«Una canción de Serrat y Sabina me sirvió de estructura»

Víctor durante la firma de su último libro. /WORD
Víctor durante la firma de su último libro. / WORD

El autor mirobrigense acaba de publicar 'Las siete vidas de Alberto', su tercer libro después de nueve años de parón literario

SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

Asegura que echaba de menos «el gusanillo de la escritura, la efervescencia de crear» pues han pasado nada más y nada menos que nueve años desde que publicó su anterior trabajo 'A la sombra del atardecer'. Anteriormente, había visto la luz 'Tras la ilusión, el sol de poniente'. Ahora, el mirobrigense Víctor Esteban presenta 'Las siete vidas de Alberto', un relato que gira «en torno a la supervivencia dentro de un mundo actual en el que el hombre se ve sometido a continuas batallas que superar».

–¿Cómo se gestó este trabajo?

-Una parte del libro se escribió hace ya unos cinco o seis años, pero se quedó estancada, aparcada en un cajón de mi casa. Posteriormente, durante el verano pasado, mientras escuchaba una canción de Serrat y Sabina titulada 'Martínez' comencé a pensar que la estructura de la letra de la canción podría ser válida para escribir una novela y que a la vez podría aprovechar aquel texto que años atrás se había quedado olvidado. La canción cuenta la historia de un personaje que va esquivando las sucesivas y diversas visitas que la muerte le hace, sobreviviendo a todas ellas. Esa es más o menos la estructura de mi novela. Serrat y Sabina concentraron en cinco minutos una obra de arte en modo de canción. Yo tuve que escribir 160 páginas para hacer algo interesante.

–¿De dónde sale el tiempo o el momento para escribir?

-En estos tiempos que corren de tanta actividad frenética no es fácil, pero al final el tiempo lo encuentras en aquellos momentos de soledad que a uno le tocan vivir de vez en cuando. Al final es una actividad de la que disfruto mucho. Supongo que otros dedicarán su tiempo libre a otras actividades, yo cuando puedo y tengo un proyecto sobre el que trabajar, me gusta dedicar parte de mi tiempo libre a la escritura y especialmente a la creación literaria.

–¿Es disciplinado para escribir, lo hace habitualmente?

-Cuando estoy inmerso en un trabajo; en una novela, intento marcarme una disciplina. Intento escribir algo, aunque sea poco, todos los días. Luego hay días más productivos y otros menos. No obstante, el proceso creativo no se reduce al tiempo de escritura. A veces estoy haciendo cualquier otra cosa y a lo mejor estoy pensando en la historia, en lo que va a suceder, en cómo continuar. Cuando tengo la idea ya está conformada, luego ya es cuestión de ir al ordenador y plasmar lo que quieres contar.

–¿Siente que va encontrando lo que busca con su escritura?

-No busco nada premeditadamente. Lo que intento es dar con una historia que me ilusione, que me apasione y que pueda hacer emocionar o sentir al lector. Cuando decido publicar es porque pienso que algo de ello he conseguido. Después, cuando la historia ya se ha creado, el resultado puede llegar a sorprenderme. Por ejemplo, en la novela que acabo de publicar, sin pretenderlo de inicio, la historia ha conformado un homenaje a los héroes cotidianos que cada día se levantan por la mañana con la intención de sobrevivir a los avatares que la vida le va poniendo en su camino. Alberto es un héroe raso como cualquiera de nosotros, al que le suceden cosas como nos pueden suceder a cualquiera. Un héroe como aquel que se levanta por la mañana con la intención de encontrar un trabajo o como aquella que está superando un cáncer en un hospital, o como el que se levanta con un gran dolor de cabeza pensando en todo el trabajo que tiene que sacar. Podría haber escrito sobre un superhéroe que transformase el mundo, pero Alberto demasiado tuvo con sobrevivir él mismo. Además, plantea una reflexión sobre la sociedad actual y sus valores y lo hace invitando al lector a participar en el debate que se genera en diversas partes del libro. Invita a quien lo lee a pensar sobre el posicionamiento de los personajes, sin decantarse, dejando abierto el discurso planteado. Esto es algo de lo que más satisfecho estoy.

–Ahora mismo, hay un número importante de gente que publica libros, sin dedicarse de manera profesional a ello.

-Es cierto. Cuando yo empecé a escribir novelas hace ya diez años, éramos muy pocos los que nos atrevíamos a lanzarnos a esta aventura hermosa y complicada a la vez. No sé muy bien cuáles pueden ser los motivos. Quizá que la sociedad cada vez está más preparada y en consecuencia hay más personas que tienen capacidad para afrontar el reto de escribir. La sociedad avanza en muchos aspectos y retrocede en otros. En este sentido, es bueno comprobar que en estos tiempos en los que todo es inmediato, todo son mensajes cortos e instantáneos, a algunos nos da por escribir, crear y propiciar la reflexión sosegada.