PROVINCIA

José Luis Puerto desgrana en su pregón en La Alberca los tres grandes núcleos de las fiestas serranas

José Luis Puerto y Miguel Ángel Luengo, el alcalde, frente a la Plaza de La Alberca llena de gente./ANTONIO LUENGO
José Luis Puerto y Miguel Ángel Luengo, el alcalde, frente a la Plaza de La Alberca llena de gente. / ANTONIO LUENGO

El escritor albercano, Premio de las Letras de Castilla y León, abre oficialmente las celebraciones de la Virgen de la Asunción

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORDLA ALBERCA

Aunque son muchas las actividades que se están celebrando en La Alberca en los últimos días, se puede decir que las fiestas patronales comenzaron ayer oficialmente con el pregón del escritor albercano José Luis Puerto, reconocido este año con el Premio de las Letras de Castilla y León, quien señaló que «nos disponemos a celebrar nuestras fiestas patronales en honor de la Asunción de la Virgen María a los cielos, a través de ritos tanto religiosos como profanos, que una tradición ya secular ha ido acuñando y perfilando, y que, en buena parte, llegan hasta hoy mismo».

Unas fiestas que, como el resto de la Sierra de Francia, constan de tres grandes núcleos, que Puerto fue describiendo. «El primero y principal, que tiene lugar en el día grande, consta de misa solemne y procesión; y, ya con la imagen patronal en la Plaza, ofertorio, danzas, paloteo y ramo. En La Alberca, este núcleo ritual es vibrante, pues se halla marcado por una gran solemnidad, así como por un ritmo ceremonioso, que parece proceder de los modos antiguos de celebrar». Afirmación que está documentada por «M. R. Blanco-Belmonte, quien, en 1911, hace ya más de un siglo» describió las fiestas albercanas, texto al que dio lectura José Luis Puerto.

El segundo de los grandes núcleos rituales de las fiestas es «el de las representaciones dramáticas, que, al aire libre, en el Solano Bajero, sobre un tablado efímero, que mira al atrio septentrional de la iglesia, tienen lugar la mañana de la torna-fiesta. Tales representaciones dramáticas conectan, proceden y están en relación con el teatro español áureo de los siglos XVI y XVII y su gran conexión con la sociedad en que se produjo».

En este punto, señaló que La Alberca constaba de una loa en honor de la Virgen de la Asunción seguida de una comedia, ésta última «por desgracia, perdida, pese a ser contemporánea», era «'Alma serrana', obra de esa dramaturga oriunda de La Alberca que fuera Dolores Mateos», cuyo texto lleva Puerto buscando desde hace años sin fortuna, el cual trata «de la resistencia de los serranos a la invasión napoleónica durante la llamada Guerra de la Independencia». Sobre la Loa, el escritor señaló que «no se trata de un auto sacramental como, a veces, de modo erróneo se nombra» sino que es «una muestra significativa del teatro popular asuncionista español».

Y el tercer gran núcleo «es el de los toros. No hay fiesta patronal serrana que de tal se precie sin la presencia de la tauromaquia», afirmó.

Asimismo, indicó que «los toros en el mundo rural –particularmente, en la provincia de Salamanca– están siempre muy relacionados con el culto a la Virgen María», tanto es así que hay «más de una veintena de ermitas y de santuarios salmantinos de advocaciones marianas, con plazas de toros junto a los edificios sagrados» y nombró algunos ejemplos. Además, los toros «han dado lugar a diversos cantares y coplas», y pasó a recitar algunas de ellas.

Junto a esos tres núcleos hay otros elementos importantes de las fiestas patronales como «nuestras indumentarias antiguas, con el femenino traje de vistas a la cabeza ; pero también con esa solemnidad y prestancia de los hombres con sus capas airosas, que protegen unos trajes muy sobrios; así como con el resto de los trajes femeninos, que aparecen en el ofertorio y en las danzas, como los de 'ventioseno', de saya o de 'dagalejo'».

También recordó José Luis Puerto elementos de antaño, como «ese 'castillo' rematado por un mozo de las danzas, ataviado a la antigua, que, ante la imagen de la Virgen, echaba su relación. Curiosamente, aunque perdido, –y ahora que la Unesco ha declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad los 'castellets' catalanes, hemos de tener claro que La Alberca contaba también con su 'castillo' en honor de la Asunción de Nuestra Señora», afirmó, a la vez que hablaba de los fuegos de artificio, documentados ya, como indicamos en nuestra indagación, publicada en el folleto de las fiestas, desde el siglo XVII al menos, y cuyo motivo culminante era el de una lámina de la Virgen, que se iba desenrollando en la noche, ante la vista y admiración de todos, enmarcada por luces de colores, formadas por fuegos».

Y para acabar, quiso resaltar que «no podríamos entender las fiestas patronales de La Alberca sin el elemento humano, sin los propios albercanos y albercanas que, a lo largo del tiempo, han entendido y siguen entendiendo que celebrar es uno de los actos esenciales que caracterizan nuestra especie».

Por ello, animó a todos los presentes a seguir «celebrando nuestras fiestas patronales en honor de la Asunción de Nuestra Señora, con alegría, familiaridad, fraternidad y con esa solemnidad con que siempre lo hemos hecho, para que sigamos manteniendo entre todos la vida tradicional de La Alberca y la alta importancia que le es concedida por etnógrafos y antropólogos».

Y finalizó con unos versos que cantan las mozas del ramo.

Acto seguido, y una vez que la Plaza era una fiesta, José Luis Puerto firmó en el libro del Ayuntamiento, donde dejó constancia de que para él había sido «una fortuna» decir el pregón de su «pueblo entrañable» que es «parte de mi ser, importantísima, a lo largo de toda mi vida».