«Era un chico conocido en el pueblo, le gustaban los deportes de aventura»

Agentes de la Guardia Civil, sobre el puente que salva las aguas del Águeda en la zona de la presa salmantina de Irueña./Silvia G. Rojo
Agentes de la Guardia Civil, sobre el puente que salva las aguas del Águeda en la zona de la presa salmantina de Irueña. / Silvia G. Rojo

La búsqueda de Mikel M. M., vecino de Beasain y desaparecido el jueves en las inmediaciones del pantano de Irueña, sigue sin dar frutos

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

Han pasado casi tres días desde que Mikel M. M., vecino de Beasain (Guipuzcoa), desapareciera en las aguas del Águeda, y en la localidad cacereña de la que es originaria la familia del hombre de 48 años y a la que se dirigía de vacaciones con su hijo, San Martín de Trevejo, la preocupación se palpa en el ambiente.

A mediodía de ayer, los participantes de un campamento de verano poblaban la plaza Mayor con sus voces y risas pero la gente de este pueblo, que no alcanza los 900 habitantes, no era ajena a que a unos pocos kilómetros, en la comarca salmantina de Ciudad Rodrigo, los miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil seguían buscando el cuerpo de Mikel.

Más información

«Boas», saludan esos vecinos, que tienen su propia forma de comunicarse, «la fala», una lengua romance del subgrupo galaico-portugués que todavía se conserva en este Valle del Jálama.

En un corrillo, tres mujeres hablan sobre el asunto, y aportan otra serie de detalles, unos ya escuchados, y otros no tanto.

«Era un chico conocido en el pueblo, súper deportista y al que le gustaban los deportes de aventura», comenta una de ellas, que prefiere obviar su nombre. Su compañera expone el relato completo: «Venían ahora de vacaciones, no habían llegado todavía al pueblo y le ha dicho al niño: mira, me voy a tirar y me grabas, cuando salga me tiras las zapatillas. Cuando vio que no salía, ya se puso en la carretera para pedir ayuda». Ese lugar en el que paró y desde el que al parecer se tiró no es otro que un puente en la Cl-526, entre las localidades de El Bodón y Robleda, que se construyó a raíz de la entrada en funcionamiento de la presa de Irueña y cuya altura puede rondar perfectamente, los 30 metros.

«Venían ahora de vacaciones, no habían llegado todavía al pueblo y le ha dicho al niño: mira, me voy a tirar y me grabas, cuando salga me tiras las zapatillas»

Los padres de Mikel, sus tíos, «todos están aquí, la familia por parte de su madre vive aquí», continúan las mujeres aportando detalles.

Aseguran, además, que el menor, de unos 10 años, una vez que sus abuelos lo llevaron al pueblo la misma noche de la desaparición, «se les escapó y se fue a la piscina natural y allí llegaron la Guardia Civil y los psicólogos», incluso, «el niño fue el que llamó a su madre para contárselo». Ambos progenitores estaban separados.

La Plaza Mayor de la localidad extremeña de San Martín de Trevejo, ayer.
La Plaza Mayor de la localidad extremeña de San Martín de Trevejo, ayer. / Silvia G. Rojo

La explicación que dan estas mujeres a lo sucedido es que «se habrá tirado mal, él es deportista», intentan justificar esta fatalidad.

Además del hijo del desaparecido, que grabó un vídeo en el que se aprecia, según fuentes próximas, cómo ambos realizan la cuenta atrás antes de tirarse; un pescador vio la caía. Casualmente, cosas de la vida, ese pescador es vecino de San Martín de Trevejo. Es una «casualidad», pues al parecer, ni si quiera es habitual que se decanten por esa zona del pantano para pescar. 

Operativo

En la zona de la Presa de Irueña, desde primera hora de la mañana de ayer continuaba el operativo de búsqueda, aunque solo con los efectivos de la Guardia Civil, sin la presencia de los bomberos de Ciudad Rodrigo que tanto a última hora de la tarde del jueves como en la jornada del viernes, habían buscado con sus zodiac en superficie.

Un grupo de personas, vinculados por distinta filiación con el desparecido, también se encontraba en el lugar de los hechos desde el primer momento, tutelados por dos agentes de la benemérita y ante la llegada de la prensa, adviertieron rápidamente: «No queremos que se haga ninguna foto de la familia».

Posteriormente, los agentes acompañaron a esas personas hacia la parte baja del pantano pero igual que durante las primeras horas se permitió el acceso de fotógrafos, ayer ya se descartó esa posibilidad.

El ir y venir de coches de policía desde primera hora fue continuo e incluso, se pudo ver cómo dos agentes buscaban perspectiva desde el puente, alguna idea de lo que haya podido pasar, en contacto con sus compañeros que estaban justo debajo en una embarcación.

La búsqueda volvió a resultar infructuosa por lo que habrá que seguir esperando nuevas inmersiones.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos