Antología de una docente y artista

La pintora Pilar Hernández junto a su obra 'Interior'. /J. FORMIGO / ICAL
La pintora Pilar Hernández junto a su obra 'Interior'. / J. FORMIGO / ICAL

La pintora salmantina Pilar Hernández expone en La Salina una recopilación de sus obras, marcada por la variedad de técnicas

CHEMA SÁNCHEZSALAMANCA

No resulta novedoso comentar que otra pintora expone en La Salina, ya que tal y como ha manifestado el diputado de cultura Julián Barrera, Pilar Hernández se ha unido a la larga nómina de féminas que cuelga sus obras en la sala de la calle San Pablo.

Reconozco que no conocía la pintura de Pilar Hernández o al menos no soy consciente da haber asistido a ninguna exposición suya. La antológica actual sorprende por su densidad y por su calidad, y a estas alturas cada vez existe menos originalidad en el mundo del arte en el que con demasiada frecuencia habitan lo que los taurinos llaman 'pegapases', que se repiten sin pudor, una y otra vez, y sin la más mínima aportación creativa. Además hay realidades que justifican un título. Estamos hablando de una antológica de una artista que no descarta ninguna técnica y que nos regala una muestra en la que se expresa a través del óleo, acuarela, temple, collage, lápiz, sanguina, aguafuerte…Cualquier técnica le permite expresar la creatividad que acumula en su trayectoria. Y lo mismo podemos decir en cuanto a la temática en la que no falta el bodegón, el desnudo, el retrato o el paisaje rural y urbano. En ocasiones hasta funde con exquisitez el bodegón y el paisaje creando una grata imagen de marchamo impresionista

El dibujo de Pilar Hernández deja patente la fuente en la que bebió, Manolo Gracia, uno de los grandes de los legendarios grupos salmantinos Koiné y Tormes de mediados del pasado siglo XX. La pintura de Pilar es, por otro lado, una pintura cuajada, profunda, sin resquicios, con una paleta de color riquísima y que no puede negar su amistad y relación con María Cecilia Martin, a la que nos recuerda en algunos momentos con sus trazos empastados y seguros, así como el trato que da al paisaje puro o con figura humana, rural o urbano.

Es una de esas exposiciones que concita la atención del espectador y. aunque cada cual podrá decantarse por las obras o los espacios que prefiera, personalmente quiero dejar constancia que me han llamado la atención siete aguafuertes de altísima calidad y un retrato a lápiz de su madre de muchos kilates y línea academicista. Los 'collages', deliciosos.

Pilar Hernández, que ha estado dedicada a la enseñanza reglada en dos colegios de Madrid y a la 'no oficial' en la Escuela de San Eloy de la que fue alumna, demuestra con esta exposición que no es incompatible la docencia y la pedagogía con escalar a lo largo de una trayectoria hasta lo más alto de la creación artística. La obra que se cuelga en La Salina ha sido seleccionada por Anibal Lozano, que ha solventado con acierto el problema dado el bagaje material acumulado a lo largo de la dilatada trayectoria de la artista