Carlos Fortes desglosa en su pregón la importancia de las fiestas mirandeñas

La plaza del castillo, habilitada como plaza de toros, acogió en la tarde de ayer el pregón de las fiestas. :/M. J. G.
La plaza del castillo, habilitada como plaza de toros, acogió en la tarde de ayer el pregón de las fiestas. : / M. J. G.

Y hace referencia al tiempo que ha estado ligado al pueblo, que le ha permitido acercarse a la «particular cultura e idiosincrasia serrana»

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZMIRANDA DEL CASTAÑAR

Aunque no es mirandeño, Carlos Fortes se siente como tal gracias a los más de 25 años que lleva ligado a este municipio serrano, que le han permitido «acercarme de una forma especial a la particular cultura e idiosincrasia serranas», según manifestaba ayer en el pregón con el que se abrían oficialmente las fiestas patronales de Miranda.

«Desde que visité la Sierra de Francia por primera vez quedé asombrado y enamorado de la autenticidad de este entorno pero, sobre todo, he de destacar la hospitalidad y simpatía de sus habitantes», afirmó, sin olvidar «el cuidado con el que se guardan las costumbres y tradiciones de una forma tan natural en Miranda y, en especial, el meticuloso cariño y rigor con el que preparáis vuestras fiestas». Celebraciones que tienen en el día 7 de septiembre un «comienzo de fiesta único, especial y emotivo» gracias a la «procesión de vísperas», que «la diferencia de cualquier otra»; una procesión de la que habló con detalle, como también de los actos del 8 y 9 de septiembre, en los que el repiqueteo de la gaita y el tamboril es una constante, en los que relaciones y bailes se entrelazan durante el ritual del ofertorio, en el que la algarabía y ceremonia del toro protagonizan el último día...

Una de las características de estas fiestas, a las que hizo referencia Carlos Fortes y que ya destacara Antonio Cea, «cronista oficial de esta villa y uno de los primeros investigadores en poner en valor el patrimonio cultural serrano», es «la unión de lo religioso y lo profano bajo un único concepto de función, como un todo unitario y armónico». Estas palabras de Cea dieron paso a otras en las que el historiador define la importancia que vísperas y fiestas tienen desde el punto de vista etnográfico. A lo que Fortes añadió el hecho de que desde el pasado año la procesión de los candiles y la celebración de las vísperas sean consideradas Fiestas de Interés Turístico Regional.

Por otro lado, no olvidó Carlos Fortes hablar en su pregón de algunos detalles de la arquitectura del casco histórico de Miranda del Castañar, que le han servido de fuente de inspiración en su trabajo.

Pero antes del pregón, la encargada en tomar la palabra fue la alcaldesa, Encarnación Torija, quien manifestó que era «un orgullo para mi» estar por cuarto año presidiendo este acto. En el que, como en los tres años anteriores, se ha contado con «personas que tienen algo que decir sobre Miranda del Castañar», como Carlos Fortes, «doctor en Bellas Artes que ha desarrollado su labor profesional en diversos campos», de los que dio buena cuenta al narrar su currículum.

Acabado el pregón, la alcaldesa cerró el acto dedicando las fiestas a todos los que no están, en especial a Juan; y recordando que este año la portada del libro de fiestas la protagonizaba el bobo de la danza. También dijo que para ella había sido un orgullo representar a Miranda durante estos cuatro años.

Tras este primer acto, llegaría uno de los más esperados por muchos vecinos, la bajada al ritmo de los danzarines hasta la ermita de la Cuesta, donde tuvo lugar las vísperas y a continuación la procesión con la Virgen por las calles de Miranda alumbradas únicamente por los candiles.

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