Caja Rural aprueba el Plan Estratégico para intentar crecer un 22% en tres años

Directivos de la entidad tras la Asamblea General de socios./ICAL
Directivos de la entidad tras la Asamblea General de socios. / ICAL

La Asamblea General de Socios aprueba por unanimidad las cuentas de 2018, que incluyen un resultado de 4,86 millones de euros

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Caja Rural de Salamanca aprobó ayer por unanimidad las cuentas de la entidad financiera de 2018, que incluyen un resultado de 4,86 millones de euros después de impuestos, un incremento del volumen de negocio del 2,6% y un ratio de solvencia del 21,84%, más de 10 puntos por encima de la exigencia del Banco de España.

El presidente de Caja Rural de Salamanca, Ernesto Moronta, mostró así su «orgullo» al finalizar la Asamblea General por la «unanimidad de asistencia y aprobación» de todas las propuestas realizadas por el Consejo Rector en una asamblea que «ha transcurrido con total normalidad» y que también dio su visto bueno al «valiente» Plan Estratégico de la entidad para los próximos tres años.

El objetivo de dicho Plan es lograr un crecimiento del volumen de negocio de un 22% para «ser la entidad de referencia en esta provincia y en las que tenemos implantación», Ávila y Valladolid, puesto que «las cosas van marchando y cada vez más gente confía en la cooperativa de crédito» de Caja Rural.

Es por ello que desde la entidad se muestran positivos tras «atravesar una horrible crisis y ahora estar en el camino» y esperan, según Moronta, «que la estabilidad política llegue por fin para que todo se centre en lo que se tiene que centrar», de cara a desarrollar ese Plan Estratégico que «aunque valiente, hay que hacer con sentido común», porque piensan que «de verdad se puede cumplir».

En ese sentido, Moronta recordó que Caja Rural de Salamanca cuenta con más de 21.000 socios pero que aún así aún pueden «crecer en ese número» puesto que «el volumen de negocio tiene que aumentar», al ser una entidad que «no tiene competencia en esta provincia», según completó la directora general de la cooperativa de crédito salmantina, Isabel Martín Arija.

El Plan Estratégico de Caja Rural de Salamanca también incluye una mayor digitalización puesto que «la era digital ya está aquí y la mitad de nuestras transacciones se hacen por ahí», por lo que «una entidad que no piense digitalmente no es una entidad que piense en el futuro». Además, «rural no tiene que ser opuesto a tecnológico».

Por otro lado, también se plantea la posible apertura de nuevas oficinas en Valladolid, al tener la entidad «mucho recorrido» en la provincia vallisoletana, siempre y cuando «el momento económico ayude», dado que en Salamanca y Ávila la red de Caja Rural es, en opinión de Martín Arija, «muy tupida y densa».

Competencia

En cuanto al cierre de sedes y oficinas que se está llevando a cabo en el sector financiero, y sobre si puede beneficiar a Caja Rural de Salamanca, Martín Arija matizó que «la desgracia del vecino nunca puede ser una buena motivación para el éxito», pero sí señaló que la cooperativa de crédito cree que «esta provincia despoblada necesita una inyección de recursos» y que «por solvencia y capacidad», Caja Rural está «en disposición de dar esa inyección».

Concluyó Moronta recordando que el ser una cooperativa de crédito permite a Caja Rural de Salamanca «olvidarnos algo más del resultado y dedicar nuestros esfuerzos al crecimiento», como entidad con unas cifras de solvencia y morosidad que permiten que sus recursos «estén salvaguardados».