La balanza comercial salmantina registra el superávit más pobre de su historia reciente

Interior de las instalaciones de la fábrica de combustible nuclear de Juzbado. /ENUSA
Interior de las instalaciones de la fábrica de combustible nuclear de Juzbado. / ENUSA

La cuenta de 2017 se quedó en 82 millones de euros, lejos de los 116 de 2016 o los 230 de 2015

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

La balanza comercial salmantina ofrece buenas noticias desde hace tiempo. Cada informe de las cámaras de comercio de España revela que la provincia exporta más de lo que importa y que el saldo es positivo. Aunque algunos meses puntuales pueda no ser así, aún no se ha dado un año en que la balanza comercial haya arrojado datos negativos.

La base de datos de comercio exterior detalla qué vendemos, a quién, por cuánto y en qué momento del año. Grosso modo, en 2017 exportamos bienes por valor de 675,1 millones de euros e importamos por una suma total de 592,7 millones. La diferencia arroja un saldo positivo de 82,3 millones. Como es habitual, el combustible nuclear de Juzbado, la carne y los productos farmacéuticos fueron, por ese orden, los que más euros dejaron en el ‘bote’ salmantino.

Una vez queda claro que las exportaciones son esenciales para la economía local, hay un detalle que, sin embargo, debería llamar la atención de las instituciones públicas y de las asociaciones empresariales salmantinas. Todas ellas han insistido siempre en la importancia de exportar y de abrirse hueco en el extranjero y deberán seguir en esa línea, porque el saldo comercial, aunque positivo, fue el más estrecho desde que las cámaras de comercio ofrecen datos.

Los 82,3 millones de balance de 2017 están lejos de los 116 millones de 2016; de los 230 de 2015; de los 197 de 2014 y de los 333 de 2013. Hay que remontarse al balance de 2012 (89,9 millones) para hallar un resultado en la línea de 2017. Es loable que las empresas locales tengan una posición asentada en los mercados extranjeros y que la provincia obtenga superávit año tras años, pero el resultado total de 2017 es notablemente inferior si se compara con los años anteriores.

El balance de 2017 no se debe tanto a un incremento en las importaciones (que de hecho se mantuvieron en una línea muy comedida) como al frenazo de las exportaciones. Hasta el año pasado, los productos exportados por Salamanca nunca habían sumando menos de 715 millones, pero en 2017 apenas superaron los 675. Esos 40 millones largos en ventas se tenían que notar.

Bazas

Pase lo que pase, el combustible nuclear de Juzbado y la carne son dos ases en la manga. El primero es un bien escaso y la segunda está avalada por varias marcas de calidad y Denominaciones de Origen tanto en vacuno como en porcino. Junto a los compuestos farmacéuticos suman casi 380 millones de euros, más de la mitad del valor de todo lo que exporto Salamanca en 2017. Son sin duda los tres productos más rentables de la provincia, aunque habrá quien pueda pensar que la balanza comercial de la provincia depende excesivamente de ellos.

En el capítulo de exportaciones también aparecen destacados algunos otros bienes como bebidas y líquidos alcohólicos, caucho, leche y productos lácteos, grasas animales y manufacturas de fundición, entre otros. Y todos suman.

Nuestros mejores clientes, por otra parte, están a nuestro alrededor. Francia, Países Bajos, Portugal, Alemania, Reino Unido, Italia, Bélgica... los siete mejores consumidores de productos ‘made in Salamanca’ son europeos. El primer país no europeo es Estados Unidos, en el puesto número ocho.

Francia, Países Bajos, Portugal y Alemania son nuestros clientes preferidos

Al hilo de los mercados con los que comerciamos, será interesante ver cómo afectará el ‘Brexit’ a esta lista. La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea nos atañe por cuestiones como aranceles sobre la compraventa de productos extranjeros o las posibles diferencias legislativas o comerciales. El Reino Unido es un buen cliente al que en 2017 exportamos productos por valor de 35 millones de euros, pero sobre todo es el principal suministrador de bienes con destino a Salamanca. El año pasado fue el país al que más le compramos, por una suma total de 131 millones de euros. En resumen, nuestra balanza comercial con dicho país es negativa (le compramos más de lo que le vendemos) y habrá que comprobar cómo fluctúa esa relación y a dónde van a esos euros cuando el ‘Brexit’ sea una realidad.

Además de Reino Unido, que fue el gran proveedor de productos para Salamanca, destacan también los Países Bajos (81,2 millones), Portugal (77,3 millones) y Estados Unidos (58,1 millones). Durante el año pasado compramos sobre todo productos químicos inorgánicos (casi 117 millones de euros) y farmacéuticos (102 millones).

Otras provincias

El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad valoró en su momento los datos de toda la región. Según dicho Ministerio, las exportaciones de Castilla y León disminuyeron un 13,2% en diciembre respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando los 1.051,2 millones de euros, mientras que las importaciones sumaron 974,3 millones de euros. «Estas cifras han permitido a esta comunidad autónoma cerrar la balanza comercial del año en positivo, con un superávit de 2.200 millones de euros. y una tasa de cobertura de 116,4%».

Esta evolución permitió que, durante 2017, el mayor valor de las exportaciones se acumulase en Valladolid (5.797,6 millones), Palencia (3.472,8 millones), Burgos (3.107,8 millones) y León (1.428,5 millones); a continuación se situaron Salamanca (675,2 millones), Soria (451,3 millones), Segovia (320,9 millones), Zamora (201,5 millones) y Ávila (141,9 millones).

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