Defensa del Patrimonio propone retocar el entorno urbano del Mercado Central

Mercado Central de abastos de Salamanca. /LAYA
Mercado Central de abastos de Salamanca. / LAYA

Cree que algunas «pequeñas actuaciones» mejorarían los accesos y el interés arquitectónico y comercial por el inmueble

REDACCIÓN / WORDSALAMANCA

La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio entiende que las actuaciones realizadas en los últimos tiempos para renovar la imagen del Mercado Central «no son del todo acertadas, pero la limpieza, la restauración y otras medidas adoptadas para favorecer su conservación futura han sido las más destacables por necesarias».

La primera de esas actuaciones consistió en la instalación de iluminación nocturna en base a diferentes tipos de focos y colores «que ha supuesto una notable alteración de las fachadas del edificio al añadirse todos esos elementos, ajenos a la obra arquitectónica, con sus correspondientes agujeros, cables y cuadros eléctricos. A cambio de gozar de una iluminación nocturna cuando el horario de apertura pública o de mayor actividad es el matinal», explican.

La segunda de las actuaciones ha sido la colocación de una vidriera «que solo encuentra justificación política, nunca justificación histórica y con gran discusión por la combinación estilos artísticos y arquitectónicos». Si se quisiese hacer más interesante el edificio e incrementar la afluencia de clientes y visitantes «deberían realizarse pequeñas actuaciones encaminadas a favorecer el acceso al edificio creando un espacio público que lo integre y mejore la percepción del mismo; de tal forma que pueda ser observado desde cualquier punto con las mejores condiciones. También debería lograrse que las personas pueden estar y convivir en ese entorno. Todo ello redundaría en su atractivo arquitectónico y comercial en vez de verse perjudicado como así ocurre», opinan en la asociación.

Accesos

Así, explican que la fachada que da a la Plaza Mayor «presenta un acceso por medio de una doble rampa y el espacio entre ambos edificios se encuentra principalmente ocupado por una amplia calzada» para autobuses y vehículos, además de una parada de taxis y la presencia «recurrente» de vehículos detenidos temporalmente. «No es precisamente la forma más amable y permeable, a pesar de los tres pasos de peatones no regulados existentes entre Pozo Amarillo y Poeta Iglesias, para que las personas puedan adentrarse en el Mercado Central».

La fachada sur está siendo utilizada «para el estacionamiento de vehículos de carga y descarga y para la colocación de contenedores junto al monumento. A estas dos afecciones, desde el entorno, se suma el estado descuidado del mismo: suciedad del pavimento y pérdida del arbolado urbano. Nada de ello juega a favor de invitar a entrar desde este lateral donde, además, una de las dos puertas de acceso al interior tiene unos contenedores soterrados que dejan poco espacio para el tránsito». Además, «a ausencia de actividad comercial exterior y de espacios para la estancia y el encuentro de los ciudadanos, como podría serlo la Plaza del Ángel, hoy un lugar inaccesible e inhóspito, tampoco aportan un dinamismo acorde a la actividad interiorl».

Las críticas de la asociación se centran en las calles y plazas que rodean al edificio

Continúa. La fachada oeste «se asienta en un amplio espacio utilizado y destinado principalmente para el estacionamiento de vehículos y por tanto carente de personalidad. La puerta de acceso al interior solo lo es a la planta baja donde la mayoría de los puestos carecen de actividad, por lo que no es muy utilizada, pese a que debería potenciarse como accesible desde la vía pública en detrimento de los laterales con escaleras».

Finalmente, el lateral que resta «pese a que también tiene un teórico carácter peatonal, se encuentra con varias dificultades que no facilitan ese tránsito libre ni la estancia de personas en el mismo: la circulación y presencia de vehículos, la ubicación de los bancos (único mobiliario urbano), la situación de unos contenedores soterrados (que además afecta estéticamente), la colocación de una estatua (que debiera replantearse) y las principales barreras que se crean: el libre aparcamiento (pese a la señalización) de un sinnúmero de motocicletas y las terrazas de grandes dimensiones de varios establecimientos de hostelería. Resulta difícil llegar al mercado en línea recta y sin detenerse antes con tantos y tan voluminosos obstáculos distribuidos por el espacio público», concluyen en la asociación patrimonialista.