ATLETISMO

La dura lucha de una doble campeona mundial contra la fibromialgia

Isabel Almaraz posa con la medalla de oro del Mundial Máster de atletismo en la prueba de los 5 km en ruta. /
Isabel Almaraz posa con la medalla de oro del Mundial Máster de atletismo en la prueba de los 5 km en ruta.

La salmantina Isabel Almaraz, atleta popular del At. Macotera, se ha proclamado en apenas tres días dos veces campeona del Mundo Máster de 5 y 10 km en ruta de la categoría W-45

Juanjo González
JUANJO GONZÁLEZSalamanca

En los últimos años y con la fiebre del running en Salamanca extendiéndose a pasos agigantados, muchas personas han encontrado en las carreras populares una forma de engancharse al deporte para mejorar su estado físico y mental en su quehaceres diarios. El deporte se ha convertido en un episodio fijo casi diario que vive sus apogeos los fines de semana con las carreras. Entre ellos ha sido importante la llegada de mujeres de categoría veterana -mayores de 35 años- que se han sumado a esta actividad compaginándola con sus respectivos trabajos y algunas de ellas con unos resultados brillantes en el ámbito popular dominando no solo sus categorías sino que además terminan entre los primeros puestos de la general. Algunos ejemplos son los de Isabel Almaraz (Atletismo Macotera Persianas Ruano), que este pasado domingo se proclamó campeona del mundo de los 10 km en ruta W-45 en el Mundial Máster (veteranos) que se está celebrando en Málaga y que esta misma mañana también ha sido primera en la final de los 5 km en el Mundial, o Verónica Sánchez, reciente campeona regional de km vertical en carreras de montaña.

El caso de Isabel Almaraz tiene además un triple mérito. Comenzó relativamente hace muy pocos años a practicarlo, lo compagina con su trabajo como peluquera y, por si fuera poco, hace unos meses se le diagnóstico una enfermedad que limita su vida diaria y que ha encontrado en el deporte una forma para 'vivir mejor'. Es la fibromialgia que se caracteriza por el dolor generalizado en músculos, articulaciones y ligamentos acompañado de cansancio. La actividad le ayuda en su lucha diaria.

«Practico atletismo entre 4 y 5 días a la semana y además tengo que sobrellevarlo por mi problema de fibromialgia. Si dejo de hacer deporte empeoro, lo tengo comprobado», relata la atleta federada que reconoce que «cuando me preguntan por qué me gusta correr tanto yo digo que realmente no me gusta, que lo hago obligada por mi problemática».

Pese a este evidente contratiempo, Almaraz ha tenido en los últimos meses un evidente salto de calidad en sus tiempos en las carreras -ganó el 10 km en ruta con 37.10 o esta mañana el de 5km con 17:46.93, que es además récord nacional de su edad-, una mejora que asocia «a un año para acá, cuando he empezado a entrenar a las órdenes de Pedro Gómez Rodríguez, que conoce mi problema y vamos programando mis entrenamientos según mis sensaciones y dolencias. Antes entrenaba un poco a mi ritmo, sin series. También achaco mi mejora sin duda a mi grupo de entrenamiento, que es maravilloso, y a mi pareja (Ricardo Adrados, otro veterano de alto nivel en el atletismo popular salmantino que además hoy disputa como Isabel la final de los 5.000 metros en ruta del Mundial en Málaga).

Títulos nacionales

Almaraz, que esta temporada ha quedado campeona de España en su categoría de 3.000 metros en pista cubierta, de 5.000 en pista al aire libre o bronce en el Europeo de cross celebrado en Madrid, encuentra la motivación diaria de la siguiente forma. «Si te digo al verdad, la más grande es que correr me ayuda a no empeorar de mi enfermedad. Tuve problemas en noviembre de 2017, tuve que dejar de correr tres semanas y empeoré muchísimo, hasta me quedé coja, y a raíz de volver a entrenar mejoré sin parar. No lo puedo dejar porque es mi salvación. El último brote lo he tenido hace unos pocos días pero por 'fortuna' ha sido en la mandíbula y no me ha limitado para correr y he ganado el Mundial con esa parte de la cara medio dormida. Por supuesto que también motiva para salir a correr ganar las carreras pero es muy duro salir a entrenar con dolor. Cada día puede ser una cosa distinta: puede dolerme todo el cuerpo, o una pierna, o la mandíbula, lo que toque.Mi pareja y mi hijo me ayudan mucho cada día. Hay veces que no puedo andar o ni siquiera barrer en casa», finaliza Isabel Almaraz.

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