«La construcción adquirió una dosis de prudencia con la crisis económica»

El nuevo presidente de la asociación de constructores AESCON, Manuel Prieto. /MANUEL LAYA
El nuevo presidente de la asociación de constructores AESCON, Manuel Prieto. / MANUEL LAYA

El nuevo presidente de la patronal de la construcción AESCON, Manuel Prieto, repasa la situación actual de un ramo que intenta dejar atrás definitivamente las secuelas de la crisis

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

Manuel Prieto llega por segunda vez en su carrera profesional a la presidencia de la Asociación de Empresarios Salmantinos de la Construcción, Obras Públicas y Auxiliares (AESCON). El primer mandato se desarrolló en el turbulento periodo entre 2011 y 2015, con la crisis económica azotando al país. Confía en que el segundo sea mucho más plácido y pueda dedicarse «a lo que debe hacer un presidente, apoyar y representar a los asociados», que en Salamanca se cuentan por cientos. Lleva 10 días al frente de la asociación y toda una vida vinculado con la construcción.

- ¿Cómo llega a la presidencia de AESCON?

- La realidad es que no me he ido, porque he estado en la Junta Directiva desde 2017. Fue presidente de 2011 al 15 y no me he ido nunca.

- ¿Y qué situación se ha encontrado?

- Es mejor que cuando me fui. Las cosas están encaminadas en sentido positivo. Queda mucho recorrido, pero están bastante mejor. Hay que tener en cuenta que me fui en plena crisis. Entré con la crisis y me fui con ella, que por cierto duró mucho.

- ¿Cómo recuerda la crisis? Porque al ladrillo le afectó de lleno...

- Fue el sector que mas le afecto. Fue el que más había crecido en aquellos años y al que mas le afectó, desde el principio hasta el final de la crisis. No tuvo tregua.

- ¿Qué ocurría en el día a día?

- De todo. Fue muy duro. Se destruyeron empresas. Éramos 12.000 trabajadores por cuenta ajena y llegamos ser 3.000 y pico, el paro pasó de 2.000 a 5.800 personas, se destruyeron muchas empresas, afecto a muchas auxiliares... calculamos que el 70% de las empresas de la construcción habían llegado a desaparecer. Las auxiliares sufrieron mucho, hubo muchos impagos... fue algo global.

- ¿A qué desafíos se enfrentan ahora?

- A los normales tras una crisis. Crecer poco a poco e ir saliendo de ella. El subsector de la rehabilitación se está desarrollando bastante, el de la obra pública está empezando a tener un poco de crecimiento porque las administraciones están volviendo a invertir en ella y el que esta más lento, al menos en Salamanca y en las provincias pequeñas, es el residencial de obra nueva. En Madrid y en las ciudades de costa ya está a un nivel como antes de la crisis. En Salamanca lo cierto es que hasta 2010-2011 estuvimos un poco más tranquilos. En las provincias pequeñas todo se atenúa. Tarda mas empezar y bastante más en recuperarse.

- ¿La obra pública y las reformas son los asideros de la construcción a día de hoy?

- Son los dos nichos. La rehabilitación sobre todo, porque las políticas regionales y estatales están fomentando con ayudas de todo tipo la rehabilitación. La obra pública no es para tirar cohetes, pero veníamos de una época con inversión mínima y ahora está volviendo a invertirse en distintos tipos de obras.

- ¿Qué opinan de iniciativas como la del Ayuntamiento, de aportar un millón de euros para reformar edificios de viviendas?

- La política que ha hecho el Ayuntamiento a través del Patronato Municipal de la Vivienda de invertir en rehabilitaciones es positiva, pero un millón de euros para todas las obras... solicitaron ayudas 280 edificios. Un millón de euros es insuficiente. Creo que están valorando la idea de ampliarlo más pronto que tarde.

