La Conferencia Episcopal explora sus 50 años y reivindica el Concilio Vaticano II

Especialistas participantes en uno de los bloques monográficos del congreso en el Aula Magna. /
Especialistas participantes en uno de los bloques monográficos del congreso en el Aula Magna.

El congreso de la Upsa revela el contraste entre la Iglesia perseguida durante la Guerra Civil y los movimientos apostólicos renovadores

RICARDO RÁBADE

El congreso Conferencias episcopales: orígenes, presente y perspectivas. A los 50 años de la creación de la Conferencia Episcopal Española dedicó la jornada de ayer en la Universidad Pontificia a dos bloques temáticos: la historia y el análisis teológico-canónico (desde el Vaticano II hasta el pontificado del Papa Francisco). Durante estas jornadas, expertos de distintas Facultades de Teología y Derecho Canónico españolas han aportado sus investigaciones sobre esta materia, según informó al Upsa.

El bloque histórico arrancó con la conferencia de José Ramón Hernández Figueiredo, profesor del Instituto Teológico de Orense de la Upsa. El profesor disertó sobre los antecedentes históricos modernos de las conferencias episcopales. En su intervención, Hernández Figueiredo se remontó a los primeros «conventus episcoporum» de Bélgica, Alemania y Austria, e hizo así mismo un recorrido por las posteriores nuevas Conferencias Nacionales según los modelos desarrollados en Irlanda, Norteamérica, Suiza, Italia y Francia. A continuación, se refirió a la realidad de las conferencias episcopales en Iberoamérica: Portugal, España y América Latina.

Tras este amplio recorrido a lo largo de los siglos, para rastrear los antecedentes de las conferencias episcopales, con amplitud internacional, el ponente se centró en la historia de la CEE desde las primeras agrupaciones episcopales provinciales de finales del siglo XIX según el modelo italiano, hasta las Conferencias de Metropolitanos vigentes de 1921 a 1965. Según explicó el conferenciante, se recorrió un siglo de proceso remoto de gestación. Con la creación de la CEE en 1966, los obispos salían reforzados al coordinar su tareas pastorales en su misión de gobernar y alentar la vida de la Iglesia en sus respectivas diócesis. Roma no podía solucionar los problemas concretos de la Iglesia en los distintos Estados nacionales según sus necesidades peculiares. Las conferencias episcopales, por lo tanto, vinieron a llenar ese vacío.

El profesor de la Universidad Pontificia Comillas, Santiago Madrigal Terrazas, disertó sobre el dinamismo conciliar del Vaticano II como elemento matriz de las conferencias episcopales, desde la perspectiva de la afirmación y consolidación de tales conferencias durante el periodo conciliar. Para su exposición, el ponente siguió el Diario del Concilio de monseñor Jacinto Argaya, «un documento que arroja una imagen amable y crítica de nuestro episcopado, al tiempo que refleja la difícil gestación de una conciencia colegial durante los cuatro otoños conciliares que coadyuva finalmente a la transformación de la Junta de Metropolitanos en la Conferencia Episcopal Española», aseveró.

Madrigal Terrazas considera que «la experiencia conciliar fue, en muchos casos, la ocasión para una maduración del sentido colegial que llevó a la consolidación institucional de las conferencias episcopales», y a lo largo de su conferencia hizo ver cómo se cumple este principio general en el caso concreto del episcopado español.

En su ponencia Conferencia Episcopal Española, renovación y Transición, Juan María Laboa Gallego, de la Universidad Pontificia Comillas, analizó la gestación y primeros años de la CEE desde una perspectiva crítica en su contexto político y social, una historia que «refleja también las vicisitudes, las crisis, la renovación y los cambios del catolicismo español».

Refiriéndose al periodo de gestación inmediata, Laboa señaló el hecho de que todos los obispos presentes en el Concilio, devotos y fieles a Roma, habían vivido la Guerra Civil, habían sido nombrados por Pío XII y, por su talante, formación y condicionamientos, reflejaban en su mayoría «un modelo eclesial periclitado y barrido por el estilo imperante en el Concilio». «La Roma conciliar les produjo desconsuelo. Juan XXIII les descolocaba», afirmó.

En su intervención, Laboa subrayó los aspectos conflictivos en la recepción del Concilio en España, entre otras cosas por la existencia de «un sacerdocio joven y unos activos y creativos movimientos apostólicos frente a un episcopado anciano muy marcado por la persecución y la Guerra Civil».

Por su parte, Eloy Bueno de la Fuente, de la Facultad de Teología de Burgos, explicó la visión del Papa Francisco de las conferencias episcopales y subrayó que el Pontífice las «sitúa en una Iglesia en conversión y con rostro pluriforme».