La donación de sangre se resume en siete minutos y 450 mililitros que salvan vidas

Personal de enfermería y un donante, en la sala donde están ubicadas las camillas, en la planta baja del hospital Virgen de la Vega. /E.C.
Personal de enfermería y un donante, en la sala donde están ubicadas las camillas, en la planta baja del hospital Virgen de la Vega. / E.C.

La unidad del Centro de Hemoterapia y Hemodonación está ubicado en el hospital Virgen de la Vega, en la planta baja

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

«Cualquier persona somos susceptibles en algún momento de nuestra vida de necesitar una transfusión de sangre», apunta Patricia Balboa, médico del Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Salamanca, ubicado en el Complejo Asistencial, en la planta baja del edificio Virgen de la Vega. La necesidad de sangre solo puede ser cubierta a través de las donaciones de los ciudadanos que realizan de forma totalmente altruista.

Como argumenta esta doctora, el stock tiene que estar siempre cubierto, por un lado, para cubrir la demanda diaria y para aquellas situaciones que puedan surgir de emergencia. La plantilla de esta unidad está compuesta por tres médicos y cuatro enfermeras, que realizan su labor o bien en la unidad fija del hospital, o en las móviles que recorren cada semana diferentes pueblos de la provincia.

En el Virgen de la Vega están habilitadas para la donación cuatro camillas en una sala, y otra zona dedicada a la recepción de las personas y el posterior refrigerio de bebida y comida una vez que donan. Patricia Balboa quiere dejar claro que la sangre no se utiliza de forma inmediata, «requiere de un control y unos análisis», y además, los productos sanguíneos tienen una caducidad. Toda la población sana de entre 18 y 60 años puede ser donante de sangre. Cuando acuden por primera vez a la unidad del Centro de Hemoterapia y Hemodonación del Virgen de la Vega, lo primero que hace el personal sanitario es informarle en qué consiste la donación y los criterios básicos que tiene que cumplir para ser donante de sangre. «Les damos una información por escrito para la lean y si está de acuerdo y cumple los requisitos, tiene que rellenar un cuestionario de salud», detalla la doctora.

En este documento se le realiza cuestiones sencillas como si ha tenido catarro, gripe, fiebre o diarrea en los últimos 14 días, porque ante cualquier infección, por pequeña que sea, tiene que esperar al menos una semana sin síntomas en el caso de no haber tenido fiebre, y si ha sido así, 15 días. «El objetivo es garantizar la seguridad del receptor, porque puede ser una persona sin defensas, ya sea por el tratamiento o la enfermedad que tenga», sentencia Patricia Balboa.

Otra cuestión que impide ser donante de forma momentánea es tras haberse realizado un tatuaje, piercing o acupuntura en los últimos cuatro meses, «porque son técnicas en las que puede haber una transmisión de una enfermedad infecciosa, aunque a cada donante se le realiza analíticas de hepatitis B, C y de VIH, pero existe el periodo ventana de las enfermedades infecciosas durante el cual no se detecta en la sangre, y por eso hasta que no pasa ese tiempo, no se permite la donación».

Tras cumplimentar el cuestionario de salud, los posibles donantes pasan por un reconocimiento médico, donde comprueban los niveles de tensión y los de la hemoglobina. «Siempre tratamos de velar por la seguridad tanto del donante como del paciente receptor, las dos partes son muy importantes», asegura.

Cada donante dona un volumen de 450 mililitros de sangre, que tardará entre 7 y 10 minutos, todo depende del calibre de la vena de cada uno. «Una vez terminada la donación pasan a la zona de refrigerio, de reposo, porque lo más importante es la ingesta de líquido posterior», subraya la doctora de la unidad. Asimismo, tienen que seguir otra serie de recomendaciones para el día de la donación, como por ejemplo, «seguir bebiendo líquido de forma abundante, ya que en el momento de la donación hemos sufrido una pérdida de medio litro de volumen sanguíneo y tenemos que reponerlo». Por otra parte, hay que evitar el ejercicio intenso ese día, «y no fumar ni beber alcohol en las tres o cuatro horas siguientes». Y como añade la doctora, por lo demás, «se puede llevar una vida normal».

La persona que acuda a esta unidad para donar tiene que llevar o bien el DNI, el pasaporte o el carné de conducir, y muy importante, «nunca venir en ayunas», porque si has desayunado puedes garantizar un buen nivel de tensión.

La bolsa con esos 450 mililitros de sangre de la donación salen a diario de la unidad del Virgen de la Vega hasta el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Valladolid, donde están todo centralizado.«Allí se realiza el análisis y el procesamiento de la sangre, donde están los almacenes centrales, porque luego en cada hospital tiene un pequeño almacén». La razón de esta centralizado en una única ciudad es porque ese análisis y fraccionamiento requiere de técnicas especiales y sofisticadas que no sería «soportable» en todos los hospitales de la Comunidad. Cuando la sangre llega al laboratorio, una vez validada, los técnicos separan los glóbulos rojos por un lado, las plaquetas y el plasma, «y una única donación pueden llegar a diferentes pacientes».

En la unidad se pueden realizan dos tipos de donaciones de sangre. Por un lado, la que denominan «total», que en el laboratorio fraccionan los componentes, y por otro lado, la donación directa de un único producto sanguíneo, o bien de glóbulos rojos, de plaquetas o de plasma. Esto se realiza por la técnica de aféresis. «La utilidad que tiene es la obtención de esos componentes sanguíneos, primero, para aportar un extra de seguridad en algunos casos, y por otro, una cantidad que no se puede obtener de una única donación, depende de las necesidades», aclara Balboa.

Dentro de la aféresis, la más habitual en Salamanca es la de plasma, la parte más líquida de la sangre, y la técnica consiste en que se hace una extracción de sangre y la máquina lo que consigue es separar los diferentes elementos, y se queda con el que buscamos en ese momento y para lo que hemos programado a la máquina, y por la misma vía le devuelve al donante el resto de componentes sanguíneos».

En este caso, también tienen que cumplir unos criterios, como por ejemplo, va en función del grupo sanguíneo, del acceso venoso, etc. La donación habitual está en torno a unos siete minutos mientras que en la de aféresis, la de plasma se prolonga hasta los 30 o 35 minutos, y la de plaquetas, unos 50.

La sangre donada se analiza en al Centro de Hemoterapia de Valladolid

«Se necesitan sangre de todos los grupos sanguíneos, pero hay algunos que son más frecuentes, como el A y el 0 positivo, y por eso la demanda es mayor, o por el contrario, los menos frecuentes, que tienen menos donantes», analiza. Desde esta unidad, uno de sus objetivos es velar por los stock de cada hospital, «y que nunca sobrepasen las líneas rojas de reservas, en función de las necesidades habituales de pacientes por cada semana».

En cuanto a la demanda por servicios del hospital, Patricia Balboa destaca algunos, como el caso de Hematología y Oncología, donde se emplea cada vez más como tratamiento de enfermedades, «cuya demanda no deja de crecer».