El problema de la rehabilitación y la reforma es el intrusismo que existe. El próximo paso que hay que dar es que las obras las realicen empresas que estén legalizadas en todos los sentidos. Ahora mismo no sé los datos, pero en 2014 hicimos un estudio sobre empresas que podían estar haciendo obras de forma ilegal y era nen torno a un 30%. Ahora no sé cuánto, pero es un paso que hay que dar entre todas las administraciones publicas. Desde AESCON hicimos algunas campañas en ese sentido, para acabar con el intrusismo, pero tuvo el efecto que pudo tener, no más porque si no hay apoyo de los demás... O las administraciones se implican o seguirá habiendo intrusismo. Es una labor de inspección de sindicatos, comunidades, ayuntamientos... de todo.

- ¿Han mantenido contactos con las administraciones? ¿Qué inversiones prevén en obra pública?

- Las que aparecen todos los años en presupuesto de Junta y Ayuntamiento. Se ve que en la inversión en obra pública en construcción y edificación suben lentamente, van en aumento. El problema con la obra pública es que sólo se valora la subasta. Hay que ir con bajas muy agresivas y eso va a penalizar gravemente al sector. Habría que valorar mecanismos dentro de los pliegos que, siendo legales, por supuesto, primaran no sólo la baja, que está perjudicando a muchas empresas. En la crisis hubo empresas que fueron a la obra pública con pérdidas, eso lo ha hecho el sector sólo por mantener la plantilla y el empleo. Y eso ha sucedido en infinidad de ocasiones. No se puede primar única y exclusivamente el tema económico, que haga la obra el que la presupueste mas barata. Hay que tener en cuenta oros criterios, la experiencia, la calidad... hay cosas que se pueden valorar aparte de la baja.

- Ha mencionado el intrusismo. ¿Cómo afecta al sector y a los consumidores?

- Es un perjuicio para el consumidor, está clarísimo. Una obra no se acaba cuando se termina, sino que pueden surgir problemas. Que una empresa tenga seguros y garantías aporta seguridad a uno mismo. Y no digo nada si durante la obra ocurre algún incidente, que es cuando los problemas se multiplican. Andar en lo otro es arriesgar mucho, no sólo por parte del supuesto empresario, sino también de la comunidad que contrata una obra a una empresa que no es legal o un particular a quien no cumple los requisitos. Y además es competencia desleal a los empresarios. Es un reto que esta ahí y hay que intentara atajar.

- ¿Cómo se resuelve ese problema?

- Lo primero es una labor de mentalización. Y de que las obras, como cualquier cosa, las tienen que cumplir quienes cumplen los requisitos. El sector ha tenido ese problema, ha estado muy ordenado por un lado y desordenado por otros. Es evidente que lo tienen que hacer quienes cumplan los requisitos, como en cualquier profesión.

-¿Por qué la obra residencial no acaba de salir adelante? ¿Falta financiación, suelo...?

- Suelo en este momento hay bastante. En concreto hay dos sectores completos , La Platina y El Marín, a la salida de la Ronda del Oeste, donde hay suelo suficiente. El problema es el 'stock' que ha habido y que tiene que cambiar la tendencia. Igual que a Salamanca tardó más en llegar la crisis, estamos empezando a salir. Y es cierto que los datos de compraventa de viviendas se están incrementando, pero no han cogido el nivel que tienen que coger. El sector bancario no está como hace tres años, que no apoyaba nada a la promoción. La está empezando a apoyar, pero con cortapisas.

La construcción es un elefante. No se mueve inmediatamente. No es una tienda que abre y se pone a vender. Es un proceso lento. Para construir viviendas hay que pedir licencias, que tardan varios meses, más de lo deseable en este momento. Y hay que buscar una financiación. Ahora ha cambiado la dinámica y estamos volviendo a construir, pero desde que se toma la decisión hasta que se echa el hormigón pasa un año y medio.

- ¿Y hay demanda?

- Creo que sí. De hecho la vivienda usada se vende cada vez más y todo lo que sale nuevo también se está vendiendo. Hay una demanda latente. La clave de todo es que los bancos confíen en la promoción y en los compradores. Todo pasa por que vuelvan a dar créditos, ya no digo con el grifo abierto como antes, sino como los ha dado toda la vida.

- ¿Qué sucede con la mano de obra cualificada? Varios constructores han comentado que es difícil encontrarla. ¿Por qué falta?

