Doñinos de Salamanca y El Maíllo cierran las fiestas con una gran paella

El Pabellón Polideportivo Roberto Herrera de Doñinos de Salamanca fue habilitado para degustar ayer la paella. /MARÍA SERNA
El Pabellón Polideportivo Roberto Herrera de Doñinos de Salamanca fue habilitado para degustar ayer la paella. / MARÍA SERNA

En el primero de los municipios, esta comida tenía un carácter solidario y se repartieron un millar de raciones

M. JESÚS GUTIÉRREZ / WORDDOÑINOS DE SALAMANCA Y EL MAÍLLO

Doñinos de Salamanca y El Maíllo ponían ayer fin a sus fiestas y qué mejor que hacerlo que dejando un buen sabor de boca entre sus participantes, gracias a una comida popular.

En Doñinos de Salamanca se repartieron en torno a un millar de raciones de paella, en una comida marcada por su carácter solidario y por la que cada comensal aportó un euro.

Los participantes guardaron una larga cola para recoger su ración de paella que después podían degustar en el Pabellón Polideportivo Roberto Herrera, que se había dotado de mesas y bancos para acoger esta comida.

Los vecinos comparten mesa y mantel y una animada conversión en el último día festivo

El buen ambiente no faltó durante la misma, en una jornada en la que hubo otras actividades como desayuno de peñas, exhibición de airsoft, encierro infantil y música con la charanga La Escala, por la mañana; mientras que por la tarde y tras la comida, los hinchables en la piscina y en el pabellón hicieron las delicias de los más pequeños, mientras que los jóvenes participaban en la fiesta de la cerveza. Lokomotores y canción portuguesa dieron paso a la discoteca con la que se despidieron las fiestas de Santo Domingo de Guzmán.

El Maíllo

Por su parte, El Maíllo comenzó la última jornada de sus fiestas de verano con alborada a cargo de los tamborileros locales, para al mediodía celebrarse la eucaristía dominical. La paella en el área recreativa La Hoya, que fue preparada por un grupo de voluntarios, reunió a unas 600 personas en una jornada en la que la tranquilidad y la confraternidad se hizo sentir un año más, y en el que compartieron mesa los vecinos que viven a diario en este municipio serrano y aquellos que han venido a pasar sus vacaciones o simplemente el fin de semana. Fue una comida que sirvió también para el reencuentro, además de para despedir tres intensos días de fiestas.

Tras una tarde de sobremesa y en algunos casos de juegos, el broche de oro a las celebraciones lo puso la actuación del grupo de danza Folclore Charro. De esta forma, los vecinos de El Maíllo decían un 'hasta luego' a las fiestas, ya que celebrarán sus festejos patronales en honor a la Virgen del Rosario en los primeros días del mes de octubre.

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