La Feria de Botijeros se refugia bajo el paraguas para cumplir la tradición

Las faenas de la matanza, bajo el paraguas por culpa de la lluvia./S. G.
Las faenas de la matanza, bajo el paraguas por culpa de la lluvia. / S. G.

El número de puestos se vio mermado de manera notable pero, aún así, el público se acercó a degustar los productos típicos

SILVIA G. ROJO

El tiempo no se convirtió en excusa y a pesar de la lluvia y el viento reinante, la Feria de Botijeros de Ciudad Rodrigo salió adelante.

Se trata de la primera cita del calendario de ferias que organiza el Ayuntamiento de CiudadRodrigo y en la que, desde hace años, la matanza del cebón, donado por Juan Manuel Criado, se ha convertido en la seña de identidad.

Desde primera hora, miembros de la asociación Botón Charro, las conocidas hermanas Olaya y otra serie de trabajadores municipales se esmeraban en tenerlo todo preparado para que luego se pudieran degustar los productos del cerdo o las patatas meneadas que se elaboraron para la ocasión.

La concejala de Ferias, Soraya Mangas, recordaba que «el año pasado casi que nos vimos desbordados de gente, pero este año no se esperaba ya desde el viernes la misma afluencia por el tiempo».

Es más, los puestos de artesanía mermaron notablemente y si en principio estaba prevista la participación de 55 empresarios, finalmente fueron 23. Para este fin, se iban a utilizar tanto los soportales de la plaza del Buen Alcalde como la Plaza Mayor pero, finalmente, el ágora fue descartando ante la insistente lluvia. Sin duda, esta feria tiene un marcado carácter familiar pues es una buena oportunidad para comprobar cómo se hacía, y se siguen haciendo aunque cada vez menos, todas esas faenas relacionadas con la matanza: desde preparar la carne para hacer chorizos y salchichones, o incluso, la probadura de morcillas.

Desde luego, toda esta gente que colabora desinteresadamente, apenas cuenta con un minuto de respiro durante la mañana, pues unas tareas se van juntando con otras y rápidamente llega la hora de la degustación.

Tampoco faltaron los bailes charros, eso sí, a cubierto, y los integrantes del grupo El Roble mostraron su buen hacer también bajo los soportales.

Las actividades para niños, que desde hace varios años corren de la mano del grupo portugués Jogo do Pau, se vieron ciertamente condicionadas y se trasladaron de la Plaza Mayor a la plazuela, por lo que se utilizó un espacio mucho más reducido y no se pudieron plantear todas las acciones previstas.

Un nutrido grupo de concejales con el alcalde, Juan Tomás Muñoz, a la cabeza, recorrieron todos los puestos y reconocieron la importancia de la cita, aunque tampoco faltaron comentarios sobre el estado del río Águeda a su paso por Ciudad Rodrigo y de la coordinación que se estaba estableciendo entre bomberos, protección civil o policía local.

Por último, la jornada contó con el sorteo de dos lotes compuestos de un jamón y un lomo cada uno que salieron del cebón de esta matanza. Estos lotes recayeron en los números 0740 y 1396, apareciendo únicamente en esos momentos el ganador del segundo de los lotes que, da la casualidad, era una de las personas que colabora en esta matanza tradicional.

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