Elogios a un «predicador ardoroso» de la justicia, la paz y la caridad

El obispo de Salamanca, Carlos López, durante la ceremonia religiosa de ayer. /SERNA
El obispo de Salamanca, Carlos López, durante la ceremonia religiosa de ayer. / SERNA

El obispo Carlos López reivindicó el talante conciliador de San Juan de Sahagún durante la homilía que pronunció en la Catedral Nueva

R.R. / WORDSALAMANCA

San Juan de Sahagún luchó por «reconciliar a los bandos enfrentados» y fue «un guía en el discernimiento intelectual para todos los que acudían a él». Esta semblanza del patrón de la ciudad fue dibujada ayer por el obispo de la Diócesis de Salamanca, Carlos López, durante la homilía que pronunció en la Catedral Nueva con motivo de la celebración de la festividad de San Juan de Sahagún.

Monseñor Carlos López se refirió en su intervención «al aguante, la paciencia y la mansedumbre» a la hora de soportar agresiones o defectos ajenos y ahondó en la idea de «luchar y estar atentos frente a las inclinaciones egocéntricas y agresivas». También expresó su preocupación por la proliferación de la negatividad, el individualismo y la espiritualidad sin Dios en la sociedad actual.

Durante su homilía, el obispo de la Diócesis salmantina ensalzó también las virtudes humanas de San Juan de Sahagún, a quien definió como un «predicador ardoroso de la justicia, la paz y la caridad». Además, reflexionó sobre el sentido de la vida indicando que «los seres humanos, por debajo de la superficialidad y el conformismo, siguen buscando y preguntándose por el sentido de la vida». También dejó claro que «la vida cristiana no puede ser un recuerdo de museos» y animó a los fieles a rezar «permaneciendo con Dios en silencio y sin prisas».

El obispo se dirigió a los numerosos fieles que asistieron a la misa para expresar su preocupación por «la falta de un criterio ético y espiritual» en las sociedades modernas, al tiempo que alertó del peligro y de los riesgos que conlleva «poder convertirnos en unas marionetas al servicio de las tendencias del momento movidas no sabemos por quién».

Representantes de los diferentes sectores y estamentos de la sociedad salmantina asistieron, tanto a la misa, como a la posterior recepción oficial celebrada en la Casa Lis, que contó con un único discurso como viene siendo la tónica habitual cada 12 de junio, como fue la alocución del alcalde. Además, la recepción tuvo este año un sabor a despedida, dado que solo 11 de los 27 ediles de la actual corporación municipal repetirán durante los cuatro años de la próxima legislatura en el Ayuntamiento de Salamanca.