«Intento decir a la gente que la belleza la tienen a la puerta de casa»

Guillermo, junto a la moto con la que realiza el viaje./S. G.
Guillermo, junto a la moto con la que realiza el viaje. / S. G.

Guillermo Ariza, viajero, ha iniciado una ruta de 20 días por Portugal en moto con principio y fin en Ciudad Rodrigo

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCiudad Rodrigo

Recaló hace poco más de un año en Ciudad Rodrigo a través de un 'fam trip' (viaje de familiarización) organizado por el Ayuntamiento, una fórmula para que personas vinculadas al mundo de los viajes puedan conocer más en profundidad una determinada zona.

En el caso de Guillermo Ariza el resultado parece visible y «en este tiempo, por lo menos he vuelto otras 25 veces, mínimo», afirma. De hecho, no duda en deshacerse en halagos cuando asegura que es «uno de los sitios más bellos que he conocido».

Ahora mismo se encuentra inmerso en uno de sus viajes que tiene como principio y como fin la localidad de Ciudad Rodrigo y que le llevará por todo Portugal a lo largo de 20 días en una ruta centrada en «monasterios, conventos y palacios».

«Sabemos que el principio y el final es aquí, lo que nos vaya a deparar el viaje no lo sabemos», comenta. La experiencia la realiza en una moto BMW y a pesar de que normalmente viaja solo, en esta oportunidad le acompaña Sibila (Aida Acosta). En el mundo de las motos y de los viajes, Guillermo Ariza es conocido como Willy Sloe Gin y bajo esos seudónimos van contando en crónicas diarias a través de diferentes canales sus vivencias.

Guillermo Ariza se declara como viajero, «no tiene nada que ver con el turista, yo no hablo de turismo, el viajero abre la puerta al turismo y a mí eso no me interesa tanto, se queda muy en la base de lo que uno puede llegar a sentir».

Asegura que el viajero «se deja mucho más la piel y cuando escribes lo haces de otra manera, me interesa más enganchar a la gente por el tema de conocer».

Hace especial incidencia en conocer lo más cercado, «intento si no convencer, sí decirles que la belleza la tienen a la puerta de su casa y es una pena que la gente se quiere ir no sé dónde cuando aquí tenemos maravillas brutales».

Su ruta le llevará de norte a sur, de Mirandela a Faro, pasando por Lisboa, Coimbra o Porto. «Vamos a darle la vuelta a Portugal, 3.000 kilómetros».

Las rutas están marcadas pero deja claro que «te puedes estar dos meses planteando un viaje, pero los que hacemos el viaje somos actores de reparto, claramente, el actor principal es el viaje, que es el que manda. Llevo años viajando y sé que es el viaje el que de repente te pone un sitio y algo que ibas a hacer ya no lo haces porque surgen un montón de historias».

Incide en que «cuanto más planeado lo lleves, menos riesgos corres, pero todos los planes están previstos para ser cambiados; por eso tenemos un itinerario cerrado, hermético, pero sé que eso va a ser imposible».

El consejo, después de muchos años viajando, es dejar de lado la «saturación» y buscar momentos de calma, «interiorizar muchísimo lo que estás viviendo, no solo tienes que ver un palacio, a lo mejor te merece la pena quedarte tres horas fascinado en un faro y perder el ferry porque es el viaje el que manda».

Desde ese planteamiento, añade que «si vas en esa línea de conocer, de aprender, en modo esponja, que creo que es la única forma de que se pueden conocer un montón de cosas, no hay mayor problema, la gente te lo da todo, no hay frontera que valga».

Asume que «hablar y vender cultura es muy complicado, a la gente le interesan otras historias» pero ahí está su intento por transmitir otras vivencias.