El hospital de Salamanca reconstruye la caja torácica de dos pacientes con impresión en 3D

El primero de los implantes que se colocó en un paciente oncológico de Salamanca./WORD
El primero de los implantes que se colocó en un paciente oncológico de Salamanca. / WORD

La primera intervención se realizó en 2015, y la segunda este año, con excelentes resultados

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

La tecnología en 3D ya forma parte de la clínica en la especialidad de Cirugía Torácica desde que en el año 2015 se convirtieran en los primeros del mundo en implantar a un paciente un esternón y parte de las costillas con un implante de titanio hecho a medida e e impreso en 3D. Diseñado entre los especialistas del hospital salmantino y una empresa australiana. Tres años después (en 2018), ya han realizado un segundo implante similar para reconstruir la caja torácica de una paciente oncológica. A diferencia del primero que realizaron, se ha mejorado algunas cuestiones técnicas y el diseño ha sido de forma conjunta con la fundación asturiana Prodintec, sin ánimo de lucro, y la posterior fabricación en Eslovaquia. Así lo confirma el jefe del servicio de Cirugía Torácica del Complejo Asistencial de Salamanca, Marcelo Jiménez López, que describe el importante avance que supone para la cirugía este hecho. Además, han llegado a diseñar un tercer implante a medida que finalmente no se implantó al paciente.

Como apunta este especialista, la impresión en 3D en este campo de la Medicina surge de una necesidad:«Hay un problema que surge en Cirugía Torácica y en otras especialidades, que cuando hay que reconstruir, a veces tiene que ser a medida de cada paciente, porque no todas las cajas torácicas son iguales, ni la extensión de tumores». Con ello, el doctor Jiménez aclara que a cada paciente se le hace un recesión concreta, y requiere de una reconstrucción determinada, y hasta ahora, tenían soluciones que no eran a medida, sino materiales que tienen que adaptar al paciente en concreto, «y no siempre los resultados estéticos o funcionales son buenos».

Al respecto, la impresión en 3D, «ha venido a dar solución a ese problema», reconoce, «pero faltaba la comunicación entre los cirujanos y los responsables del diseño». Eso fue posible tras un congreso de tecnología en Portugal, donde cirujanos del hospital de Salamanca conocieron a una empresa australiana: «Cuando surgió un paciente concreto con un tumor de la pared torácica, que afectaba al esternón y a las costillas, y necesitábamos reconstruirlo de nuevo, iniciamos este contacto con ellos, a través de correo electrónico y videoconferencia», precisa el jefe de servicio. Y así fue como se diseñó entre ambos una prótesis a medida para ese paciente, en 2015, «y se la pudimos implantar al paciente». Aquello tuvo una gran repercusión a escala mundial al ser algo pionero en Medicina, «el gobierno de Australia lo dio a conocer en todas las televisiones del mundo», e incluso, un capítulo de la serie 'Anatomía de Grey', se dedicó a la impresión en 3D.

Después, contactaron con la fundación asturiana, especializada en la impresión en 3D en diferentes áreas, y surgió la posibilidad de seguir trabajando en el desarrollo de estos implantes para pacientes concretos «y una colaboración con investigación en áreas nuevas», concretó. La mecánica es que cuando surge la necesidad para un paciente se realiza el diseño, «hemos hecho modificaciones con respecto a la primera, que una vez puesta en práctica vimos algunos problemas, como la complejidad del ensamblaje, y para las siguientes hemos aplicado algunas soluciones», y además, han conseguido que su precio fuera más barato.

«Nosotros diseñamos la prótesis con esta fundación pero se fabrica en una empresa externa de Eslovaquia, y el precio depende del tamaño, si es una sola pieza es mayor, y se hace por módulos, menos coste, y además, al ensamblarlo es más fácil para los cirujanos, nos facilita la técnica», determina el doctor Jiménez López. Los dos implantes en 3D utilizados en pacientes del hospital salmantino eran de titanio, aunque dentro de sus líneas de investigación ya están trabajando en otro tipo de materiales. «El futuro está en otros materiales que no son el titanio, por ejemplo, que sean reabsorbibles por el propio organismo, o que se integren, como los elementos que llevan hueso», subraya este especialista de Cirugía Torácica. En este sentido, están centrados en materiales como las cerámicas, que se pueden imprimir, y que tienen más resistencia, flexibilidad y un menor peso. Con esta innovación, Marcelo Jiménez asegura que se pueden reconstruir estos elementos «y además poner sustancias dentro de ellos para favorecer la cicatrización, y de lo que hablamos es de una reconstrucción anatómica pero también funcional o biológica». Insertar elementos en esas estructuras. De esta forma, la tecnología permitirá introducir en el material que lleve cerámicas, antibióticos o factores de crecimiento, «se podría hacer».

En cuanto al perfil de los pacientes que se pueden beneficiar de la impresión en 3D en Cirugía Torácica, como aclara este especialista, «son personas a los que se les ha hecho una recesión amplia, sobre todo del esternón y de alguna costilla, y que luego necesitan restaurar la rigidez de la caja torácica, su forma», e insiste que este tipo de soluciones lo reservan a pacientes con recesiones amplias de la caja torácica. «En las más limitadas, no hacemos soluciones a medida, pero tenemos otras intermedias, más económicas, que aunque no son a medida, el resultado estético y plástico es bueno», sentencia.

Con el implante a medida, tienen menos complicaciones, «y si hemos detectado que cuando se hacían reconstrucciones que no eran a medida, era frecuente la dislocación de los elementos, sin repercusión seria para el paciente, pero hemos tenido que quitar algunos de esos elementos porque se han movido». Y para el diseño a medida del implante, que más tarde imprimirán en 3D, se realiza al paciente un TAC torácico, «se hacen reconstrucciones en tres dimensiones, y sobre esos modelos se planifica la cirugía y el área de seguridad». En junio se premió a este servicio por ello en la modalidad de 'Innovación Tecnológica' en los premios Sanitaria 2000.

 

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