El acusado de violar a su sobrina de seis años en Salamanca niega los hechos

Un momento del juicio en la Audiencia Provincial./LAYA
Un momento del juicio en la Audiencia Provincial. / LAYA

La Fiscalía de Salamanca le pide en su escrito de conclusiones provisionales una pena de 12 años de prisión por abusos a la menor durante cinco años

EFESalamanca

El acusado de violar a su sobrina de seis años, Y.A.Q.R., ha negado hoy que le realizara tocamientos o la penetrara, unos hechos por los que, sin embargo, la Fiscalía de Salamanca le pide en su escrito de conclusiones provisionales una pena de 12 años de prisión por abusos a la menor durante cinco años.

El hombre, de nacionalidad colombiana, ha negado hoy, durante su comparecencia en la Audiencia Provincial de Salamanca donde ha sido juzgado, haber tenido «relación alguna con esta niña más allá de la puramente familiar».

La pequeña, que ahora tiene 16 años, y su tío compartieron entre los años 2008 y 2013 dos viviendas en Salamanca, con la madre adoptiva del acusado y con los padres de la pequeña.

Según la Fiscalía, Y.A.Q.R. sometió a la niña, desde que tenía 6 años hasta cumplir los 11, a diversos abusos sexuales, incluso mantuvo relaciones sexuales completas, por lo que la acusación pública ha solicitado para él una pena de 12 años de prisión y una indemnización de 150.000 euros para la menor, que ahora tiene 16 años y reside en un municipio de la isla de Tenerife.

«Nunca tuve relación alguna con esta niña más allá de la puramente familiar. Además, en la casa siempre había gente. Llegamos a vivir ocho personas, por lo que es imposible que pudiera hacer eso», ha afirmado el acusado.

También ha negado que la penetrara, «ni le quité la virginidad, ni ninguna de esas cosas».

Por su parte, la madre adoptiva del acusado y abuela de la pequeña ha asegurado, en su comparecencia como testigo, que la niña se mostraba «muy nerviosa» cuando estaba con Y.A.Q.R.

Además, en «alguna ocasión» vio que la pequeña tenía rojeces en la zona de la vagina, pero que la llevaron al médico y el pediatra no estimó nada, por lo que pensaron que pudiera ser normal.

«A veces le decía que si seguía así de gorda nunca iba a tener a nadie que le quisiera, pero no fui testigo de que le tocara, lo sé por lo que ella dijo», ha agregado la testigo.

Por su parte, la madre de la niña ha reconocido que conoció los hechos años después, cuando ya vivían en Tenerife y después de que la pequeña lo explicara tras las visitas al psicólogo.

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