Colocan un quitamiedos en una de las entradas a Fuentes de Béjar e impiden el paso

Quitamiedos junto a la carretera donde se ve claramente que no existe un acceso peatonal ni para ganado en dirección al pueblo./WORD
Quitamiedos junto a la carretera donde se ve claramente que no existe un acceso peatonal ni para ganado en dirección al pueblo. / WORD

Los vecinos habían pedido a la Diputación medidas de reducción de velocidad por ser un cruce peligroso

M. JESÚS GUTIÉRREZ / WORDFUENTES DE BÉJAR

El alcalde de Fuentes de Béjar, Gustavo Rodríguez Sánchez, denunciaba ayer ante los medios de comunicación la colocación por parte de la Diputación de un quitamiedos en la carretera en dirección a Ledrada, sin dejar un acceso peatonal al municipio, impidiendo así el paso no sólo de vehículos sino también de personas y animales.

Para entender la situación que ha molestado a vecinos y a la Corporación municipal, que ha tomado cartas en el asunto, hay que remontarse a hace unos doce años cuando esta vía se comenzó a utilizar. Se trata de una carretera que cruza el término municipio de Fuentes de Béjar dejando al otro lado una vivienda y varias fincas, por lo que es una carretera muy utilizada.

Asimismo, Rodríguez añade que la carretera tenía una limitación de velocidad de 40 kilómetros/hora pero los vehículos pasaban a 100 y hasta 120 km/h. y también muchos camiones cargados con ganado iban a más velocidad de lo permitido, por lo que los vecinos reclamaron a la Diputación que instalase medidas disuasorias de velocidad, como algún radar, bandas de reducción, semáforos o cualquier otra medida, pero «hicieron caso omiso» y como pasaba el tiempo los habitantes de Fuentes de Béjar escribieron al Procurador del Común, que les dio la razón, y cotejándolo con la Dirección General de Tráfico señaló que se trataba de un «cruce peligroso». Ante esta situación, el Procurador del Común solicitó a la Diputación que se pusieran «lomos de burro para reducir la velocidad».

Mientras tanto los vecinos tomaron cartas en el asunto y realizaron una manifestación, con todos los permisos pertinentes.

La sorpresa tanto para habitantes de Fuentes de Béjar como para la propia Corporación municipal llegó el pasado viernes cuando un grupo de operarios se presentaron en Fuentes de Béjar para colocar al final de la calle Eras un quitamiedos, cortando así el acceso a esa calle, sin comunicación previa al Ayuntamiento de que se iba a realizar el cierre de una calle municipal.

Fue instalado el pasado viernes sin notificar al Ayuntamiento que se iba a cortar una calle

«Yo me enteré cuando pasé por allí y vi a los operarios trabajando, a los que pregunté qué estaban haciendo y me lo dijeron», señala el alcalde de Fuentes de Béjar, quien enseguida avisó a los vecinos y se preparó un pequeño revuelo que hizo que acudieran hasta «doce guardias civiles» pero «el quitamiedos se colocó».

Desde ese momento, desde el Ayuntamiento se pusieron en contacto con un técnico de la Diputación para que se dejara un acceso peatonal, pero «todo fueron negativas».

Ante esta situación, prosigue el primer edil, se personó en el pueblo el diputado socialista Manuel Ambrosio Sánchez, quien «habló con el ingeniero a pie de carretera» y se fijó una reunión en la Diputación el pasado lunes, en la cual le manifestaron que en dos días les dirían algo y que se haría un estudio para buscar una solución.

Ayer, 48 horas después, nadie se puso en contacto con el Ayuntamiento y fue el diputado socialista quien se interesó por el tema y preguntó en Diputación, a lo que contestaron que «no se podía hacer nada».

El alcalde de Fuentes de Béjar afirma que dejando así el quitamiedos sin que haya un acceso peatonal al pueblo se genera un peligro mayor, porque las personas que vienen por el arcén tienen que saltar la valla para poder entrar en el pueblo. Además, obligan al ganado que entraba por esa calle a que recorra 700 ó 900 metros por la carretera para poder llegar a las fincas, lo que «es más peligroso aún».

Asimismo, Gustavo Rodríguez considera que «no se puede cortar una calle sin más» y sin pedir permiso. Y más cuando se ha estado utilizando más de una decena de años sin que se considerara peligrosa. «¿Si lo es ahora, también lo sería hace diez años?», se pregunta el primer edil.

El problema real que existía era el exceso de velocidad y «eso se podía solucionar con medidas reductoras de velocidad, pero no impidiendo el paso», apostilla el regidor, quien asegura que hasta el momento el Ayuntamiento no había tomado cartas en el asunto y habían sido los propios vecinos quienes se habían movilizado, pero ahora debe ser la Corporación quien tiene que intervenir porque se ha cortado una calle y tienen que defender los derechos de los habitantes de su pueblo, por lo que continuarán tomando medidas al respecto para conseguir, al menos, un acceso peatonal al pueblo.