La icónica exposición sobre el paisaje urbano en el Casino

Cuatro versiones diferentes de la plaza mayor de Maite Rodríguez, Francisco T. Medina, Francisco Somoza y Antonio Pedrero. /C.H.
Cuatro versiones diferentes de la plaza mayor de Maite Rodríguez, Francisco T. Medina, Francisco Somoza y Antonio Pedrero. / C.H.

Las 31 versiones de la catedral de Rouen que realizó Monet, frente a las 14 salmantinas de otros tantos artistas

CHEMA SÁNCHEZSALAMANCA

No es anómalo en la historia del arte encontrarse con artistas que, una y otra vez, repiten el mismo modelo o tema de inspiración. El récord quizás lo ostente Monet que pintó con reiteración sus almiares, los álamos, Venecia, el Parlamento de Londres, los nenúfares y batió todos los récords con la portada de la catedral de Rouen, de la que existen 31 versiones conocidas.

Monet, al pintar el mismo objeto bajo diferentes condiciones de iluminación y climatología, trataba de investigar sensaciones más que reproducir modelos. El objeto da la impresión de ser una excusa que claudica ante la atmósfera, ante el ambiente, y permite pintar el tiempo que transcurre entre las diferentes materializaciones, es decir estaríamos acercándonos a la reproducción de la cuarta dimensión.

Cuando estábamos finalizando la ejecución del proyecto 'Salamanca, paisaje urbano' y nos enfrentábamos a la decisión del diseño de la portada del catálogo de la exposición, dudábamos entre varias opciones y, quizás, como una evocación del impresionismo, pensamos en la posibilidad de utilizar la imagen de la torre de la catedral de Salamanca, vista por los diferentes autores participantes en la muestra.

La portada del catálogo 'Salamanca, paisaje urbano' nos ha permitido captar la silueta de la Catedral a diferentes horas del día, en diferentes estaciones, en una singular síntesis de los conceptos espacio-temporales a través de la percepción de 14 artistas con diferentes técnicas (dibujo, acuarela, óleo, acrílico, grabado o digigraphie). Las visiones de Andrés Alén, Venancio Blanco, Luis de Horna, Antonio Marcos, Luis Martín, Fernando Mayoral, Juan Miguel Mayoral, Graciliano Montero, Isidoro Moreno, Pastor Calpena, Soriano Montagut y Salvador Yáñez, ahí están. Realismo, figuración, abstracción, impresionismo, expresionismo, surrealismo…, todo está representado en esta portada gracias a la contribución de unos artistas que a lo largo de ochenta años contribuyeron a la inmortalización de uno de los iconos de nuestra ciudad. Monet busco a través de 31 visiones alcanzar un clímax que aquí hemos intentado lograr a través de esta aportación colectiva de estos artistas de varias generaciones.

En menor escala podríamos referirnos a la plaza mayor salmantina y las cinco visiones tan diferencias que aportan Pedrero, Francisco Tomas Medina, Francisco Somoza, Maite RodrÍguez y Miguel Elías.

Pero al margen de la anécdota de la imagen de la portada del catálogo, queremos hacer una valoración de una exposición un tanto atípica, al haber sido capaz de aglutinar a 38 artistas –lamentando que se hayan quedado por el camino varios con méritos sobrados para participar-, con obras elaboradas a lo largo de ochenta años, enfrentados a rincones o espacios desaparecidos, trasformados o que permanecen incombustibles dentro del imaginario salmantino.

La búsqueda del material expositivo también ha sido una grata y problemática sorpresa dada la abundancia de obras, no solo a nivel institucional y de entidades públicas, sino también en colecciones privadas o en manos de aficionados que han guardado con cariño y esmero los cuadros que le llegaron por diferentes circunstancias.

De la colección del Casino se ha seleccionado una mínima parte de su rico patrimonio cultural. Hay también excelentes trabajos sobre Salamanca de artistas locales en el Ayuntamiento, Universidad, colección de la antigua Caja Duero (Unicaja) y en numerosas casas particulares que no tendrían inconveniente en ceder temporalmente sus obras para una próxima exhibición. Por ello nos atrevemos a proponer que Salamanca vuelva a ser, el próximo septiembre, la modelo que inspirara –o haya inspirado- a los artistas, para satisfacción de los aficionados al arte que seguro darían vida a una nueva edición