La Cofradía del Silencio de Ciudad Rodrigo procesionará con la reliquia de la Cruz de Cristo

Representantes de las cofradías y de la diócesis junto a la reliquia. /S.G.
Representantes de las cofradías y de la diócesis junto a la reliquia. / S.G.

De este modo, la Semana Santa mirobrigense de 2020 sumará una nueva cita en un día aún por concretar

SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

Coincidiendo con el 90 aniversario de su fundación, la Cofradía del Silencio sumará una nueva procesión a la Semana Santa Mirobrigense en la que el Lignum Crucis, la reliquia de la Cruz donde crucificaron a Jesucristo, será protagonista.

El presidente de esta cofradía, Luis Alberto García, no ha querido esperar más tiempo para dar a conocer la noticia y acompañado de representantes de las otras cofradías, del vicario general, Tomás Muñoz, y del presidente del Cabildo Catedral, Ángel Martín, lanzó la propuesta que ha requerido el visto bueno del administrador apostólico, Jesús García Burillo, y de la propia Junta Mayor de Semana Santa. De hecho, las conversaciones comenzaron hace un tiempo pero se ha querido guardar la máxima discreción hasta que todo estuviera concretado.

En principio, se podría hacer coincidir esta procesión con el Vía Crucis que se celebra en la Catedral de Santa María el Viernes Santo pero esta cuestión no es definitiva. Si no hay cambios, el recorrido marcado será dentro de la propia seo y en los alrededores. El presidente del Cabildo apreció que esa fecha sería significativa, «tendría más sentido» porque «haríamos posible dos cosas: la adoración y el Vía Crucis».

La cofradía reunirá en el mes de julio a sus integrantes para ir tomando decisiones firmes pero se da por hecho que la idea ha llegado para quedarse y permanecer en el tiempo, independientemente de aniversarios. El presidente del Silencio reconoció que fue un amigo suyo, integrante de la Vera Cruz de Salamanca, el que le habló de esta reliquia que se conserva en la catedral y de ahí surgió la iniciativa.

Por su parte, Tomás Muñoz fue el encargado de contextualizar aspectos relacionados con esa reliquia que llegó a la seo civitatense en 1836 con el obispo Pedro de Alcántara, conocido por 'el obispo intruso'.

«Esa época fue una de las más difíciles y tristes de la diócesis», indicó, «la desamortización de Mendizábal acabó con los conventos que se arrasan».

A Pedro de Alcántara se le dio ese sobrenombre porque fue nombrado por la reina gobernadora pero no reconocido por la Santa Sede y «en un principio el cabildo se resiste pero al final lo acepta», precisó el vicario, quien valoró la pieza como «magnífica». Aún así, Pedro de Alcántara permaneció en la diócesis entre los años 1835 y 1843.

La oportunidad para adorar el Lignum Crucis debe ser, igualmente, tenida en cuenta pues solo se saca cuando llega un nuevo obispo a la diócesis.

También fue Tomás Muñoz el que insistió en que «lo importante es que esta procesión se integre dentro de la Semana Santa» y se hizo referencia en varias ocasiones por todos los promotores del acto, en que se había contado desde el principio con las otras cofradías integradas en la Junta Mayor de Semana Santa.