«La inmigración es un elemento que ha enriquecido las culturas»

Youssra Benali Tahiri y Oscar García, posan en uno de los despachos de Cáritas. /
Youssra Benali Tahiri y Oscar García, posan en uno de los despachos de Cáritas.

Óscar García y Youssra Benali participan en el recurso de inmigrantes de Cáritas, Baraka, desde donde se da valor a la convivencia de ciudadanos

JORGE HOLGUERA ILLERA

Desde los orígenes de la humanidad han existido los fenómenos migratorios. Diversas han sido las causas que han hecho a los hombres y mujeres cambiar de emplazamiento geográfico para continuar con el desarrollo cotidiano de su vida. Estas movilización de personas se han producido bien de forma individual o colectiva.

El fenómeno de las emigraciones e inmigraciones ha sido génesis de las culturas, a su vez, enriqueciendo las mismas. Nunca antes se han podido experimentar movimientos migratorios tan rápidos como en este momento, gracias a los modernos medios de transporte.

Emigrantes, entre ellos, muchos españoles han elegido otros países para continuar con su vida. Personas de otros lugares han venido a España. Estos últimos son los inmigrantes.

Este fenómeno, el de la inmigración ha adquirido una connotación negativa, desde el momento en que los medios de comunicación y los órganos del poder les han atribuido muchos de los males que preocupan a la sociedad, aunque no son responsables de ellos. Por contra, «la inmigración es un elemento que ha enriquecido las culturas», señala Oscar García, encargado del recurso de inmigrantes, Baraka a de Cáritas.

Precisamente en este centro también colabora Youssra Benali Tahiri, una joven marroquí, de Tetuán, que se encuentra en Salamanca estudiando Filología Árabe.

Ambos conocen a la perfección lo que sucede con los inmigrantes y la percepción de los ciudadanos ante este fenómeno. Desde el centro Baraka plantean alternativas para favorecer la convivencia natural entre las personas.

En estos momentos, uno de los retos que apunta Óscar García es el de, en vez de crear espacios de convivencia únicamente dedicados a personas inmigrantes, favorecer la integración de estas personas en los recursos ya existentes para el resto de población, es decir, que todas las personas participen en los mismos y que compartan.

Compartir y convivir para conocer, pues «hasta que las personas no llegan a conocer al resto no pueden saber como son» apunta Yousssra Benali Tahiri. De esta manera, una vez que los vecinos autóctonos entablan relación natural con las personas inmigrantes, se produce un fenómeno de normalización, en el que los autóctonos se dan cuenta que los inmigrantes son personas como ellos, con los mismos problemas, inquietudes y aciertos.

Cultura

Youssra Benali anota como esencial esto de conocer la cultura del otro como primer paso para respetarle. De esta manera habría lugar a una visión realista, más allá de lo que continuamente se transmite. Porque las personas que migran no acuden para quitar nada de lo que poseen quienes viven previamente en estos lugares, acuden con elementos ricos que importan de su tierra.

Por otro lado Youssra deja claro otro elemento que en su opinión solemos reflejar de una manera equivocada. Esto sucede cuando se alude a los elementos que, han dejado algunas culturas que ya no existen en un territorio determinado. Por ejemplo los musulmanes cuando estos dominaban Andalucía, o el antiguo Al Andalus.

Explica que las cosas que allí dejaron, son también elementos en los que trabajaron las personas que en aquellos tiempos vivían en ese territorio. Además muchas de las personas que en aquella época habían llegado de África a Andalucía, no retornaron todas al continente vecino después, sino que una gran mayoría permaneció allí, en el territorio y muchos habitantes actuales son sus descendientes.

En su caso, en particular, Benali lleva desde niña en Extremadura, donde nunca se ha sentido discriminada por el hecho de ser extranjera, muy por el contrario, considera que ha mantenido una relación natural con sus vecinos, y ellos con ella. Sabe que en su caso, lo único que les dividía era la religión, pero incluso este era un aliciente para la buena salud de esa convivencia vecinal, porque en momentos puntuales, como fiestas les felicitaban. Yousra Benali considera que si hay algunas personas maleducadas pero que la visión dominante de la inmigración es hoy normalizada.