Globalia gana en el Supremo y concurrirá a la nueva licitación del servicio del autobús

Imagen de la presentación de los nuevos autobuses que se han incorporado recientemente a la flota de Salamanca de Transportes. /MANUEL LAYA
Imagen de la presentación de los nuevos autobuses que se han incorporado recientemente a la flota de Salamanca de Transportes. / MANUEL LAYA

El alcalde garantiza que la anulación del contrato no afectará a la calidad del servicio y que no se modificarán las tarifas

RICARDO RÁBADE / WORDSALAMANCA

El Ayuntamiento volverá a sacar a concurso público el millonario contrato del servicio del autobús urbano, según confirmó ayer el alcalde de la ciudad, Carlos García Carbayo, justo después de conocerse que el Tribunal Supremo no haya admitido el recurso de casación que presentó la actual empresa concesionaria, Salamanca de Transportes, contra el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que anuló la adjudicación del citado contrato, que otorgó el Consistorio a Salamanca de Transportes el 15 de noviembre de 2013.

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Carbayo explicó que el Consistorio, una vez que reciba la notificación oportuna, procederá a sacar a concurso público el servicio. Sin embargo, el cambio de la empresa concesionaria no afectará «en modo alguno al servicio de autobuses de Salamanca», que cuenta, según enfatizó el regidor municipal, con unas de las tarifas más baratas de España, acompañado todo ello con una flota de autobuses «muy modernos que cuentan con todos los servicios tecnológicos de última generación». Además, Carbayo fue talante al señalar que la nueva licitación «no afectará» en ningún caso a las tarifas y precios que abonan los ciudadanos para el uso de este servicio público.

Globalia Autocares –la empresa que compitió con Salamanca de Transportes por el jugoso contrato en noviembre de 2013 y que recurrió la adjudicación municipal– adelantó ayer, por boca de su director general de Relaciones Institucionales, Manuel Panadero, que volverá a presentarse al nuevo concurso público que convoque el Ayuntamiento. Panadero consideró que la decisión del Tribunal Supremo de inadmitir el recurso de casación de Salamanca de Transportes pone el punto final a «a cinco años de calvario jurídico», que tuvieron su origen en la adjudicación de noviembre de 2013. De hecho, Globalia recurrió primero antes las instancias del Tribunal de Recursos Contractuales de Castilla y León (Tarcyl), y al no prosperar su reclamación, optó por la vía judicial dirigiéndose ante las instancias del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Tarcyl).

El director general de Relaciones Institucionales de Globalia puntualizó que este enredo jurídico se podía haberse evitado hace cinco años si el Tribunal de Recursos Contractuales hubiera entrado a valorar los contenidos de su recurso, que no fue atendido al alegar el Tarcyl que el mismo llegó fuera de plazo. «En vez de ir a Zamora y presentarlo físicamente, lo presentamos por correo y solo llegó un día más tarde y por eso no nos lo aceptó». Por si fuera poco, el Tarcyl no procedió a dictar la suspensión cautelar del concurso ante el recurso promovido por Globalia y la adjudicación acabó consumándose en beneficio de Salamanca de Transportes.

La empresa adjudicataria y el Ayuntamiento se vieron las caras con Globalia en el TSJCyL y en marzo de 2018 este tribunal dictó sentencia, procediendo a anular el procedimiento de licitación dándole la razón a Globalia, según recordó Manuel Panadero, que subrayó que la sentencia confirmaba que el Consistorio había hecho con el pliego de la licitación «un traje a medida» para Salamanca de Transportes con el fin de que solo esta empresa estuviera en condiciones de ganar el concurso.

Criterios subjetivos

De hecho, para la impugnación de la adjudicación, la empresa Globalia había alegado, entre otros motivos, una vulneración del principio de la libre competencia y que las condiciones establecidas en el pliego para la solvencia técnica creaban «un único posible licitante: el anterior concesionario» El fallo del TSJCyL concluía de esta forma que se estimaba el recurso contencioso-administrativo interpuesto por Globalia Autocares y que se anulaba la resolución del Tarcyl objeto de la impugnación, en cuanto que no estimó los motivos esgrimidos por Globalia.

En uno de los párrafos del fallo judicial se recordaba que Globalia Autocares alegó expresamente en su recurso que los criterios de valoración establecidos en el pliego de cláusulas administrativas particulares ponderaban «de forma inadecuada y excesiva los criterios de adjudicación evaluables mediante un juicio de valor subjetivo (49 puntos) frente a los criterios de adjudicación evaluables de forma objetiva (51 puntos)». El juez especificó en su fallo judicial que debería «ponderarse más los criterios evaluables objetivamente sobre los subjetivos y que, sin perjuicio de que corresponde al órgano de contratación su concreción, sería lo deseable en el nuevo procedimiento de licitación que se lleve a cabo».

Esta espinosa cuestión –la preponderancia de los criterios subjetivos frente los puramente objetivos– fue recordada especialmente por Manuel Panadero, dado que que confirmaba las enormes sospechas que pesaron sobre la adjudicación y sobre el «traje a medida» que ocultaba el pliego de condiciones.

Finalmente fue Salamanca de Transportes la que recurrió ante las instancias del Tribunal Supremo, aunque el Ayuntamiento optó por no hacerlo y no secundar sus pasos. La decisión del Supremo de inadmitir el recurso de casación supone que el pago de las costas –unos 2.000 euros– tendrá que sufragarlo Salamanca de Transportes. De ellos 1.500 serán entregados a Globalia y los 500 restante, por sorprendente y paradójico que pueda parecer, al Ayuntamiento por el simple hecho de haberse personado en el litigio.

La decisión del Supremo supone, de hecho, que «nos retrotraemos a noviembre de 2013» es decir, que el contrato está anulado, según resaltó Manuel Panadero. No obstante, Salamanca de Transportes continuará gestionando «en precario» el servicio del autobús urbano hasta la convocatoria de la nueva licitación y la publicación de las bases del pliego.

Hay que tener en cuenta que Salamanca de Transportes viene asumiendo la gestión de la flota de autobuses urbanos de la capital salmantina desde 1987 tras resultar adjudicataria del mismo en el preceptivo concurso municipal celebrado al efecto y al que se presentaron las principales empresas de transporte de viajeros del país. El año 2002 volvió a resultar adjudicataria del nuevo contrato licitado por el Ayuntamiento por un periodo de 10 años y en 2013 sucedió otro tanto, aunque en esta ocasión con una vigencia de 12 años y no de 10, un hecho cuya legalidad también fue puesta en tela de juicio en el recurso de Globalia.