«Me agarró, me arrastró hasta la caseta y me obligó a masturbarle y hacerle una felación»

Un momento del juicio celebrado ayer en la sala de vistas de laAudiencia Provincial./LAYA
Un momento del juicio celebrado ayer en la sala de vistas de laAudiencia Provincial. / LAYA

La joven que fue agredida sexualmente en las fiestas de Santa Teresa niega la versión del acusado, quien se enfrenta a una petición de ocho años de cárcel

Ricardo Rábade
RICARDO RÁBADESalamanca

D.R.A. son las iniciales de la identidad del joven de 19 años que se sentó ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial, imputado por una supuesta agresión sexual cometida durante la celebración de las fiestas de Santa Teresa, pedanía ubicada en el municipio salmantino de Galisancho. El relato del ministerio fiscal relevó que el acusado abusó presuntamente de una joven, a la que había conocido horas antes y a la que obligó a masturbarle y practicarle una felación.

La vista oral, celebrada a lo largo de la mañana en la sala de vistas de la Audiencia Provincial, quedó vista para sentencia e incluyó diversos testimonios, como la versión del acusado, quien insistió en la tesis de que la relación sexual con la víctima fue consentida en todo momento por ésta, como de la chica que presentó la denuncia, quien desveló que, durante la fiesta nocturna, el acusado se sobrepasó con ella, ya que, según reiteró,«me agarró, me arrastró hasta una caseta y me obligó a masturbarle y hacerle una felación»,

La víctima reconoció que había bebido alcohol durante la juerga nocturna y explicó que acudió a las fiestas con unas amigas, puntualizando que desde el primer momento el presunto agresor se interesó por ella, matizando que fueron«unos amigos comunes» los que le acabaron facilitando a D.R.A. el número del teléfono móvil de ella. La fiesta nocturna transcurrió en el local de una peña. Posteriormente, la joven relató que comenzó a sentirse indispuesta por el alcohol que había ingerido, por lo que decidió poner fin al jolgorio e irse a la casa de sus abuelos, que residen en la calle Quevedo de Santa Teresa.

La descripción de los hechos que rememoró la víctima puso de relieve que el presunto agresor sexual la cogió por la cintura y la arrastró hasta una caseta de las fiestas. Fue en ese escenario donde, presuntamente, tuvo lugar la masturbación y la felación, aunque la chica insistió en todo momento, respondiendo a las preguntas del ministerio fiscal, de la acusación particular y de las abogadas del acusado, que la relación sexual se materializó sin su permiso.«Yo nunca le di mi consentimiento y él era mucho más corpulento que yo, por lo que no pude escapar».

Testimonio de la abuela

La víctima relató lo sucedido al día siguiente a su madre y fue ésta la que informó de lo acontecido a la abuela de la joven, que también prestó declaración ayer. La abuela apuntó que su nieta le había enviado aquella noche un mensaje a través de whatsup, donde le comunicaba que no era capaz de conseguir entrar en su domicilio. «Le eché una bronca porque había bebido alcohol, pero la noté muy rara al día siguiente y tenía la ropa rasgada, como si la hubieran arrastrado a la fuerza, pero no me enteré de lo que le había pasado, que fue el viernes por la noche, hasta la mañana del domingo, cuando su madre me lo contó», detalló la abuela.

Por su parte, el acusado reiteró que «nunca le obligué a hacer nada» y, en realidad, era a «mi amigo a quien le gustaba ella». También enfatizó que «ni la arrastré ni la agarré» y ratificó que la relación sexual fue consentida en todo momento por ella.

En el caso de que al acusado sea declarado culpable, no solo se tendrá que enfrentar a ocho años de reclusión en un centro penitenciario, sino que tendrá que indemnizar a la chica con una compensación económica de 15.000 euros en concepto de daños morales y 245 euros más por los días que tardó en curarse de las lesiones que sufrió cuando fue arrastrada.

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