La Fiesta del Mondongo rinde un homenaje a la tradición choricera de Guijuelo

Elaboración de los embutidos en la Plaza Mayor de Guijuelo. /WORD
Elaboración de los embutidos en la Plaza Mayor de Guijuelo. / WORD

Una decena de mujeres de la agrupación de las Águedas recrearon un oficio que, durante décadas, fue casi exclusivamente femenino

REDACCIÓN / WORDGUIJUELO

La Plaza Mayor de Guijuelo viajaba durante la mañana de ayer en el tiempo y recuperaba las tradiciones que pasaron de generación en generación, todo al son de las gaitas y tamboriles de una decena de tamborileros

Los más curiosos han podido disfrutar con una lección de historia en plena Plaza Mayor y ver a las mujeres de la villa embutiendo a mano, como siempre se hizo en los hogares.

La Fiesta de Mondongo, que se celebraba por tercera vez este año dentro de la XXXIV edición de las Jornadas de la Matanza Típica se convertía en un homenaje a las mujeres choriceras y por ende a una industria y tradición que ha dado renombre internacional a esta localidad salmantina. «Es una hecho cultural que debería transcender a las zonas donde se realiza», apuntaba el periodista Carlos Santos, que este año ejercía de Maestro de Ceremonias en una fiesta que se acompañaba de una espléndida mañana de sol. «Si hay algo que nos une es el gusto por el cerdo y sus derivados», apuntaba Santos recalcando que «la artesanía que acompaña a la matanza con el despiece y continúa con hacer los chorizos tiene una gran complejidad y belleza».

En la Plaza Mayor se pudo ver cómo se embutía con las picadoras de manivela, cómo se picaba el ajo, se adobaba la carne o se preparaba la tripa. Una decena de choriceras, mujeres de la agrupación de las Águedas, y algunos hombres, con Jesús Merino a la cabeza, eran los encargados de recrear un oficio que durante décadas fue casi exclusivamente femenino. Todo ello al son de las gaitas y tamboriles de los y por las castañuelas de algunos bailarines espontáneos.

A estas actividades, en las que participaba la concejala de Turismo, Sandra Méndez Manzano, se sumaba la degustación de unas sabrosas lentejas en un marco incomparable cómo es la Plaza Mayor en la que, además, se pudo ver un curiosos cuadro del pintor local ya fallecido Sebastián Manzano conocido como 'Chanín'.