el caso de Ciudad Rodrigo, estará en todas las librerías.

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