‘Ciudadanía y Solidaridad’ de Juzbado apuesta por buscar puntos de encuentro

De izquierda a derecha, Valentín Cabero, Federico Mayor Zaragoza, Fernando Rubio, el padre Ángel y Pedro Miguel Lamet. En la pantalla una imagen de Martín Patino./
De izquierda a derecha, Valentín Cabero, Federico Mayor Zaragoza, Fernando Rubio, el padre Ángel y Pedro Miguel Lamet. En la pantalla una imagen de Martín Patino.

ELENA GÓMEZjuzbado

Los 200 vecinos de Juzbado hicieron ayer de anfitriones de un interesante acto que sirvió de homenaje a José María Martín Patino pero, a la vez, de círculo para la reflexión sobre cuestiones políticas, religiosas e incluso morales que afectan a la sociedad de hoy en día.

Este acto, el primer encuentro de Juzbado Ciudadanía y Solidaridad, empezó recordando la figura del jesuita José María Martín Patino, natural de Lumbrales, y que fue muy importante para la transición española a nivel político, sirviendo de puente entre sectores diferentes que, en ese momento, se veían como auténticos rivales. Pero también su papel fue fundamental dentro de la iglesia en un momento en el que la misma, por lo menos en el país, había tenido un gran poder por ser cercana al régimen franquista.De hecho, en la inauguración de este encuentro, el alcalde, Fernando Rubio, se refirió a Martín Patino como «el artífice de la transición eclesiástica». La última parte de su vida, tal y como se recordó en el acto, la dedicó a trabajar por el mundo rural, especialmente por los pueblos de la Raya, a los que ayudó a estar más conectados con el mundo.

Para hablar de él y de los valores por los que él luchaba se reunieron ayer en la localidad tres personas que, de una manera u otra, estaban ligadas a la figura de Martín Patino, que murió el 29 de marzo de 2015, un día antes de su 90 aniversario.

El primero de ellos fue el padre Ángel, presidente de la ONGMensajeros de la Paz que entregó la paloma de la entidad al alcalde de Juzbado por organizar este acto. El padre Ángel lamentó que, en gran parte, la congregación de los jesuitas «no se ha portado bien con los suyos que han sido más libres», como Martín Patino, de quien aseguró que «me ha marcado la vida». Sobre la situación política actual, el padre Ángel tachó de «vergüenza lo que está haciendo Europa con los refugiados» e invitó a todos los candidatos a presidir el país que «vayan a las fronteras de Siria» para comprender la situación. «Un mundo mejor es posible, pero solo a través de los políticos, por eso hay que elegirlos bien», sentenció el religioso.

El siguiente en intervenir fue Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco y exministro de Educación, quien alabó este acto ya que, aseguró, «hay que institucionalizar los recuerdos». Mayor Zaragoza insistió en que hay que fomentar el «encuentro», una idea que también había lanzado el padre Ángel, y lo definió como «el inicio del esfuerzo de sustituir la lucha por la palabra», señalando que precisamente Martín Patino simbolizaba ese encuentro. «Tenía muy claro que lo más importante era sustituir una dictadura por una democracia», aseguró, señalando que los candidatos de hoy en día deberían mirar el Informe España 2015, un trabajo que anualmente elaboraba la FundaciónEncuentro presidida por Martín Patino, ya que en ella se reflejan gran parte de los retos actuales del país.

«Hay que rescatar Europa, que está bajo el mandato de un solo país, y cumplir con los deberes financieros pero asegurando unos mínimos que permitan a los ciudadanos vivir con dignidad», sentenció.

El último en intervenir en el encuentro, que estuvo moderado por Valentín Cabero catedrático de Geografía de la Usal, fue Pedro Miguel Lamet, jesuita, escritor y periodista que compartió comunidad con Martín Patino, de quien destacó «su carácter duro, fuerte y constante». «Este mundo no puede entender la fe sin la justicia», sentenció Lamet, señalando que, precisamente, «el secreto profundo de Patino fue la fe».

En cuanto al papel de la Iglesia, el periodista destacó que «lo que la define actualmente es todo lo que ha hecho en orden a la reconciliación, el diálogo y el encuentro», tras una época de «fracaso rotundo de la Iglesia como evangelizadora al unirse a partidos políticos». Y es que en su opinión, «en temas como la familia puede que la derecha esté más cerca de la iglesia, pero en temas sociales la izquierda es más cercana». «Los políticos han perdido el oremus, no nos fiamos de nadie y si no damos un paso contra la corrupción vamos hacia la desilusión», señalaba, sentenciando que «hay gente dispuesta a luchar y la Iglesia tiene que actuar como factor de conciliación y punto de encuentro».

Tras las intervenciones los ponentes interactuaron con el público, anunciando un segundo encuentro en el futuro, celebrando el éxito de este primero.