- Es una realidad hasta el punto que creo que como siga creciendo la obra, habrá obras con problemas para comenzar. En el sector de la construcción mucha de la gente que había se ha ido, otra se ha metido en otros sectores y así llegamos a un momento en que no hay gente joven en el sector. El reto es volver a formar gente para que se incorpore a la construcción. Si no, dentro de unos años va a ser complicado. El sector tocó suelo. No había trabajo. Mucha gente que estaba se ha ido a otros sectores y si estás a gusto, no lo dejas.

- Pero si ahora hay demanda de mano de obra ¿por qué no se contempla como opción laboral?

- Ahora sí se contempla, pero no es fácil el trasvase de otros sectores a éste. Y mucha gente se ha jubilado. Y había inmigrantes que ya no están en España. No es tan fácil. El trasvase va a costar. Y luego una cosa es que se encuentre gente sin cualificar y otra que haya gente cualificada, y eso requiere una formación que en muchos casos no existe.

- ¿Se han acercado a los jóvenes o los estudiantes para plantearles esta opción?

- Desde todas las organizaciones empresariales y centros de formación se forma continuamente, pero hay mucha gente que se esta yendo a Madrid y a la costa y en las ciudades pequeñas, aunque el desarrollo no ha sido tan grande, estamos teniendo dificultades para encontrarlos. Madrid, Barcelona y la costa están acaparando mucha mano de obra. Se forman aquí y se marchan, porque aquí no había trabajo hace un tiempo.

- ¿Queda 'stock' de viviendas de los años de la crisis?

- El que queda es en el alfoz. El que hay, para las ventas de viviendas, no está influyendo. En la capital pueden quedar 300-400, pero está prácticamente agotado. Hay un 'stock' estructural, flotante, de 700-800, que tienen que estar sin vender. En 2011-2012 había mas de 5.000 sin vender en la provincia, que haya 1.500 entre la capital y el alfoz no es relevante, se ira absorbiendo.

- ¿Cuánto se construye hoy en Salamanca?

- Promociones hay pocas. Unas 250-300 viviendas. Ni mucho menos lo del año 2006-2007, cuando se construían unas 4.000 aproximadamente. Está poco a poco recuperándose. Y tampoco es conveniente llegar a esos niveles. Los excesos nunca han sido buenos para nada. En épocas normales se construyeron 1.500-1.600... esa sería una época en la que el sector funcionara con normalidad. El problema de la otra vez es que acudieron al sector supuestos promotores de viviendas. Pasó antes y pasa ahora, que puede ser cualquiera. Acudió gente que no era del sector y que no era profesional y empezó a haber un desbarajuste que al final pagamos todos.

- ¿Les afecta de alguna manera la burbuja del alquiler de viviendas?

- ¿Hay burbuja en Salamanca? Madrid y Barcelona son otra cosa. En Salamanca no la veo por ningún lado. Los precios que veo en el mercado son los de hace 8-10 años. Está un poco vinculado con las ayudas al alquiler y eso ha hecho subir un poco los precios. ¿Cuanto? ¿Un 5%, un 6%? También es cierto que durante la crisis hubo una bajada. Yo en Salamanca no veo la burbuja.

- ¿Qué ha aprendido el sector con la crisis?

- Ha adquirido una dosis de prudencia y que hay que valorar muchas más cosas antes de invertir. Igual que se pueden estar vendiendo las viviendas, como de hecho se vendían, nos hemos dado cuenta de que se pueden dejan de vender. Hay que ser prudentes. Al sector lo para siempre el sector bancario. Y como el sector bancario está empezando a pedir otras regulaciones para dar los créditos, a partir de ahí se comporta de otra manera.

- Al final del hilo siempre están los bancos...

- De otra forma no funciona. Para invertir en un bloque de viviendas, si no hay un banco ¿quién invierte? Y al comprador le pasa lo mismo.

- ¿Cómo se ve dentro de cuatro años, cuando acabe este mandato?

- La otra vez empecé pensando unas cosas y pasaron mil cosas en el camino. Espero que sea como siempre, un mandato normal, haciendo lo que debe hacer un presidente, apoyar y representar a los asociados y no en otras cosas que me tocó estar. Con muy poco será un mandato mas tranquilo que el anterior.