El deportista Manuel Jesús Blázquez Pacheco abre las fiestas de Alba con sus pregón

El pregonero estuvo arropado por la Corporación municipal, diputados y alcaldes, entre otras personas./MARÍA M. SERNA
El pregonero estuvo arropado por la Corporación municipal, diputados y alcaldes, entre otras personas. / MARÍA M. SERNA

Por la mañana la imagen de Santa Teresa salió de clausura arropada por cientos de fieles, a donde volverá mañana, martes 27

M. J. GUTIÉRREZ / WORDALBA DE TORMES

Los vecinos de Alba de Tormes vivieron ayer una intensa jornada, ya que por la mañana salió de clausura la imagen de Santa Teresa de Jesús, arropada de cientos de fieles que la acompañaron una vez más hasta la iglesia de la Anunciación, donde tuvo lugar la eucaristía. Mañana en la que también tuvo lugar una exhibición de recortes, quiebros y saltos; además de la actuación de Salamenco.

Pero por la tarde, la tormenta que hubo hizo presagiar lo peor, por lo que el Ayuntamiento decidió trasladar el espectáculo de música tradicional La fabulosa Retahila al teatro municipal; pero mantuvo el pregón en la Plaza que, finalmente, se desarrolló sin ningún percance.

Así, el joven deportista Manuel Jesús Blázquez Pacheco fue el encargado de dirigirse a todos los albenses desde el balcón del Ayuntamiento, acompañado por la alcaldesa, Concepción Miguélez, así como parte de la Corporación municipal, diputados y alcaldes de otros municipios, entre otros.

Blázquez inició su discurso señalando lo «afortunado que soy por estar hoy aquí» pregonando las fiestas de la transverberación de Santa Teresa en Alba de Tormes, pueblo que «me ha visto crecer, del que me siento suyo y que nunca hubiese imaginado tener la gran oportunidad de ser el pregonero en sus fiestas», por lo que cuando se lo propusieron, dijo que sí, «sería un gran error desaprovechar esta ocasión, este lujazo», apostilló.

Y explicó que tras la llamada telefónica ofreciéndole esta oportunidad «de quien primero me acordé fue de mi abuela, quien falleció este año y la que estaría tremendamente orgullosa de mí. Ella ha sido una persona muy importante en todas mis etapas, como cada abuela con su nieto».

A continuación pasó a hablar de su profesión, «el fútbol sala, un deporte minoritario comparado con el fútbol pero que cada vez va teniendo más importancia y que en nuestra villa siempre ha estado muy arraigado a sus gentes». Y recordó sus inicios en el Albense, «con esos entrenadores que te marcan con su manera de cuidarte»; después pasó al primer equipo, que acababa de «conseguir la plaza en 2ª B y había sido todo un éxito. Esos años fueron difíciles porque tenía que hacerme un hueco en el equipo, una plantilla repleta de grandes jugadores que habían demostrado ya sus buenas maneras en el fútbol sala».

Fueron «inicios con adversidades pero que poco a poco, iba salvando y además consiguiendo un peso deportivo importante entre mis compañeros», pero de los que tiene «grandes recuerdos deportivos» y «buenas vivencias personales con los que eran mis compañeros, ahora muchos de ellos, mis amigos». Pero esa etapa también tendría su fin y en 2013 pasó a ser profesional, según contó, y tuvo que «salir de aquí, de mi tierra, alejarme de mi gente, de mis amigos, y sobre todo de mi familia. La adaptación fue dura pero positiva». «Burela, Segovia y ahora Manzanares son los lugares donde he podido mostrar mis capacidades como deportista e intentar dejar huella como jugador y como persona», añadió más adelante.

Y finalizó su discurso dando un consejo a los jóvenes que practican algún deporte, «que os acerquéis a esa gente que prefiere enseñar antes que ganar».