El acoso escolar, «la ley del silencio»

La presidenta de ASCBYC (centro), en uno de los actos de la asociación. /WORD
La presidenta de ASCBYC (centro), en uno de los actos de la asociación. / WORD

La Asociación Salmantina Contra el Bullying y Cyberbullying lucha por visibilizarlo

ROSA M. GARCÍA / WORDSALAMANCA

El acoso escolar, esa violencia silenciosa que afecta a los menores, sigue en aumento con víctimas cada vez más pequeñas. La edad media del acosado ha bajado de los 11 a los 9 años; se registran casos desde edades muy tempranas, desde los cuatro años hasta los 16 ó 17, y es mayor en niñas que en niños. Sin embargo, es un problema que sigue sin reconocerse y lo que es peor, se continúa culpabilizando a las víctimas. «No se habla de ello, mucha gente mira para otro lado, es el mundo de la ley del silencio», afirma Mª Carmen Guillén Sánchez, una luchadora incansable que preside la Asociación Salmantina Contra el Bullying y Cyberbullying (ASCBYC).

«Es el mismo camino que llevó la violencia de género en su día. Se sigue echando mucha culpa a la víctima, porque no se sabe defender, porque algo habrá hecho... Hay que cambiar el chip, como se está cambiando con la violencia de género, que, por desgracia, no se consigue erradicar, pero se está cambiando, hay más concienciación, sensibilización. El acoso escolar lleva el mismo camino que la violencia de género en su día, no se habla de ello».

Va cambiando «a golpe de que los casos salgan fuera, de charlas, de sensibilización, de campañas, de 'no te calles'... Hay que denunciarlo para que siga saliendo. Estamos hablando de la vida de un menor, de una persona que no sabe cómo defenderse, que por miedo calla».

Y no solo está el acoso en el centro, otro problema es el de las redes sociales. «El bullying, el viernes te vas a tu casa y ahí se acaba; sin embargo, el ciberacoso son las 24 horas del día los 365 días del año y, aunque apagues el ordenador, está ahí. Cuando vuelvas a tu vida digital, te lo vas a encontrar. Es otra manera distinta de acoso, otra manera muy cruel», que se hace desde el anonimato. Por eso, para Carmen Guillén, «hay que educar digitalmente a los chavales, porque las redes sociales son el presente y el futuro».

No existe un perfil de niño acosado, al igual que tampoco hay cifras reales del número de víctimas, tal y como apunta, «porque son conductas basadas en el miedo y el silencio, y no se llegan a denunciar; y mientras no se hagan públicas, nunca sabremos realmente la magnitud del problema. La mayoría no denuncia. Hay mucho miedo, miedo a represalias, al que dirán,...»

Sobre las medidas que pueden tomar, asegura que «lo primero que hay que hacer es reconocer que existe. Cuando quieres poner solución a un problema, hay que reconocer que existe. A partir de ahí, cada caso es diferente y hay que tratarlo de manera individual. Cada persona es un mundo y no reacciona de la misma manera».

También «hacen falta muchas campañas, mucha sensibilización. Es como el cáncer, sabes que está pero no que te va a tocar a ti. Entonces, una vez que te toca el problema, reaccionas de una manera u de otra. Esto es lo mismo, tú sabes que está, pero hasta que no te toca de lleno, no va contigo, lo ves de lejos».

Además, hay que educar en el respeto. «La falta de valores es evidente y todo es cuestión de educación y prevención. Es la clave», como lo es el actuar sobre los que callan «para que hablen y desmonte al líder acosador. El líder siempre se rodea de otros para hacerlo, si se desmonta toda la cobertura que tiene, probablemente deje de hacerlo».

Actualmente, ya se están «empezando a llevar a cabo muchas cosas, pero hacen falta más».

Por este motivo, hace dos años nació la ASCBYC, una asociación que comenzó «muy pequeñita a nivel provincial», pero que desde hace unos meses es de ámbito nacional y abrirá delegaciones en otras zonas. Nació, explica su presidenta, de la mano de tres familias que, en mayor o menor medida, habían pasado por temas de acoso escolar, y «nos dimos cuenta de que había unas carencias tremendas, fallaba todo el sistema y consideramos que algo había que hacer». Entonces, no había ni un protocolo, y actualmente, «no existe una ley, un código penal, donde esté tipificado este tipo de delito, sí lo están las consecuencias o los actos».

«Afortunadamente, hace poco más de un año, tenemos un protocolo, que se puede mejorar, de eso se trata, de ir mejorando las cosas, pero, por lo menos, ya hay algo a lo que te puedes agarrar, antes no había absolutamente nada», afirma. Este protocolo, «en primer lugar recoge la protección a la víctima. Sí que es cierto que no dice cómo, pero lo recoge, y hay una serie de pasos, de cosas que hay que hacer»

La prioridad de la asociación siempre ha sido concienciar y sensibilizar, así como dar apoyo a padres y a niños, tanto psicológico como legal; también hay profesorado.

El acoso no es «cosa de críos», es «un problema de todos y la solución pasa por todos, desde ayuntamientos, a fuerzas de seguridad del Estado, a ministerios, a padres y a profesores. «Se trata precisamente de eso, de aunar esfuerzos y no ir cada uno en una dirección», afirma Guillén.

La asociación se encuentra en la calle Ramón y Cajal, 5-7. Telf: 644 84 86 09 / 'ascbycgmail.com'.