La Usal pide auxilio a las instituciones para poner fin a la oleada de recortes

Los miembros del Consejo de Gobierno de la Universidad, durante su reunión en la antigua Capilla del Estudio. /
Los miembros del Consejo de Gobierno de la Universidad, durante su reunión en la antigua Capilla del Estudio.

Las alarmas se encienden en la Universidad, que se ve forzada a ajustar su nuevo presupuesto hasta reducirlo a 200 millones con una caída del 3%

RICARDO RÁBADE

El Consejo de Gobierno de la Usal aprobó ayer un presupuesto claramente restrictivo para el presente ejercicio. Al final, su cuantía definitiva asciende a 200.276.805 euros, siete millones menos en comparación con las partidas de 2014, que superaban los 207 millones, lo que representa un llamativo descenso del 3,4%. En realidad, esta caída presupuestaria no viene motivada directamente por la disminución de la transferencia corriente de la Junta, que, en términos globales, solo representa un diferencial de 1,8 millones en relación al anterior ejercicio. Fundamentalmente, el descenso está vinculado con la finalización de diversos programas de inversiones, como los fondos Feder con los que se financió el edificio I+D+i de la calle Espejo, el Campus de Excelencia Internacional e Innocampus.

Las nuevas cuentas incorporan partidas específicas destinadas a la instalación del sistema antiincendios en la Biblioteca Antigua, así como la restauración de la crestería del Rectorado y una reserva de 50.000 euros para la rehabilitación de la fachada del Edificio Histórico. También se modernizará la red wifi, con 1,7 millones, según los datos facilitados por el vicerrector de Economía,Ricardo López, al término de la reunión que celebró el Consejo de Gobierno en la antigua Capilla del Estudio.

Respecto a la deuda histórica que arrastra la institución, las previsiones del equipo rectoral también son esperanzadoras, dado que se reducirá en 4,4 millones con las nuevas partidas presupuestarias, por lo que este débito que acumulan las arcas académicas se situará en 8,5 millones en el cierre del presente ejercicio.

En materia económica, el Consejo de Gobierno dio luz verde también al techo de gasto, situado en 223 millones, gracias a la posibilidad de ejecutar el remanente afectado no presupuestado, el promedio de las generaciones de crédito del periodo 2011-2014 y el remanente genérico de 2013.

Difícil encrucijada

Además del presupuesto, el Consejo de Gobierno aprobó una nueva declaración institucional , en este caso «en defensa de la Universidad deSalamanca», según especificó el rector Daniel Hernández Ruipérez. El texto de este manifiesto será remitido a los ayuntamientos y diputaciones de las ciudades donde la Usal dispone de campus (Salamanca,Villamayor, Zamora, Béjar y Ávila), así como a cámaras de comercio, organizaciones empresariales y sindicatos, todo ello con el fin de que lo suscriban en señal de firme apoyo ante la difícil encrucijada en la que se encuentra sumido el centenario Estudio salmantino.

En el texto de la declaración se proclama que la Usal se enfrenta, «en vísperas del Octavo centenario de su fundación, a problemas muy graves, que incluso pueden comprometer su futuro», por lo que requiere al apoyo de todas las instituciones de su entorno, tanto públicas como privadas, que permitan revertir esta delicada situación.

El Consejo de Gobierno recuerda que la Usal ha perdido en los últimos años cerca de 350 trabajadores, entre profesores y personal de administración y servicios, fruto de la controvertida tasa de reposición. Las arcas de la entidad se han visto gravemente menguadas en la financiación que reciben para afrontar sus gastos de personal, con una merma de más de 20 millones de euros. Por ello, el Consejo de Gobierno vuelve a reclamar, al igual que lo formuló en su día las Cortes de Castilla y León, la desaparición«cuanto antes» de la tasa de reposición. También se insta a la Junta a que articule «un sistema de financiación de las universidades públicas de Castilla y León, que se realice con criterios claros, objetivos y estables» y en el que se incluyan «incentivos a las universidades que sean capaces de cumplir con los objetivos que les sean impuestos».

Por si fuera poco, la Usal se encuentra abocada en los próximos años, como el resto de las universidades públicas, a «una progresiva pérdida de alumnos», de manera que resulta necesario que los poderes públicos revisen todas las medidas que contribuyen a agudizar este problema. El Consejo de Gobierno diagnostica, además, que las dificultades que padece la Usal «constituyen un grave problema para su entorno social y económico, que tiene en la Universidad uno de su más importantes activos». Por ello, recaba «un apoyo explícito» para que los poderes públicos pongan en marcha «con la mayor urgencia» las medidas que «contribuyan a mejorar una situación que empieza a resultar insostenible».