La Escuela de Padres de Guijuelo, plataforma para difundir el programa piloto de convivencia

Un momento de la sesión de la Escuela de Padres que tuvo lugar ayer en Guijuelo. /WORD
Un momento de la sesión de la Escuela de Padres que tuvo lugar ayer en Guijuelo. / WORD

Ángel Hernández Gómez, psicólogo orientador de la Dirección Provincial, era el encargado de trabajar conceptos que se enmarcan en el Proyecto FID

REDACCIÓN / WORDGUIJUELO

El programa piloto que arrancaba en el mes de enero en el IES Vía de la Plata de Guijuelo basado en la formación en mediación cuenta este año con el apoyo de la Escuela de Madres y Padres 'Di sí a mi educación' que, en su segunda sesión y bajo el título de 'Mejorando la convivencia con mis hijos', se adentraba en la regla de las '3-c' de cariño, control y comunicación de manos de Ángel Hernández Gómez, psicólogo orientador de la Dirección Provincial y profesor de la Universidad de Salamanca.

Enmarcado en el Plan de convivencia escolar de Castilla y León, el Proyecto FID (Formación, Intervención, Difusión) financiado por la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del IES Vía de la Plata, tiene como fin «fomentar un adecuado clima de convivencia a través de la formación de alumnos, profesores y padres», informan fuentes municipales.

Es en este ámbito donde este año la Escuela de Padres sirve para que el proyecto no quede restringido al ámbito del IES sino que se traslade a toda la sociedad guijuelense. «Aunque está en su fase inicial de formación, el proyecto está teniendo una muy buena acogida», explicaba Ángel Hernández Gómez, quien se encargaba en la mañana de ayer de impartir la primera charla, de las dos que se integran en la Escuela de Padres. «El objetivo es trabajar cómo promocionar la convivencia en casa», añadía Ángel Hernández, recalcando las '3-c'.

«Los distintos estilos educativos se basan en el cariño, la comunicación y el control. Si conseguimos aplicar en alto grado estos tres conceptos conseguiremos crear en casa un clima de convivencia», agregaba, recalcando que durante la sesión también se han trabajado otros conceptos como el grado de control a través del castigo.

Por otro lado, hay que recordar, como mencionaba Ángel Hernández Gómez en su día que «la mediación se contempla como una medida destinada, no sólo a solucionar aquellos conflictos que inciden negativamente en el clima escolar sino como una estrategia para prevenir dichos conflictos». Además, este psicólogo orientador también añadía que «es precisamente esta actuación preventiva la que determina la aparición de nuevas figuras, entre ellas la del alumno ayudante y mediador» en referencia al trabajo que se está realizando en el IES.

Pero el proyecto que se está desarrollando en Guijuelo de una forma pionera va más allá y busca la implicación de profesorado y familias, por lo que también se llevan a cabo sesiones con estos colectivos, como la celebrada ayer, que servirán para crear un equipo mediador que no solo trabajará en las aulas sino fuera de ella, en su entorno.

Reconociendo como fundamental la participación del profesorado y de las familias, es la implicación del alumnado en la mejora del clima de clase y centro la que determina en gran medida el éxito de estas iniciativas, siendo ésta decisiva en situaciones que, por sus características, pueden escapar al conocimiento y control de los adultos, como ocurre, por ejemplo, en los casos de acoso e intimidación entre iguales. «En Guijuelo se trabaja con 80 alumnos tanto en la sesión ya realizada como en otra que se realizará a nivel provincial en Salamanca», añadía Ángel Hernández Gómez, quien ha recordado la buena acogida que había tenido el programa en el centro, algo que el director del IES Vía de la Plata, José Ciurana, reafirmaba en su día.

El programa FID se fija especialmente en las víctimas de acoso escolar, al contrario que el acosador, y este programa pretende una intervención en la familia y en la escuela, poniendo las herramientas que hay disponibles para activar una alerta al percibir una situación de acoso. FID se plantea en este proyecto piloto como un colchón de seguridad para evitar tener que derivar a la sanidad casos con una actuación pasiva, con un tratamiento educativo empoderando al potencial acosado y evitar situaciones críticas. «El programa presta especial atención a las víctimas, para intentar llenar el espacio que no se cubría en las fases denominadas de intervención y acompañamiento», afirmaba Ángel Hernández Gómez. De este modo, lo que se pretende es que las víctimas encuentren un recurso «menos invasivo», en el que esté implicado «todo el mundo», antes de acudir a un psicólogo o a un psiquiatra.