Los bejaranos se reencuentran en Toledo con los cañones de 1868

El medio centenar de bejaranos que visitaron el Museo del Ejército en Toledo. /WORD
El medio centenar de bejaranos que visitaron el Museo del Ejército en Toledo. / WORD

Medio centenar de personas participan en la excursión al Museo del Ejército organizada por la asociación Béjar 68 y el Casino Obrero

REDACCIÓN / WORDBÉJAR

Los cuatro cañones empleados en la defensa de Béjar el 28 de septiembre de 1868, que forman parte de la colección permanente del Museo del Ejército de Toledo, han recibido la visita de medio centenar de bejaranos. El viaje, organizado por la Asociación Béjar 68 y el Casino Obrero de la ciudad, contaba con el permiso de las autoridades del museo para visitar los almacenes de artillería, en el subsuelo del Alcázar de Toledo, para poder contemplar las cuatro piezas.

La expedición bejarana, recibida por el personal del museo, pudo descender a las galerías subterráneas, que no son visitadas salvo por historiadores e investigadores, para contemplar los cañones elaborados por los herreros bejaranos: dos piezas del calibre 18 creadas usando los ejes de máquinas textiles, que sirvieron durante aquel suceso montadas sobre carros; y otras dos de menor tamaño, hechos de madera y reforzados con hierro, dotados de ruedas.

Los cuatro cañones, que desde que el museo se trasladó a Toledo permanecen sin ser expuestos, fueron fundidos entre los días 24 y 25 de septiembre de 1868 por un grupo de herreros bejaranos, entre los que se encontraba el célebre Víctor Gorzo, para dotar a las defensas ciudadanas de mayor capacidad de defensa en el combate que las enfrentó contra el ejército realista que trató de asaltar Béjar el día 28.

Las imágenes tomadas por Juan Cambón aquellos días dan fe de la presencia de la artillería local en las barricadas, y el relato de Juan Muñoz Peña publicado meses después refiere cómo un grupo de bejaranos que habían servido en el cuerpo de Artillería se encargaron de su manejo. Posteriormente los artefactos fueron requisados por las autoridades militares, para instalarse primero en un parque de artillería de Valladolid, y en septiembre de 1876 incorporarse al Museo del Ejército.

 

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