La cata de cuatro tipos de miel

Algunos de los participantes en una de las catas de miel de ayer. /WORD
Algunos de los participantes en una de las catas de miel de ayer. / WORD

El espacio de innovación organizó esta iniciativa para dar a conocer el producto

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Hasta cuatro tipos de miel protagonizaron ayer la cata que tuvo lugar en el pabellón central de Salamaq, en el espacio de innovación y divulgación científica. Esta iniciativa estaba abierta a público de todas las edades que se convirtieron durante 20 minutos en expertos catadores de un producto habitual en las casas pero a la vez desconocido. El profesor de la Facultad de Biología e investigador del CIALE, José Sánchez, fue el encargado de guiar la cata, en esta ocasión adaptada al lugar y muy diferente a la profesional, que tiene que cumplir una serie de requisitos de ambiente. En este estand, las mieles de azahar, eucalipto, milflores y encina fueron probadas en un tubo en lugar de una copa balón, y cada participante tenía un cuestionario donde podían valorar diversos valores de cada tipo de miel, como el color, el olor, el sabor, que va desde dulce, ácido, amargo o salido, así como el tacto, en el que podían medir la viscosidad, adhesividad o cristalización.

Uno de los objetivos de esta cata era que el público aprendiese a identificar diferentes tipos de miel, de hecho, les invitó a que en sus casas prueban varias y no siempre optan por la misma. «Queremos dar a conocer que hay distintos tipos de miel, y que se animen a cambiar la habitual», apunta este profesor de la USAL. Además, les lanzaba el consejo de que cuando acudan a un supermercado se fijen también en la etiqueta de la miel y que sobre todo tenga un único origen y no de varios países. Los catadores también preguntaban sus dudas a José Sánchez, como por ejemplo, si a la miel se le añadía una niña, a la que se aclaró que no, que está prohibido.

El conductor de la cata les preguntó cuál había sido la miel que más les había gustado, y en las respuesta había variedad, «ninguna es mejor que otra, a cada uno le gustará una», advirtió. En esta ocasión, las cuatro elegidas para esta iniciativa de Salamaq eran muy diferentes entre sí. Otra de las cuestiones que se trató era la importancia de tratar bien la miel, que es necesario calentarla, pero no por encima de los 45 grados de temperatura. Sin duda, la cata de mieles fue un éxito y contó con el interés de los que se sentaron a probar cada una de ellas, a veces familias completas.

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